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“La
familia, clave contra la violencia”
La guerra
en el país ha sido considerada, por años, una de las principales
causas de la desintegración familiar que conllevó a cientos
de jóvenes a incluirse en las pandillas. La psiquiatra Mónica
Molina destacó la importancia de restablecer los lazos familiares,
el respeto y la educación a los hijos, como la más efectiva
lucha contra la violencia.
Publicada 11 de noviembre de 2006 , El Diario
de Hoy
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| Apoyo. La profesional instó a la unidad
familiar. Foto EDH |
Perfil
Mónica Michiels Arguello deMolina es médico general
desde hace seis años y trabaja en el área de psiquiatría
en su clínica privada desde hace un par de años.
Ha trabajado con organizaciones como “El Hermano Pedro”
y la fundación “Sí a la Vida”.
Es madre de tres hijos y fiel creyente de que el respeto familiar,
la educación y los valores sociales son importantes para
fomentar una cultura de paz.
Según la profesional, la educación no sólo
debe ser dirigida a los jóvenes sino, también, a los
mismos padres quienes tienen la responsabilidad de inculcar valores
y el respeto social. |
Karen Molina
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Mónica Michiels de Molina, psiquiatra de profesión, explicó
a El Diario de Hoy cuáles son las causas más comunes que
generan la violencia, los factores que influyen en que ésta se
generalice y cuáles podrían ser algunas medidas de prevención
que las autoridades del país debería tomar.
Además explicó que no hay que limitar el término
violencia a sólo a los asesinatos. Para ella, hay otros factores
importantes que también deben ser analizados y tomarlos en consideración.
¿Cuántos tipos de violencia se pueden distinguir?
La violencia es un factor generalizado y se puede hacer una diferencia
en cuanto a en qué tipo de personas se da, en qué etapas
de la vida y en qué regiones del país.
Pero se puede hablar de violencia intrafamiliar, por ejemplo, o la de
las maras, que es una violencia específica en una sección
de la población.
¿Qué factores son los que más inciden para
generar violencia?
El origen de la violencia se debe buscar en los problemas familiares,
sobre todo porque lo que estamos viendo ahora en el país, es que
más adolescentes y en la etapa de la pre adolescencia son quienes
se están incorporando a las maras.
La migración es un factor importante, pues el padre se va por un
largo periodo y eso hace que haya una desintegración de la familia.
Usualmente los jóvenes no tienen un modelo a seguir.
Pero en la calle encuentran otras personas que los comprenden y muchas
veces terminan en grupos como las pandillas.
La pobreza, así como la guerra, ¿son determinantes?
Es muy clara la diferencia entre lo que se ve en la zona urbana con la
zona rural y las zonas en donde hay mayor pobreza.
Usualmente en esos centros urbanos donde hay muy poca escolaridad es donde
se ve el mayor índice de violencia en los adolescentes.
Por otro lado, en todos los países en los que ha habido guerra
como en el nuestro se ha visto que las secuelas son mucho más difíciles
de manejar.
El síndrome de estrés post traumático es muy frecuente
en las personas que ya han pasado por un guerra.
La guerra desensibiliza y hace que se vea la violencia como un factor
permanente, casi parte de nuestra vida.
Pero la violencia no solo se limita a la creación de las maras...
Claro, dentro de las familias también hay violencia. Se ha perdido
mucho el respeto hacia la figura paterna y entre las parejas.
Los hijos que ven discusiones a diario llegan a volverse muy agresivos
y a ocupar la violencia en su diario vivir.
Los niños al crecer, se van permeando del fenómeno violencia,
en los juegos de vídeo, en la televisión, Internet, hasta
la misma forma en la que ellos son tratados dentro de su casa.
Entonces, ¿sí inciden los programas de televisión?
Por supuesto, sobre todo, los niños y los adolescentes. Tienen
menos contacto social entre compañeros y dedican menos tiempo al
deporte.
En los programas en los que uno menos se imagina, incluso, hasta en los
de niños, hay mucha violencia.
¿Las noticias de los medios de comunicación afectan?
Es difícil decir que afecta específicamente a una persona
en concreto. Probablemente, si una persona ve un cadáver en una
foto, no cambie su actitud hacia la violencia, pero la exposición
continua de estas imágenes a diario, posiblemente podría
desensibilizar a una persona, que es lo que ha pasado en nuestra sociedad.
¿Cuáles son los elementos que propiciarían
un cambio de cultura de la violencia a una de paz?
Creo que ya no hay que seguir discutiendo lo que estamos viviendo, sino
dar un paso hacia adelante, es medular.
La clave para luchar contra la violencia es el fortalecimiento de las
familias y la educación, sobre todo la de padres.
La madre tiene que informarse y educarse en referencia a sus hijos para
que pueda educarlos en una cultura de paz.
Si la mujer no se forma adecuadamente, podrá dedicarle mucho tiempo
a sus hijos, pero parte de ese tiempo, será perdido.
El fenómeno de las maras nos hace pensar que si la familia se tratara
de forma adecuada y si la persona se viera con la dignidad que tiene como
persona, probablemente esto no lo estuviéramos viviendo y de esta
forma tan agresiva y generalizada.
¿Qué pasa con las familias que sí están integradas?
Definitivamente, hay factores protectores, pero eso no quiere decir que
una persona con esos factores está completamente libre de involucrarse
en pandillas u otros grupos.
¿Qué acciones concretas se podrían hacer
para esto?
Promover escuelas de padres en los colegios, incluso en universidades
y en cualquier centro educativo para que puedan educar a sus hijos.
La sociedad tiene que tomar un giro y enfocarse en el hecho de apoyar
a las familias, porque de cada una de ellas es de donde sale una persona
a la que se necesita que se le eduque de forma permanente.

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