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| Delitos. Sólo 23 reos del penal de Ciudad
Barrios salieron para escuchar nuevas acusaciones. Foto
EDH |
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Corresponsales
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
El principal móvil que la Dirección de Centros Penales
ha determinado sobre el asesinato de seis reclusos, perpetrado ayer en
dos centros penales, es el control interno de drogas.
Según el director de dicha dependencia, Jaime Vilanova, las primeras
averiguaciones hacen suponer que los pandilleros tienen problemas entre
sí debido al control que tienen por la venta de drogas en los reclusorios
y además por el liderazgo dentro de la pandilla.
“Hay un pleito por tráfico de drogas”, dijo ayer Vilanova,
quien agregó que la mayoría eran de la zona occidental del
país. Sin embargo, dijo que las investigaciones comienzan y que
aún no hay sospechosos.
Otra fuente dijo que durante una requisa en el penal de Ciudad Barrios
encontraron más de 2000 puros de marihuana, además de celulares
y cargadores para éstos.
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| Reconocimiento. Medicina Legal llegó
anoche a reconocer los cadáveres de los reos. Foto
EDH |
Mientras, Vilanova confirmó que el estado de emergencia en los
penales de Apanteos, Chalatenango y Ciudad Barrios continuará hasta
el final de este mes y que, durante este tiempo, lo reclusos no tendrán
derecho a visitas familiares ni íntimas así como a salir
de sus celdas todo el día.
Más traslados
Vilanova dijo que no se descarta realizar más traslados entre los
penales. Una fuente extraoficial dijo que se planea realizar traslados
hacia el penal de máxima seguridad, en Zacatecoluca.
Mientras, el estado de emergencia decretado ha mantenido en aparente calma
a los principales reclusorios donde hubo problemas el pasado lunes.
En el penal de Chalatenango, el director José Gabriel Rodas, dijo
que los internos habían aceptado las reglas del estado de emergencia
y que, hasta el momento, todo estaba en total tranquilidad. Incluso, en
Ciudad Barrios, San Miguel, la División de Ejecución de
Disposiciones Judiciales leyó órdenes de captura por otros
delitos a 23 internos bajo un ambiente normal.
En el penal de Apanteos, en Santa Ana, el director de dicho reclusorio,
Neftalí Portillo, dijo los internos del sector seis son los únicos
que están bajo estado de emergencia por varios problemas que se
han suscitado entre internos de Mariona y otros que han llegado hace poco
al penal. Sin embargo, el estado sólo durará hasta el viernes.
En cuanto al atentado que sufrió el director del centro penal de
San Francisco Gotera en Morazán, Nelson Hernández, el ministro
de Gobernación, René Figueroa, informó que, después
de un operativo en la zona, se logró localizar un saco con cinco
armas tipo M-16, un AK-47 y un G-3 en una casa deshabitada. La Fiscalía
ya está investigando.
Testigo habla contra mara Las Palmas
El único testigo a quien la Fiscalía General de la República
logró llevar para que declarara contra 14 pandilleros de la mara
18 de la comunidad Las Palmas, habló ayer sin miedo ante los jueces
del Tribunal Quinto de Sentencia sobre el asalto del que fue víctima
a principios de este año.
Con toda seguridad, el testigo relató que el 27 de enero de este
año, a las 4:40 de la mañana, salió con su padre
para ubicar en un pick up varios objetos que utilizaban en un puesto de
comida en Antiguo Cuscatlán.
Un tambo de gas les fue sustraído por un marero, el cual fue perseguido
por el adulto, quien finalmente lo recuperó. Luego, el padre se
fue y sólo quedó el testigo con su hermano menor. Pero minutos
después, más de 20 sujetos llegaron a su casa, botaron la
puerta y golpearon al testigo hasta dejarlo casi inconsciente.
Sin embargo, los golpes no le impidieron ver que muchos de los que saquearon
por completo su casa ese día. Fueron quienes desde hace tres años
lo hostigaban insistentemente para que entrara a la pandilla o los mismos
que amenazaban a su padre para que pagara cinco dólares diarios
como “renta”.
Ayer, el testigo pudo decir a los jueces los nombres de al menos 14 de
ellos, quienes están siendo enjuiciados por los delitos de robo
agravado, lesiones y agrupaciones ilícitas.
Entre ellos está César Daniel Renderos Díaz, apodado
“el Muerto” o “Cementerio” y quien, según
el relato del testigo, es quien le proporcionaba armas y celulares a sus
demás compañeros de la pandilla y era el líder de
la clica que dominaba el lugar.
Por temor
La Fiscalía, sin embargo, no pudo presentar a otros dos testigos.
Uno de ellos era el hermano menor del joven que declaró ayer y
quien fue asesinado en junio pasado por haber sido testigo de la golpiza
y del robo.
El tercer testigo ni siquiera está en el país pues, según
una fuente fiscal, la mayoría de sus familiares fue asesinada.
Dichas muertes están vinculadas al testimonio de este testigo.
El tribunal resolverá hoy si los condena.

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