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Sin antibióticos
Hospital Rosales suspende quimioterapia

Escasez. En Hemato-Oncología faltan ocho de los antibióticos con mayor eficacia contra las infecciones en los pacientes que padecen cáncer

Espera. Ocho enfermos no reciben la terapia regular; a otros les han dado de alta porque no les pueden dar un tratamiento que hoy es restringido


Publicada 17 de noviembre de 2006 , El Diario de Hoy

Ingresado. Milton Díaz, de 13 años, llegó el jueves pasado a Hemato-Oncología del Rosales. Recibe la terapia endovenosa. Foto EDH
Alejandra Silva
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

El tratamiento de quimioterapia para los pacientes con cáncer en el servicio de Hemato-Oncología del Hospital Rosales se ha suspendido desde hace tres semanas por la falta de ocho antibióticos, indispensables para evitar las infecciones a las que son propensos estos enfermos.

Uno de los efectos de la “quimio”, terapia que ataca tanto a las células sanas como enfermas, es que “castiga” las defensas del organismo y lo expone a múltiples enfermedades. En pocas palabras, la médula ósea queda desprotegida y el paciente, a merced de los virus y bacterias que viven en el hospital.

Así no es extraño que una simple gripe, en un paciente en tratamiento, se convierta en una neumonía que acabe con la vida del enfermo.

“Como son tratamientos intensivos, el 100 por ciento de los pacientes se infecta y tenemos que utilizar los antibióticos. Hemato-Oncología no puede prescindir de ellos. Si falta esto, el paciente se muere”, explicó Héctor Valencia, director del programa de cáncer.

Ese tipo de medicamentos son exclusivos para este centro de asistencia. En la red pública, sólo el Rosales y el Bloom tratan este tipo de patologías. Los pacientes, de escasos recursos, no tienen los recursos económicos para comprarlos fuera.

La carestía se remonta dos meses atrás. En septiembre de cada año, el Rosales pide un refuerzo presupuestario. Esta vez solicitaron $977 mil; la dirección del hospital suponía que el Ministerio de Salud había aceptado esa cantidad.

Valencia asegura que Salud pidió lotes de medicina a distintas casas farmacéuticas antes de tener el dinero en mano; después, al parecer porque Hacienda no autorizó los fondos, echó para atrás la solicitud de compra.

Hoy, los estantes están vacíos y las medicinas, con las que debían contar para cubrir hasta marzo de 2007, fecha en que comienzan a recibir los productos licitados, brillan por su ausencia.

“El problema es que no sólo nos recortan a nosotros sino a toda la red y los demás hospitales refieren a sus pacientes acá pensando que nosotros tenemos la medicina”, advirtió Valencia.

Grupo. El cáncer requiere varias terapias juntas. Foto EDH
Antibióticos, agotados
Listado de los medicamentos más utilizados para tratar infecciones; algunos faltan hace tres semanas.

1) Piperacilina combinada con Tazobactam.
2) Imipenem mezclada con Cilastatim.
3) Meropenem.
4) Ciprofloxacina.
5) Doxiciclina.
6) Claritromicina.
7) Rifampicina.
8) Cefipime.
Servicio de Oncología cuenta sólo con un antibiótico llamado Vantomicina. Según los especialistas, en existencias existen frascos para atender a los enfermos unas dos semanas.
El Bloom no se salvaEl centro pediátrico también sufre la escasez de un bajo presupuesto. A veces faltan insumos tan básicos como los guantes y las jeringas.
Más para salarios Casi tres de cada cuatro dólares para gastos de salud se van en el pago de sueldos. El presupuesto escaso agudiza el problema.

La escasez no toca sólo a Oncología. El cuadro básico de medicamentos también está en saldo rojo. No hay comprimidos para tratar a los pacientes hipertensos, fármacos para los problemas de corazón y la artritis. La solución, como apunta Valencia, no se ve próxima.

Los especialistas han implementado su propio plan de contingencia aunque reconocen que no es precisamente el más adecuado.

Dos jóvenes con leucemia aguda recibieron ayer el alta porque su permanencia, sin quimoterapia ni medicinas manejar las infecciones, está de más. La próxima semana tendrán una nueva cita con el especialista que las mandó a casa con un tratamiento menos completo como es la Mitoxantrona, un tipo de “quimio”, más suave.

Otra medida de emergencia entre los médicos ha sido llegar al consenso de dar la terapia normal a los pacientes “más urgentes”.

Por el momento, sólo se proporciona la terapia de consolidación, que sirve para atacar las células residuales, y no las cancerosas. Es menos efectiva y se corre el riesgo de perder el terreno ganado al cáncer.

El pabellón tiene 22 camas, ocupadas por enfermos de leucemia y tumores sólidos; este último tipo de encamados tolera la “quimio” sin antibióticos porque el protocolo de atención es menos fuerte y el riesgo de infección es menor. Los efectos secundarios se limitan a naúseas y vómitos.

El encargado de la sala, Carlos Reyes, aseguró que otro grupo de los que quedan sin tratamiento son los que llegan a la consulta externa; muchas veces necesitan ingreso, pero no se les hospitaliza por la mencionada escasez de antibióticos.

Milton se sienta a la orilla de su cama. Está aburrido, quiere irse, pero su enfermedad lo mantiene en el lugar. Es el único niño. Tiene 13 años y la leucemia le ha desmejorado tanto su aspecto que no parece aquel joven que hace unos meses cursaba el tercer grado en un municipio de La Libertad.

Reyes, además de doctor, es un compañero para los enfermos. Saluda con camaradería al niño mientras se hacen un gesto con las manos. Padece la leucemia de mejor pronóstico aunque hoy esa expresión ha perdido todo su significado.

“Esa enfermedad tiene un 90 por ciento de sobrevida, la quimioterapia en ellos es importante porque la enfermedad puede volver si se suspende, pero, a la vez con la quimio y sin antibióticos pueden morir”, explica Reyes, decepcionado. Un sentimiento para el cual hoy tampoco hay tratamiento.


Espera. Carmen Hércules recibe suero y Mitoxantrona. Foto EDH

“Nos afecta a todos los pacientes”

Se le nota que tuvo una vida activa. Se dedicaba a labores como lavar y planchar en casa ajena. Ésa era la fuente de ingresos Carmen Hércules, una señora que llega al servicio de Hemato-Oncología de vez en cuando para recibir un tratamiento de quimioterapia de cinco días.

El martes llegó para su tratamiento habitual, pero éste se vio interrumpido. Los médicos temen una infección si no se le administran antibióticos, de los cuales hoy se carecen.

Ha recibido unas pocas dosis de Mitoxantrona; ella no recuerda el nombre y se refiere al color del líquido.

“Me han puesto la medicina azul y suero con potasio, pero el antibiótico me protege de infecciones y cómo no hay no he recibido, eso afecta. No sólo a mi sino que a todos los pacientes”, comenta Carmen.

A la señora le diagnosticaron la leucemia promielocítica el 21 de julio, el tipo de leucemia con una sobrevida más alta al conocerse la causa que la provoca.

Ese día lo recuerda sin necesidad de buscar en su memoria. La enfermedad es curable en un 90 por ciento, siempre y cuando se atienda con un tratamiento riguroso. Esta vez, sin embargo, no se está cumpliendo a cabalidad y la escasez ha obligado a reducirle los días de terapia.

Después de terminadas las sesiones del tratamiento, Carmen siente los estragos del mismo. No obstante, a los 14 días es cuando se manifiesta el efecto con más fuerza. Hoy, cuando no la recibe, también lo resiente porque las células leucémicas avanzan sin descanso.


Salas. Área para pacientes con cáncer en el Rosales. Foto EDH

Habrá menos fondos en 2007

El gasto destinado para medicamentos en el Hospital Rosales se reducirá el próximo año a la mitad, de acuerdo con las cifras manejadas hasta la fecha por la Unidad de Comunicaciones y confirmadas, aunque aún no aceptadas, por Héctor Valencia, miembro del Comité de Medicamentos del centro.

En los últimos años y, éste no fue la excepción, el centro de adultos más importante del país venía manejando una asignación de casi tres millones y medio para medicinas. ($3 millones 452 mil en 2004)

Para 2007, después de sucesivos recortes por parte del Ministerio de Salud, el monto ha quedado en un millón 658 mil dólares.

El jefe del departamento de Cirugía, Melvin Guardado, pronostica días críticos. “Si nos dan esa cantidad no vamos a tener ni los fármacos básicos, será una crisis en el manejo de los enfermos”, expresó Guardado.

El cirujano asegura que ese reporte repercutirá en la recuperación de los enfermos. “Nos vamos a ver en serios problemas con la atención de diabéticos, con los de cáncer, una medicina cara y delicada”, apuntó el especialista.

El problema con los pacientes de Oncología existe en la actualidad, con un presupuesto que duplica el previsto para 2007.

Este año, el Rosales tiene un monto de casi $23 millones y medio, $900 mil más que lo previsto para el próximo. Esa reducción, apuntaron en su momento autoridades de Salud Pública, se compensara con una serie de refuerzos.

Ese pronóstico incierto con que se ve el futuro contrasta con la inversión, más de $10 millones, que se está llevando a cabo en el centenario hospital.

Con apoyo del gobierno japonés, Salud Pública construye una nueva área de cirugía, además de la sala de emergencia. También se remodelará la consulta externa.

Para Héctor Valencia, la crisis actual que vive el hospital se agudizó con la orden de suprimir las llamadas cuotas voluntarias. En el Rosales, del 20 al 30 por ciento de la población atendida está en la posibilidad de pagar. Hoy, sin embargo, no lo hace.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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