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Nota del día
Secuestran la salud para sus propios fines

Los malos ejemplos se propagan. Más de algún grupo estará pensando coger a otros enfermos por su cuenta como una carta de “negociación”, al igual que paralizar servicios esenciales.

Publicada 16 de noviembre de 2006, El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com

Malas ideas, mala administración y la cultura de rendirse sin presentar batalla están detrás del último acuerdo entre el ISSS y la pandilla sindicalista que armó una huelga ilegal sobre el atropello a los pacientes. Después de suponer que lo peor que podía sucederle al Seguro era Monge, la gente se da cuenta de que los nuevos cabecillas son iguales de cerrados y violentos, en flagrante detrimento de la salud en general y de los intereses de quienes pagan el Seguro: las empresas y los trabajadores.

Comencemos por la manera en que se informa al público sobre la huelga: los “trabajadores” negocian “con la patronal”. Los primeros son los cabecillas de un grupo que no vacila en negar tratamiento a enfermos de cáncer y renales para hacerse de más dinero. Esos individuos ganan mucho más que el trabajador promedio del país; “la patronal” son funcionarios que disponen de las contribuciones de los trabajadores y las empresas, que mes a mes pagan para recibir deficientes servicios. Los servicios van a empeorar de ahora en adelante, pues si antes no había dinero para medicinas ni equipamiento, menos lo habrá ahora.

En sus declaraciones, los sindicalistas afirmaron que el Seguro tenía “suficientes fondos” para cumplir con sus exigencias. Tomando en cuenta que ellos a duras penas conocen las cuatro operaciones aritméticas (como el camillero del cuento) es del caso preguntarse de dónde sacan tal conclusión, considerando que además de los costos directos y las disponibilidades de caja, hay costos financieros, amortizaciones, reservas, inversión futura, mantenimientos, depreciaciones, etcétera, que todo organismo tiene que considerar antes de elevar salarios o efectuar nuevas inversiones. Aquí se camina al revés: se suben los salarios por los chantajes y se ajusta el resto como buena o malamente se pueda.

El sindicato defiende su monopolio

Cuando hablamos de mala administración no nos referimos, por desconocerlo, a lo que hacen los actuales responsables del ISSS, sino al período previo, cuando al mando de la entidad, las más grande del país, estaba un conocedor de pequeña y micro empresa.

Y como sabía de pequeña empresa se dio a la tarea de gastar a manos llenas, incluida una concesión, hace menos de dos años, a ese mismo sindicato que costó más de nueve millones de dólares. Nueve millones de dólares para supuestamente calmarlos. Pero como con los cocodrilos, mientras más carne se les tira más voraces se vuelven.

Los malos ejemplos se propagan. Más de algún grupo estará pensando coger a otros enfermos por su cuenta como una carta de “negociación”, al igual que paralizar servicios esenciales, dejar la ciudad sin luz ni agua, cerrar calles (la consabida “lucha social” de los comunistas), tomarse consulados… la imaginación perversa no tiene límites en maquinar agresiones contra seres indefensos. Los musulmanes chechenios planificaron y ejecutaron una matanza de niños de kindergarten.

Es precisamente por eso que los sindicalistas se oponen a la privatización de la salud y siguen con su monopolio. Saben muy bien que de privatizarse, o al menos dar opción al enfermo de escoger entre una caja mutual o el ISSS, se quedan sin clientela. En Cambodia, un plan desarrollado por las Naciones Unidas y empresas privadas, está dando muy buena cobertura a todos los pobladores por menos de cien dólares al año. Justo lo que se concedió a los huelguistas como aumento sobre lo que ya ganan.


 

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