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Nota del día
Pactando con ladrones se llega al poder

A lo largo de los ochenta Ortega asilaba en Nicaragua e inclusive les otorgaba ciudadanía, a delincuentes de todas partes del mundo, desde miristas chilenos, etarras, brigadistas rojos hasta la amplia gama de facinerosos centroamericanos

Publicada 13 de noviembre de 2006, El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com

La alianza entre dos gavillas de ladrones, los sandinistas de la “piñata” y los secuaces de Alemán permitieron la llegada a la presidencia de Daniel Ortega, el Ortega que en su anterior desgobierno hizo de Nicaragua un refugio de terroristas y cuya hijastra lo ha acusado de violación. Va a ser muy interesante ver si Ortega libera al corrupto ya condenado, pisoteando el régimen legal de Nicaragua (o lo que resta de él), o deja a su pestífero aliado en prisión, traicionando el acuerdo. Es además lamentable que el candidato Rizo no renunciara a último momento pidiendo a sus correligionarios votar por Montealegre y salvar a Nicaragua de lo que va a ser una nueva catástrofe.

Es trágico que haya tantos en cada país que votan con las extremidades y no con la cabeza; ochocientos mil votaron aquí por un secuestrador y casi las dos terceras partes de los hispanos en Estados Unidos favorecen a los demócratas; fue por un uno por ciento del voto que Felipe Calderón se sobrepuso al demagogo López Obradror; Evo Suéter, Evo el emplumado, triunfó holgadamente sobre candidatos de muy superior intelecto, visión del mundo y, sobre todo, decencia.

Cuatro chuladas y el neoterrorismo

En un último número de la prestigiosa revista estadounidense National Review se recuerdan pasajes del previo desgobierno sandinista: Carter les llevó al poder pero de inmediato Reagan los denunció como un nuevo eslabón en la cadena de regímenes promotores del terrorismo, junto con los iraníes y Corea del Norte. En ese entonces Ortega hizo una visita de Estado al carnicero de Norcorea, Kim Il Sung, jurándose ambos eterna alianza y fidelidad. A lo largo de los ochenta Ortega asilaba en Nicaragua e inclusive les otorgaba ciudadanía, a delincuentes de todas partes del mundo, desde miristas chilenos, etarras, brigadistas rojos hasta la amplia gama de facinerosos centroamericanos. En Managua los sediciosos salvadoreños dejaron enterradas muchas de sus armas, entre ellas misiles tierra aire para derribar naves en vuelo.

Un vernáculo refrán que suponemos salvadoreño nos advierte que “gallina que come huevo ni que le quemen el pico”. Y huevo han seguido comiendo los sandinistas, comenzando por las manipulaciones que hacen del Poder Judicial de Nicaragua; no hay fallo, se dice abiertamente, que no sea consultado con el eminente jurisconsulto don Daniel, quien decide a cual de sus amigos ha de favorecer o a cual de sus adversarios va a perjudicar. El mismo pacto con Alemán revela los extremos de cinismo de los que es capaz, llegando a entendimientos con lo más corrupto que ha tenido Nicaragua después del propio Ortega.
El nuevo bloque del terror lo constituyen el moribundo Castro, el Zambo, el Emplumado y el Violador.


 

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