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Economía para todos
¡Información, hockey y The Police!

El tema de la anticipación fue desarrollado por Fisher desde su óptica de banquero central, enfocándose naturalmente en la macroeconomía y haciendo énfasis en lo mucho que ignoramos sobre el resto del mundo.

Publicada 13 de noviembre de 2006, El Diario de Hoy

Alejandro Alle*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

La tecnología de la información pone a nuestra disposición gran cantidad de datos en forma prácticamente instantánea, hecho que puede hacernos creer que datos, información y conocimiento son la misma cosa (mhhh…).

Hace pocos días Richard W. Fisher, presidente del Banco Federal de Reserva de Dallas, dio una conferencia sobre el tema ante un grupo de empresarios de Nueva York, cuya transcripción puede leerse en forma gratuita en el website www.dallasfed.org

Fisher comienza por reconocerse a sí mismo como un “data dependiente”, cosa hasta cierto punto normal en el mundo de los negocios y de la economía, pero que puede llevarnos a exagerar la importancia de ciertos datos que no son útiles para la toma de decisiones (¡oops!), así como a ignorar completamente datos relevantes (¡doble oops!).

Porque en la economía, al igual que en otros ámbitos, lo que solemos tener a mano son apenas datos, que aunque sean muchos…., sólo servirán una vez transformados en información útil mediante un adecuado e inteligente procesamiento.

Y recién luego de estudiar dicha información (porque si queda en un folder no sirve de mucho…), podremos hablar de conocimiento, que básicamente sirve para anticiparse a los sucesos. ¿Anticiparse?

Claro, eso es lo que dice el “principio de Gretzky” al cual todos los hombres de negocios de los Estados Unidos se refieren, no habiendo sido Fisher la excepción…, y que lleva el nombre de un jugador de hockey sobre hielo (luego se lo traduzco al fútbol). ¿Qué dijo Wayne Gretzky?

Que él “patinaba hacia donde el disco iba a estar, y no hacia adonde el disco estaba”. Algo que Thierry Henry también sabía cuando en el Mundial pasado salió corriendo, sin que Roberto Carlos se diera cuenta, hacia donde el pase de Zidane “iba a estar” (el cañón humano, a diferencia del cantante homónimo, se ganó con ello “un millón de enemigos” en Brasil).

El tema de la anticipación fue desarrollado por Fisher desde su óptica de banquero central, enfocándose naturalmente en la macroeconomía y haciendo énfasis en lo mucho que ignoramos sobre el resto del mundo.

¡Ah!, antes de seguir, yo sé que usted tiene una pregunta: “¿Qué es la macroeconomía?”
Es la rama de la economía que se ocupa de las grandes variables que influyen en la actividad económica de un país, tales como el nivel de empleo, el incremento en el nivel general de precios, los montos del gasto público y de la recaudación impositiva, los déficits o superávits fiscales de cada año, y la evolución del monto acumulado de la deuda pública.

Siguiendo con Fisher, en su presentación hizo el ejercicio imaginario de considerar que Texas se independizase del resto de los Estados Unidos y crease su propia moneda, hecho que la transformaría, según él, en una economía “pequeña”, como la de Canadá (no se ría…), y que la obligaría a estar mucho más atenta a lo que ocurriese en el resto del mundo.

Cabe recordar que la “pequeña” economía de Texas es más grande, y por mucho, que la de cualquier país de Latinoamérica, lo cual debería hacernos pensar en el ombliguismo que sufrimos por estas playas (desde México para abajo), donde las pocas veces que procesamos información internacional lo hacemos a medias, y siempre con tintura política (¡así no es, flaco!).

Los datos internacionales deberían merecer una atención más cercana, para ser transformados en información que permitiera entender la influencia de una economía mundial que está mucho más integrada de lo que creemos.

En esta línea, y también hace pocos días, Tim Geithner, presidente del Banco Federal de Re-serva de Nueva York y colega de Fisher, había dicho que “la integración no debería limitar nuestra habilidad para obtener objetivos, sino que por el contrario, nos obliga a pensar más sobre cómo están evolucionando las economías, y cómo los desarrollos en el resto del mundo afectan a nuestros mercados” (¡ey!, si pese a su tamaño los estadounidenses ven esto, ¿por qué nos cuesta tanto verlo a nosotros?).

Ocurre que a veces tenemos demasiados datos, y otras veces “Demasiada información”, como cantaba The Police en “Fantasma en la máquina”. Sí, “fantasma”, como el que usualmente nos impide transformar esa información en conocimiento, y anticiparnos a la jugada.

Hasta la próxima.

*Ingeniero. Máster en Economía (ESEADE, Buenos Aires). Columnista de El Diario de Hoy. alejandro_alle@yahoo.com