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Palabras
El mundo invisible que nos rodea

El pensamiento, el perfume, la música, los sueños, la voz, el deseo y los sentimientos son invisibles.

Publicada 15 de noviembre de 2006, El Diario de Hoy

Carlos Balaguer
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

Y a pesar de ser invisibles llenan cada instante nuestra vida. Esas impalpables substancias de la realidad son apremiantemente necesarias en nuestra existencia.

El sueño y el amor son invisibles. Sólo es visible lo que se sueña y lo que se ama. También el perfume de la rosa es invisible, siendo sólo visible la rosa en sí. Igualmente son visibles los labios pero no la voz. Cuando dice te amo o cuando dice adiós. Cuando se miente o se dice la verdad.

El deseo en sí es invisible. Sólo es visible lo que se desea. Aunque a veces se desean cosas invisibles.

El pensamiento humano es invisible, pero levanta con su poder ciudades e inventa frases y obras gloriosas.

Las obras inmortales de la música son invisibles pero resuenan sus ecos al través de los siglos. Sólo es visible la partitura musical pero su esencia pertenece a otro mundo, por ello es inmaterial y etérea, inspirada y eterna.

Hasta los más “realistas” conviven con esas formas intangibles del mundo invisible que les rodea. Nadie puede negar su existencia. Si Dios no se manifestara en todas las cosas de la Creación y en el amor más inmenso del cosmos, diríamos también que no existe o que simplemente pertenece al mundo que no se puede ver, pero que nos envuelve y anima; nos crea y nos seca como flores. (palabrasbalaguer@gmail.com)


Día a día
El trabajo

La medicina más eficaz contra la delincuencia en una sociedad, es el trabajo. Los pueblos laboriosos, como éramos los salvadoreños antes de la agresión comunista en los setenta y ochenta, son pueblos que viven en paz y que progresan.

Pero cuando hay regulaciones y barreras al trabajo honesto, los perjuicios son cien veces mayores que los beneficios; las prohibiciones contra ìel trabajo infantilì, léase de jóvenes menores de diecisiete años, los empuja a algo muchísimo peor que accidentarse, que es precisamente a la calle y de allí a la pandilla, la prostitución y la droga.

 

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