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Por la vida
Legislación a favor del no nacido

La primera condición del ser humano es la vida, ésta es sagrada e inviolable desde su concepción hasta la muerte natural. Estamos llamados a promover la cultura de la vida y a condenar la cultura de la muerte.

Publicada 11 de noviembre de 2006, El Diario de Hoy

Óscar Rodríguez Blanco, s.d.b.*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

El problema del aborto provocado, y de las leyes que lo favorecen, ha suscitado en muchas partes del mundo apasionadas discusiones por tratarse de la vida humana como un valor que hay que saber proteger, defender y promover. Las variadas formas de presión por parte de un grupo de abortistas y el reclamo de algunos organismos de la ONU y de la Unión Europea, no lograron convencer a los legisladores nicaragüenses ya que el día 26 de octubre aprobaron reformar el código Penal para penalizar el aborto terapéutico, figura legal que existía en Nicaragua desde hacía más de 100 años. Las penas en este caso abarcan desde los cuatro a los ocho años de cárcel.

El aborto terapéutico es la eliminación del embrión o feto que pueda poner en peligro la vida o la salud de la madre. Según la opinión de expertos en la materia, este contraste entre la vida de la madre y el hijo, gracias a los avances de la medicina es ya poco frecuente, son muy raros y la medicina está en condiciones de resolverlas salvando a la madre y al hijo.

Antes de que se aprobara la ley hubo grandes manifestaciones en favor y en contra del aborto terapéutico. Grupos feministas radicales trataron de presionar a algunos líderes nicaragüenses con la finalidad de que se cancelara o se pospusiera la votación hasta después de las votaciones. Había quienes gritaban consignas en favor de las mujeres victimas de abusos sexuales, otros acusaban a la iglesia de manipular a la gente por medio de la “fe” y pedían al pueblo que no fuera ingenuo y que no se dejara manipular.

El “Nuevo Diario” de Nicaragua del 23 de octubre cita algunas opiniones del doctor Sergio García: “Hemos retrocedido a las épocas medievales… en cualquier parte del mundo si alguien pone en peligro la vida de un ciudadano, éste tiene el sagrado derecho de defenderse y de manera proporcional ponerle fin a la vida de su agresor”. En este caso tendríamos que preguntarnos: ¿Quién es el agresor? ¿Contra quién tiene que defenderse el niño que está en el vientre de su madre? Naturalmente que el agresor es el que lo quiere eliminar, y como el niño no puede defenderse, la defensa le corresponde al Estado, a la iglesia, a los médicos, a la madre y a todas aquellas personas que están a favor de la vida de un inocente.

Si las manifestaciones en contra fueron abundantes, màs numerosas fueron las que se pronunciaron a favor gritando consignas contra los que promueven el aborto criminal y contra los que se prestan para realizarlos. Uno de los manifestantes declaró: “Nadie puede quitarle la vida a nadie ni un abogado ni un juez ni un médico ni siquiera los organismos internacionales. Solo Dios”. Valiente fue también la respuesta del legislador René Núñez a una multitud de personas que desfilaron ante la sede de la Asamblea Nacional para defender la vida de los no nacidos:”Nos comprometemos con ustedes, con los obispos y la Iglesia Católica de Nicaragua y con los pastores de la iglesia evangélica, a buscar el camino más rápido que en este caso sería la reforma al Código Penal vigente”.

En otros lugares, como Taiwán, quisieran dar marcha atrás y han propuesto una enmienda a la ley del aborto, que entre otras cosas, establece un periodo de “reflexión” de tres días para todas las mujeres que deseen abortar. Se están quedando sin niños, las recientes estimaciones que revelan un número mayor de abortos que nacimientos por año en el país les tiene muy preocupados.

Esto mismo está pasando en algunas otras naciones en donde aumentan los ancianos y disminuyen los niños. En Cuba se reconoce también la disminución acelerada de natalidad y el consiguiente envejecimiento poblacional como fenómenos preocupantes pero no están dispuestos a solucionar el problema.

El diario Granma cita a Juan Carlos Alfonso Fraga, director del Centro de Estudios de Población y Desarrollo de la Oficina Nacional de Estadísticas, quien sostiene que este envejecimiento poblacional y ausencia de niños “impactará notablemente en la seguridad social, la salud pública, y en la renovación de la fuerza laboral y el potencial científico técnico, entre otras esferas

Los problemas se seguirán suscitando en muchas partes, pero como cristianos, tenemos que tener muy claros los principios de nuestra fe que en nada son manipuladores: La primera condición del ser humano es la vida, ésta es sagrada e inviolable desde su concepción hasta la muerte natural.

Estamos llamados a promover la cultura de la vida y a condenar la cultura de la muerte. La vida es un regalo de Dios. El mandamiento divino es muy claro: “No matarás” (Ex.20.13). Necesitamos reforzar una seria educación en valores, y entre ellos, el valor inalienable de la vida es prioritario.

*Sacerdote y columnista de El Diario de Hoy.


 

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