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¿New York Times mintió?

Es obvio que el imperialismo internacional del aborto tiene sus ojos puestos en nuestra nación. Aunque intenten imponernos el aborto con sus engaños y presiones, no lo van a lograr.

Publicada 16 de noviembre de 2006, El Diario de Hoy

Julia Regina de Cardenal*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

El 9 de abril de este año, New York Times publicó un artículo titulado: “Nación Pro-Vida”, sobre la penalización del aborto en El Salvador. Es bien conocida la inclinación antinatalista y parcializada de este famoso medio. Al leer dicha publicación, cuyo autor es Jack Hitt, no me extrañó la manipulación que contenía a favor del aborto provocado y en contra de nuestras leyes e idiosincrasia.

Recientemente se ha descubierto que New York Times manipulo la verdad en este artículo. Este periódico ya ha sido criticado en otras ocasiones por publicar información falsa y por no corroborar lo que dicen sus fuentes.

Este caso es más alarmante todavía, si tomamos en cuenta que sus fuentes principales fueron activistas pro aborto, o quizá mejor dicho, empleadas de IPAS, organización que comercializa aparatos de aborto. Es obvio que a IPAS le conviene que se legalice el aborto en El Salvador, porque esto le acarrearía un jugoso negocio. Indiscutiblemente los contactos pro-aborto del señor Hitt no eran objetivos ni confiables.

Lamentablemente a IPAS se le ha dado categoría de ONG. Puesto que IPAS no tiene un interés de servicio social sino que es prácticamente una casa comercial dedicada a promover y vender aparatos de aspiración manual, utilizados para provocar abortos y para el tratamiento de abortos incompletos, no debería concedérsele el status de organización no gubernamental.

Volviendo al señor Hitt y su escrito tendencioso, al final, el narra la historia de Carmen Clímaco, quien supuestamente fue declarada culpable de homicidio agravado y sentenciada a 30 años de prisión, por el supuesto aborto de un niño no nacido de 18 semanas y porque se habían encontrado sus huellas digitales en el cuello del “feto”.

El célebre autor ocultó el hecho de que el cuerpecito sin vida encontrado en una caja y tapado por bolsas no se trataba de un niño no nacido, sino que de una niña de nueve meses de gestación, que había nacido saludable y que respiraba por sus propios medios, tal como lo probaron los médicos forenses, y según consta en el juzgado. El dictamen legal de la muerte fue de asfixia por estrangulamiento.

¿Cuál era la intención de este señor? ¿Causar indignación en Estados Unidos para que nos presionen a legalizar el aborto? Obviamente su intención es ayudar a la causa abortista que permite que legalmente corten en pedazos a un bebé no nato por la mera conveniencia de su madre.

Lo más impresionante de esta historia es que ahora IPAS está en una cruzada para sacar a Carmen Clímaco de la cárcel y llevarla a Estados Unidos. ¿Será que quieren montar toda una campaña de propaganda, aduciendo que esta “pobre mujer” fue “injustamente” encarcelada por treinta años por “haberse provocado un aborto”. Se reinventa todo. Si lo dijo el New York Times, la mentira se vuelve verdad. No importa la evidencia del crimen que se encuentra en los juzgados de nuestro país. No importará que Carmen haya estrangulado a su hijita, pues la vida de la pequeña víctima no tiene valor para ellos. Importa el “derecho a decidir” de Carmen. Importa explotar esta tragedia para confundir.

Si al New York Times realmente le importaran las mujeres, ¿por qué no reportan que desde que se penalizó el aborto en nuestro país, la tasa de muerte materna se ha reducido drásticamente? ¿Por qué no informan cómo han disminuido las muertes por aborto provocado en El Salvador?

Es obvio que el imperialismo internacional del aborto tiene sus ojos puestos en nuestra nación. Aunque intenten imponernos el aborto con sus engaños y presiones, no lo van a lograr. Los salvadoreños no se los vamos a permitir, pues decimos “sí a la vida”.

*Columnista de El Diario de Hoy.

 

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