Inés Quinteros
El Diario de Hoy
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| Peligro. Los transeúntes corren el riesgo de ser arrollados por los vehículos que pasan a gran velocidad por ese lugar. Foto:
EDH |
Los beneficiados con la apertura de la Alameda Manuel Enrique Araujo fueron los conductores, porque de los peatones se olvidaron: no construyeron las aceras.
El carril de oriente a poniente, que se mantuvo cerrado varios meses por la reconstrucción de la bóveda La Lechuza, fue habilitado ayer en la mañana por Obras Públicas, MOP.
“Hoy (ayer) estamos aperturando esta calle que es muy importante para los cientos de vehículos que transitan por esta zona, porque habrá menos congestionamientos”, dijo David Gutiérrez, titular del MOP.
Lo que el funcionario no dijo es que los vehículos corren a excesiva velocidad en esa zona y se pondrá en riesgo la vida de las personas que se atraviesan la calzada para abordar el transporte colectivo.
“Deberían de haber policías controlando la rapidez con que manejan los motoristas, para que no atropellen a las personas”, explicó María Linares, una transeúnte.
Según Gutiérrez los trabajos restantes como acabado de cunetas estarían concluidos en unos 15 días.
Mientras tanto, el paso para los peatones queda restringido, o corre por cuenta propia el caminar en una calle sin aceras.

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