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“Paquete
vacacional”, gancho de una estafa
Capturados.
Mientras daban desayuno a su víctima en un hotel, fuera del salón
le expoliaban las tarjetas. Dos guatemaltecos ofrecían recreación
“barata”.
Publicada 14 de noviembre de 2006 , El Diario
de Hoy
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Jorge Beltrán
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Dos presuntos guatemaltecos fueron capturados el domingo anterior por
la tarde en un hotel capitalino, bajo cargos de estafar a una mujer a
quien le sacaron mil 500 dólares de su tarjeta de crédito
con el ardid de venderle un paquete vacacional.
Al momento de la detención, los capturados dijeron a la policía
que se llamaban Jaroslav Estuardo Aguilar García y Luis Alfonso
Moncada. Ambos se hacían pasar por empleados de la empresa Vacation
Club of American, una empresa fantasma, según lo denunció
el esposo de la estafada, cuya identidad se reservó.
Los sujetos no portaban documentos de identidad, pero, según los
ofendidos, pudieron reconocer sus rostros, los cuales aparecen en afiches
de la Interpol y la División contra Crimen Organizado, de la Policía
Nacional Civil (PNC).
Pese a la insistencia, la PNC no quiso revelar si se trata de miembros
de la banda que han denominado “Los Encomenderos”, ligados
a asaltos de residencias al sur de la capital.
Según el afectado, los dos capturados ofrecieron un desayuno en
un hotel capitalino. A cambio de llegarse al hotel, los sujetos darían
a los asistentes un certificado de regalo de dos noches y tres días
en un hotel del clúster turístico al que pertenecía
Vacation Club of American. Una vez convencidos de que el obsequio era
real, los guatemaltecos pidieron a la señora que les prestara las
tarjetas de crédito y el documento único de identidad para
verificar el récor crediticio.
Documentos en mano, los sujetos deslizaron las tarjetas un POS (registro
de compras) que tenían instalado afuera del salón donde
los “clientes” se desayunaban. Y así, sin necesidad
de una firma, hacían cargos automáticos, hasta llegar al
límite de las tarjetas.
De esa forma, la víctima no se enteraría de la estafa hasta
que le llegaran los estados de cuenta o no pudiera usar sus tarjetas porque
ya estaban “topadas”.
La perspicacia de los ofendidos los hizo quedar en evidencia. Les lograron
arrebatar un voucher (comprobante de transacción electrónica)
y llamaron al Sistema de Emergencias 911, que los capturó de inmediato.
Otra experiencia
Un hombre que pidió reserva de nombre aseguró ayer haber
estado a punto de ser estafado. Un día de febrero último
lo llamó un sujeto con acento caribeño a su móvil.
Le dijo que lo llamaba de la Florida, Estados Unidos, para decirle que
se había ganado un tour vacacional por el Caribe. La verborrea
persuasiva hizo que B.S. le revelara sin reparos el número de una
tarjeta de crédito y el código que ésta tiene atrás.
A los pocos minutos, su madre lo llamó para decirle que lo habían
llamado desde la Florida y que fuera cauteloso porque podría tratarse
de una estafa. Ya era tarde, pero B.S. echó mano del último
recurso que le quedaba.
Llamó al banco emisor de la tarjeta y comentó su desliz.
Por fortuna, en el banco hicieron lo necesario para evitar la estafa.
B.S. aprendió la lección que le salió barata y recomienda
a otros aprender de la experiencia ajena.
Según B.S. no se debe prestar a nadie las tarjetas, ni dar, por
teléfono o personalmente, los números y códigos de
las mismas, ni dejarse deslumbrar por ofertas como esas.

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