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| Visión. La empresa no sólo hace
pasteles y pan, venden comida y acaban de abrir una pastelería
“gourmet”: La Tartaleta. Foto EDH |
Alma
López
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
Son principios de 1981, los combates entre la guerrilla y el ejército
se intensifican en el Cantón Primavera, San Miguel.
El matrimonio de Margarita Angulo y Gilberto Rodríguez junto a
sus cinco hijos decide emigrar para salvar sus vidas.
Acompañados de una pocas pertenencias y 30 colones en sus manos
llegan a la ciudad de San Miguel, donde comienzan alquilar una casa en
la colonia Río Grande.
Raúl Rodríguez, gerente general de Pastelería Lorena,
relata que con ese capital su madre comenzó a hacer pan al siguiente
día de su llegada, una actividad que se convirtió en la
única fuente de ingresos de la familia.
Para la señora Ángulo la panadería no era algo desconocido,
ya que en el campo elaboraba panecillos rellenos con jalea de piña
que vendía entre sus vecinos, de manera que decidió hacer
lo mismo en la ciudad.
El sabor del pan comenzó a ganar fama entre los habitantes de Río
Grande. La clientela creció con el paso de los días, al
grado de que todos los miembros de la familia Rodríguez tenían
que trabajar para cumplir con la demanda del producto.
El gerente general de Pastelería Lorena afirma que en esa época
sólo elaboran pan por encargo, ya que no tenían suficiente
dinero para hacer más.
Todo lo hacían de forma artesanal. Por ejemplo, los ingredientes
los batían a mano y cuando necesitaban triturarlos utilizaban un
pequeño molino manual, el horno no tenía la suficiente capacidad
para cocinar todo el producto al mismo tiempo, de manera que tenían
que trabajar hasta altas horas de la noche, algunas veces la señora
Angulo y su hija Lorena amanecían junto al horno.
Con el tiempo, Lorena, quien sacaba las recetas de varias revistas, aprendió
a elaborar pasteles que luego vendía entre sus compañeras
de la escuela, quienes decían: “vamos a comprar un pastel
donde Lorena”. Por eso decidieron bautizar a la empresa con este
nombre.
En la actualidad Pastelería Lorena cuenta con 17 salas de ventas
ubicadas en diversos sitios de la Zona Oriental, donde además de
ofrecer pasteles y pan, también comercializan comida.
Ventas
La empresa exporta desde 2003, el dos por ciento de su producción
que incluye la semita, tustacas y totopostes a Estados Unidos. Sus principales
clientes están en Washington, New York, Maryland y Houston.
Para los próximos dos años esperan incrementar las ventas
con la construcción de tres edificios de dos plantas que serán
destinados para elaborar los productos de exportación, los alimentos
para los desayunos y los almuerzos ofrecidos en las sucursales y la pastelería
gourmet de su nuevo negocio “La Tartaleta”.
Otra de las inversiones es la adquisición de equipo de ultra congelación
para exportar productos congelados que puedan durar hasta un año.
Rodríguez agrega que venderán la franquicia de Pastelería
Lorena en Estados Unidos para que los compradores se encarguen de hornear
el producto congelado una vez llegue allí.
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