| Pedro Roque*
El Diario de Hoy
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La primera vez que en Alemania escuché sobre el “Club de Roma”, pensé que estaría relacionado con la “Dolce Vita”, la película con la despampanante Anita Eckberg. ¿Se acuerdan?
Luego entendí, que el Club de Roma, era un grupo de 35 científicos, investigadores y políticos de 30 países, que compartían ya en 1968, la preocupación por las modificaciones que se empezaban a sentir en el medio ambiente y que describieron en su informe “El Límite del crecimiento”, en el que nos advertían lo que sucedería en los próximos cincuenta años. Muchos pensaron que eran exageraciones, pero al ver lo que está pasando, más bien se quedaron cortos.
La cruel diferencia, es que para ellos era imaginación, pero ahora, que el futuro de entonces ya es presente y pronto pasado, nos damos cuenta de que el planeta está sufriendo cambios en muchos de sus parámetros, que poco a poco lo desequilibran más a favor de lo inconveniente para la humanidad, de la cual, somos miembros usted, yo, su familia, la mía y la de todo el mundo. Es decir, no se trata de algo ajeno y aunque no queramos, somos parte del problema real y de la posible solución.
Perdón. Hago un paréntesis para decirles que, intencionadamente, no quiero insistir en lo que todos los días leo en Internet de las noticias y editoriales de los diarios salvadoreños, sobre la delincuencia y la comisión antidelincuencia, ni voy a poner en duda su conveniencia y operatividad. Soy de los que creen en la buena voluntad y pienso que si se ponen a trabajar, priorizando el objetivo primordial y social, seguro que encontrarán soluciones innovadoras.
Por otro lado, si las medidas correctivas son inmediatas y las preventivas en los próximos cinco años, el tema delincuencial en nuestro país, es de solución a corto plazo, pues El Salvador es el país más pequeño de Latinoamérica y según dicen, los delincuentes son minoría.
Sin embargo, el cambio climático, que también empobrece y mata a muchos más, es de largo plazo... Quizás necesitemos cien años para que la tierra vuelva a su estado de hace cien años, incluso quizás nunca lo consigamos. Nuestra generación y la próxima, de seguro que no, si acaso, nuestros nietos y bisnietos serán los que vivan en un mundo un poco mejor; naturalmente, si cambiamos nuestra forma de vida y si los gobiernos y la sociedades toman las medidas necesarias.
En estos días, el exvicepresidente de EE.UU., Al Gore, ha presentado un documental con el titulo “An inconvenient truth” (Una verdad molesta) en el que presenta los desastres que se producirán en el planeta si no cambiamos nuestras costumbres, sobre todo en los países ricos que son los que más contaminan con sus grandes industrias.
Aunque si relacionamos contaminación/habitante, nosotros contaminamos más. Por ejemplo, con el humo de los motores de los vehículos. Les aseguro, que un bus viejo en El Salvador con sus grandes chorreras de humo para transportar a 100 personas, contamina mucho más que diez buses ecológicos en Alemania para transportar a 1000. O una pequeña industria que tira sus vertidos directamente al río, en comparación con una más grande que tiene una depuradora.
O lo que contaminamos con nuestra basura tirada en las calles, con lo que contamina la misma basura en una ciudad con un sistema de selección, recolección y reprocesamiento de basura.
“En diez años ya no podremos revertir el calentamiento”, dice el Sr. Al Gore y presagia grandes desastres, incluso define el nuevo concepto “refugiado climático”, que serán las personas que huirán de sus países, porque al descongelarse los glaciares el nivel del agua subirá, Incluso en Manhattan, pues cuando el mar suba, gracias a las leyes de la Hidráulica, no distinguirá entre países ricos y pobres… Así es que, con que suba un solo metro, Sonsonate, será como Venecia, exagerando un poco, aunque si le preguntan a los ecologistas, les dirán posiblemente, que el agua llegará más adentro…
Ni que decir del agotamiento de las fuentes de agua dulce, que ahora en España ya es más cara que el vino, en Alemania que la cerveza y según el Sr. Gore, en algunos años, será más cara que el petróle Así están las cosas.
La única esperanza es que cambiemos nuestra forma de vida por otra, con menos polución, menos CO2, menos plásticos, menos basura y más cuidado, respeto y amor por el medio ambiente.
De forma que, o empezamos a cuidar el Medio Ambiente o la Tierra se seguirá descuidando de nosotros. ¿Está Claro?
*Columnista de El Diario de Hoy.

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