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| Ingenio. Durante la campaña de 2004, este barco sirvió como propaganda. Foto EDH |
segunda entrega
El Diario de Hoy
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Tras el golpe de Estado de 1979, el PCN experimentó una fuga de militantes que decidieron sumarse a la iniciativa del mayor Roberto d’Aubuisson para formar un nuevo partido: ARENA.
Pero entre los azules hubo un resto que tomó las riendas. Según recuerda el pecenista Abdalá Ferrufino esos nuevos líderes fueron: Hugo Carrillo, Rafael Rodríguez González, Luis Lagos, Ciro Cruz Zepeda, Rafael Machuca, Rafael Morán Castaneda, Igor Rubio Melgar y Hernán Contreras.
Sin embargo, el PCN renació. A pesar de que, según Ferrufino, “Duarte quería cancelarlo”.
Ciro Cruz Zepeda recordó aquellos momentos en la reseña histórica del partido que escribió en septiembre 1985: “...La cúpula que representaba al partido desaparece de la escena política y una nueva dirigencia, fundamentalmente de gente joven sin mayores compromisos con el pasado y dirigidos por el ideólogo Rafael Rodríguez González, se impone la tarea de lograr la sobrevivencia de la institución que no tiene responsabilidad con los errores de los que hasta ayer la dirigieron”.
Los pecenistas en asamblea nacional reformaron sus estatutos para ponerlos acordes al nuevo tiempo que vivía el país. Según Ferrufino, en ese punto se adoptó una nueva modalidad para elegir a los candidatos a la presidencia y vicepresidencia del país, así como a los candidatos a alcaldes.
Desde ese momento, los estatutos del PCN establecen que los candidatos a esos cargos son elegidos por los delegados departamentales.
La misma reforma estableció que el secretario general debe ser también el representante legal del partido.
En esas condiciones, lo inscribieron en el entonces Consejo Central de Elecciones para participar en los comicios en los que elegiría la confirmación de la AsambleaConstituyente.
En marzo de 1982, el PCN recibe 273,388 votos con los que tiene derecho a 14 curules en la Asamblea. Ésta se instala e inicia la elaboración de una nueva Constitución de la República. No obstante, cuando parece que el panorama empieza a aclararse, surge una nueva tempestad.
En agosto de ese año, el partido participa en el Pacto de Apaneca, que da lugar a la formación del Gobierno de Unidad Nacional, presidido por Álvaro Magaña, mientras se elabora la Constitución y se convoca para elecciones en 1984.
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| Una base fiel. El PCN tiene fervientes seguidores en el interior del país. Sigue siendo la tercera fuerza política del país.. Foto EDH |
Zona de borrascas
Para septiembre de 1982, el PCN estaba a punto de celebrar su 21 aniversario. Sin embargo, el sabor de aquel cumpleaños se tornó agridulce.
El jueves 2 de septiembre las bases y los dirigentes del partido realizaron una asamblea para elegir a un nuevo Secretario General. Solamente dos pecenistas compiten por el cargo: el civil Raúl Molina Martínez y el coronel Roberto Escobar García. El primero gana con 65 votos a favor y 35 en contra.
Dos días después, una nota con el título “No hay división en PCN, afirman sus ejecutivos” es publicada en El Diario de Hoy.
El 7 de septiembre, 10 diputados anuncian que abandonan el partido. El fundador Rafael Morán Castaneda y María Julia Castillo se van porque no están de acuerdo con la elección de Raúl Molina Martínez como Secretario General. Los disidentes temen que esa elección sea el inicio de una transformación drástica al interior del PCN.
Esto da lugar a la formación de un partido de disidentes, el PAISA, liderado por Castillo, entre otros.
Entre rumores de acercamientos con el PDC y nuevas deserciones, el PCN arriba a 1984 reeligiendo a Raúl Molina Martínez como su Secretario General. Ese es el año en que José Napoleón Duarte llega al poder tras las elecciones presidenciales.
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| El 5 de enero de 1997, Sigifredo Ochoa Pérez, Francisco Merino y Mauricio Gutiérrez Castro dejan ARENA y juran como miembros del PCN. Meses después, Ochoa era expulsado. Foto EDH |
En febrero de 1985, el partido de las manitas anuncia que formará coalición con ARENA para las elecciones legislativas de 1985.
En ese evento electoral, la bandera de las manitas fue marcada por 80,730 ciudadanos. Lo que representó a penas el 8.3% de los votantes. El declive electoral había iniciado.
Con esos resultados, el PCN cambió su estrategia y para mayo ya estaba negociando los cargos en la directiva de la Asamblea Legislativa con el PDC y los extintos partidos PAISA y AD.
Es en el marco de esta relación, que el PCN ve cómo sus miembros llegan a ocupar la presidencia de la Corte de Cuentas y de la Corte Suprema.
Según escribe Rubén Zamora, en su libro “El Salvador: Heridas que no cierran”, es durante estos años que el pecenista Hugo Carrillo “inició un proceso de separación de la derecha y se lanzó a la búsqueda de espacios de centro izquierda, adoptando una definición social demócrata”.
Pero ese giro no era bien visto por un grupo de fundadores y miembros del partido. Abdalá Ferrufino recuerda su reacción: “Analizamos que había que hacer un cambio de secretario general porque Hugo Carrillo estaba izquierdizando el partido, y según los estatutos la ideología del partido es nacionalista, democrática y humanista”.
Y Carrillo perdió el poder. El 2 de octubre de 1989 Ciro Cruz Zepeda se convirtió en el Secretario General del PCN durante una Asamblea en la que el 60% de la dirigencia partidista fue reestructurado.
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| El 2 de septiembre, Wil Salgado fue juramentado como secretario general departamental del PCN en San Miguel. El edil militó también en ARENA.. Foto EDH |
Cambio de rumbo
La elección de un nuevo secretario general marcó el inicio de un periodo que se ha mantenido hasta la actualidad. Con Zepeda al mando, el PCN organizó directivas en todos los municipios en un intento por consolidar el caudal de votos alcanzado en las elecciones de 1991, en las que 94,531 salvadoreños votaron por el partido azul, lo que le permitió contar con 9 diputados en la Asamblea Legislativa.
Pero los días no eran tan azules. Eso se evidenció con los resultados de las elecciones legislativas y presidenciales de 1994, en los que el partido obtuvo el 6.2% de los votos para diputados y el 5.3% de los votos para el ejecutivo.
Entonces, Rafael Morán Orellana afirmó a El Diario de Hoy que la cúpula del PCN había perdido la credibilidad ante las bases: “La imagen del PCN sigue siendo de oportunismo político”.
A pesar del malestar de quienes habían sido aliados de Hugo Carrillo, Zepeda continuó al mando del PCN. En noviembre de 1996, el controversial arenero Antonio Cornejo Arango, conocido como El Maneque, se une al PCN. En menos de dos meses, otros tres areneros se unen a las manitas: el ex vicepresidente Francisco Merino, el coronel retirado Sigifredo Ochoa Pérez y el ex presidente de la Corte Suprema de Justicia, Mauricio Gutiérrez Castro.
De estos, el único que sigue militando en el partido azul es Merino.
El Secretario General y el partido han sobrevivido a ese ir y venir de críticas y simpatías, incluso a la cancelación que decretó el TSE en 2004, la cual terminó siendo revocada por la Corte Suprema en la víspera de la Navidad de 2005.

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