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Complejo
Medios y sociedad sin violencia

Los medios de comunicación tienen una labor importarte que desarrollar en la construcción de una sociedad más segura y menos violenta, pero su trabajo no es ni más ni menos de la que desarrollan otras instituciones de la sociedad

Publicada 12 de noviembre de 2006, El Diario de Hoy

Ricardo Chacón*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

En el fondo, y a veces a flor de piel, se sigue creyendo que la violencia y la inseguridad que padece la sociedad moderna, particularmente nuestro El Salvador, está relacionado directamente con los medios de comunicación.

Hay voces que levantan el dedo acusador contra los medios a los que acusan de amarillistas, sensacionalistas y de falsear la realidad; detrás de esta visión existe una distorsión sobre lo que son los medios y cuál es su papel en la sociedad moderna.

Se entienden a los medios como “el cuarto poder” capaz no solo de imponer una u otra visión sino incluso quitar o poner presidentes; para unos, se trata de organizaciones “todopoderosas” , para otras instancias vinculadas al poder que responden a los intereses de las clases hegemónicas.

Unos y otros se equivocan cuando creen que los medios son instancias homogéneas, dirigidas por poderes únicos que responden a intereses particulares individuales.

Probablemente han sido los mismos medios, y los periodistas muchos de ellos vedetizados por el glamour de las luces y las cámaras, quienes han contribuido a esta visión distorsionada de los medios.

Incluso, en el mismo desarrollo del periodismo y de los medios, hubo visiones nefastas que por tiempo fueron paradigmas; cuenta el periódico ABC de Madrid, en un artículo que critica duramente los hechos del 11M y su relación con el triunfo del presidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero, una famosa anécdota: “Por favor, quédate. Tú pon las ilustraciones y yo pondré la guerra”.

El telegrama de William Randolph Hearst, a la sazón editor del New York Journal a uno de sus enviados especiales a Cuba pasará a la historia como el paradigma del periodismo amarillo: si no hay noticias, se provocan y llegando el caso se inventan. Con tal de aumentar la tirada todo está permitido.

Desde luego Hearst (Ciudadano Kane, en la memorable película de Orson Welles) no fue el inventor del periodismo de escándalo y de la exageración exorbitante de la realidad, pero sí su mejor practicante; después de él su ejemplo, desafortunadamente, ha sido seguido por muchos periodistas y periódicos en todo el mundo.

Contra lo se suele creer, comenta el ABC, la guerra a la que se refería el histórico telegrama no era propiamente la hispano norteamericana, sino la que Hearst quería provocar entre la insurgencia cubana y la metrópoli, España. De hecho, el telegrama fue cursado a principios de 1897 y Estados unidos no declaró la guerra a España hasta el 25 de abril de 1898, a raíz de la explosión en el puerto de la Habana del Maine, un crucero de la Armada norteamericana.

El hecho no permite avanzar en el análisis y señalar que no obstante los medios pueden estar vinculados con el poder, incluso pretender modificar los hechos, la realidad compuesta por otros muchos ingredientes propios del entretejido social, hacen que los cambios se den en la combinación y no en uno de los elementos sociales.

Dicho en pocas palabras, los medios no son lo suficientemente fuertes ni únicos para hacer cambiar la realidad; en todo caso, se entrecruzan con otros poderes, propios de la sociedad y que están relacionados con lo político, económico, social para que la realidad se modifique.

En este contexto y tratando de dilucidar lo ocurrido esta semana, cuando los medios de comunicación salvadoreños se comprometen a “normar su entrega informativa relativa a la violencia”, se ha dado un aporte importante como instituciones en la lucha contra la violencia y la instauración de una sociedad más segura.

Sin embargo este hecho inaudito y positivo en la sociedad salvadoreña, será estéril si no hay cambios en el resto de las instituciones del Estado salvadoreño, y los diferentes sectores de la vida nacional, y se comprometen de lleno en la construcción de una sociedad más humana y solidaria.

Ojo, así como los medios no son los culpables, responsables de los altos índices de violencia (por publicar fotos de muertos y señalar el número de asesinatos diarios que rondan por los 10 diarios) tampoco acciones como la realizada esta semana erradicaran la violencia: mucho menos, como piensan algunos, que ahora se tratará de tapar no solo las causas sino las consecuencias de la violencia que abate a nuestro país y que ha alcanzado niveles escandalosos.

Amén de todo esto, he de reconocer que el compromiso de los medios sobre la cobertura de la violencia, es un aporte positivo e interesante al trabajo que como sociedad debemos hacer en la construcción de una sociedad más segura.

Editor jefe de El Diario de Hoy.

 

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