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| Complacidos. La delegación salvadoreña
se dirige hacia el lugar de alojamiento en Madrid. La emoción
se les notaba a leguas. Foto: EDH |
Madrid España
Periodista / Claudio Martínez
Fotoperiodista / Lissette Lemus
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
La aeromoza que repartía los formularios de declaración
de aduanas en pleno vuelo no dejó dudas. “Llenen uno solo,
es suficiente. Ese les servirá para toda la delegación”,
aseguró.
Sin embargo, al llegar al aeropuerto se encontraron con una realidad distinta.
Los oficiales de aduana le exigían una papeleta por separado a
cada uno de los 12 jóvenes de Fundamadrid.
“Es que nos dijeron que con una bastaba…”, argumentó
Carmen de Rusconi, directora de la fundación. La empleada insistió:
“Pues le han informado mal, sólo se usa el mismo formulario
si son de la familia”.
Entonces surgió, espontáneamente, la voz de José
Luis Coto, uno de los jugadores. “Es que sí somos una familia.
Somos la familia de Fundamadrid”. La ocurrencia no evitó
que cada uno tuviera que llenar su propio papel, pero dejó demostrado
que el grupo de salvadoreños que ayer por la tarde llegó
a Madrid es una verdadera familia.
La integran Enrique García Prieto, el presidente, en condición
de padre. Henry, como lo llaman en confianza, es un hombre de mundo que
mata su tiempo libre jugando al sudoku. Para el vuelo de once horas de
México a Madrid casi consumió por completo una revista dedicada
a esa especie de crucigrama de números.
Completa
El rol de madre es de Carmen Bolaños de Rusconi, quien siempre
está preocupada por el bienestar de los muchachos y nunca para
de contar hasta comprobar que están los doce.
Y Hoffman Uceda, el entrenador, es algo así como el hermano mayor.
Madrid recibió a los salvadoreños con algo de frío
y una lluvia persistente. Para lo primero estaban preparados, el equipaje
había abrigos y gorros de lana para enfrentar los 11 grados de
temperatura.
Mientras que algún que otro español se quejaba del pobre
rendimiento de su selección –perdió 1-0 ante la débil
Rumania-, los jóvenes cuscatlecos tuvieron el primer contacto con
la capital de España.
Antes de abordar el bus que los llevaría al Colegio Aristos –en
Getafe, donde van a residir durante la estadía- y cuando colocaban
sus maletas en el transporte, los vino a saludar una señora emocionada:
“¿Ustedes son de El Salvador? Qué bueno, yo soy Susana
de Abrego, de Santa Tecla, y ahora vivo en Madrid. Felicitaciones…”.
Ya en el hotel se encontraron con la delegación chilena, que para
sorpresa de muchos contaba con cuatro mujeres.
El colegio también es la residencia de muchos jóvenes extranjeros
que juegan baloncesto y que integran las canteras del Real Madrid. Hay
varios croatas, serbios, argentinos y también nigerianos. Identificarlos
es muy fácil: a pesar de que no tienen más de 16 años,
algunos ya están cerca de los dos metros de altura.
El primer día no hubo mucho por hacer. La mayoría aprovechó
para desempacar sus cosas. Unos mostraban las camisas que traían
para ser firmadas. Jonathan Águila, uno de los dos representantes
de oriente, confesó que tenía cartas para cinco jugadores
del Madrid. “Me las dio mi amigo Leo. Una es para Sergio Ramos”,
dijo.
El grupo desafió la lluvia, ya tenue entrada la noche, y recorrió
un centro comercial de Getafe al que se llega caminando unos 400 metros.
Luego se reunió en el primer piso para cenar junto a la delegación
chilena y después se retiraron a sus habitaciones a descansar.
Hoy será un día muy intenso. Entre otras cosas, los recibirán
nada menos que el presidente Ramón Calderón y Alfredo Di
Stéfano, una gloria viviente de Madrid.
Detalles
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- Instalados. José Coto, Samuel Grande,
Julio Fuentes y Rafael Shue.
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- No podían faltar. Roberto Carlos Álvarez
se llevó todo el atuendo de Fundamadrid El Salvador.
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- Relax. Los representantes cuscatlecos se sintieron
como en casa.
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