Carmen Molina Tamacas
El Diario de Hoy
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En la mira. Concultura evalúa el desempeño de los directores de estos recintos culturales ubicados en 175 localidades. Foto: EDH |
“Por uno pagamos todos”
El titular de la Casa de la Cultura de Aguilares, Martín Castro, sostiene que el éxito de una gestión depende de la visión que tenga el director. “En muchas (Casas) hay nombrados bachilleres y nada que ver”, apuntó. Indicó que realizan muchas actividades para captar fondos aparte de los dos mil dólares que Concultura les eroga cada año. Cuentan con local propio gracias al donativo de Maximiliano Cañas (1994) y con una secretaria gracias a los aportes de la comunidad. “¿Cierres? Me parece excelente. Por uno pagamos todos. Que tomen medidas contra los que no abren”, dijo. |
Quejas por dedicarse a la politiquería y por haraganear, ambos en horas laborables, pesan contra los directores de algunas Casas de la Cultura. Ante esto, la presidencia del Consejo Nacional para la Cultura y el Arte (Concultura) evalúa el desempeño de cada funcionario al frente de las 175 dependencias y no descarta el cierre de algunas de ellas.
“Hay muchas denuncias contra las Casas de la Cultura, tanto de directores, gestores y comités de apoyo. Estas oficinas no están ni para hacer política, ni para haraganear. Queremos que allí haya gente con vocación de servicio”, declaró el presidente de la entidad, Federico Hernández.
No obstante, el funcionario declinó revelar contra quiénes pesan “los señalamientos con nombre y apellido”, pero aseguró que todos van a ser investigados.
Las Casas de la Cultura utilizan 2 millones de dólares al año, es decir el 20 por ciento del presupuesto de Concultura. La mayor parte se destina para pagar salarios, servicios, arrendamiento y pago de impuestos.
Estos centros organizan actividades tradicionales, atienden estudiantes e investigadores que buscan información sobre las localidades. Pero, en muchos casos la bibliografía con es limitada y desfasada. Por ejemplo en Nahuizalco, el documento más completo sobre el perfil histórico de la localidad es una “Biografía” que tiene bastantes vacíos. Las oficinas de lugares frecuentados por visitantes durante los fines de semana, permanecen cerradas.
Hernández descartó la creación de nuevas Casas de la Cultura. Lejos de ello, a mediano plazo se contempla la posibilidad de cerrar algunas. De nuevo, evitó decir cuántas y cuáles.
A la entidad le interesa promover ejemplos de cooperación como el establecido con la Alcaldía de San Lorenzo, San Vicente, que promovió la donación de un inmueble de 30 mil dólares para el recinto cultural. “Así sólo va el apoyo técnico, pero el dinero no sale de Concultura”, apuntó.
“Lo poco que tienen”
Con mucha extrañeza, pero con conocimiento de causa y, ante todo, a la defensiva. Varios directores de Casas de la Cultura reaccionaron con cautela acerca del anuncio de prescindir de ciertas dependencias a mediano plazo, emanado por este medio desde la presidencia de Concultura.
Ana de Palma, quien dirige la Casa de la Cultura de Ayutuxtepeque, indicó que nada en esa vía fue mencionado siquiera en los foros de consulta del Debate Nacional que aportará el insumo para elaborar la Política Nacional Cultural.
“Nos dan lo poco que tienen. Fuimos creados para que nos autogestionemos en la comunidad” y dijo que tienen el apoyo de la alcaldía para el alquiler del local.
En Soyapango, las cosas funcionan de manera diferente. Se cuenta con un local “prestado” desde 1996. Reciben un financiamiento de mil 200 dólares en dos desembolsos de 577 dólares, explicó la directora, Dina Medrano.
Por fortuna, dijo, cuenta con un comité muy activo. Pronto reforzarán la seguridad del local, ya que han sufrido ocho robos. Así perdieron el equipo de sonido.

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