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| Viajeros. Parte de un grupo de salvadoreños que entre 2004 y 2005 fueron llevados a Iraq por Triple Canopy como guardias de seguridad. Muchos intentaron viajar reclutados por Capros. Foto
EDH |
Jorge beltrán
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Los dos socios de Capros, Marcos Chávez y Emilio Velasco, evitaron hablar con periodistas de este medio pese a las gestiones que desde el 20 de octubre se hicieron a través de su abogado, Cristóbal Cuéllar.
Fue Cuéllar el delegado por ellos para hablar sobre el proyecto de reclutamiento. Pero el representante se excusó de responder a muchas de las preguntas que se le hicieron, argumentando que no conocía a fondo las actividades que los socios de Capros hacían. Se limitó a dar generalidades.
Según Cuéllar, lo que sucedió fue que en diciembre de 2005 arribó una comitiva de Greystone a entrevistar aspirantes a viajar a Iraq, pero que ninguna empresa había hecho una promesa firme de trabajo, sino que se les aclaró que el viaje dependía de los requerimientos de personal que Greystone tuviera en ultramar.
Dijo que como desde el principio se previó que la espera podría ser larga y la gente podría desesperarse, optaron por impartir cursos de inglés básicos a los postulantes, cuyos costos eran asumidos por Greystone.
El abogado dijo que los instructores recibían un pago pero que algunos por ser parte del mismo proyecto, lo hacían ad honorem.
Ignoraban el sueldo
Según Cuéllar hasta la fecha no se ha hablado del salario exacto que devengarían, pero que oscilaba entre los 800 y 3 mil dólares.
Según el abogado, el proyecto va en serio, de lo contrario, Greystone no estuviese enviando dinero a Capros para costear las clases y los gastos administrativos.
Aclaró que Chávez y Velasco no obtenían ningún beneficio; que lo recibirían al concretarse los envíos.
“Acuérdese que más allá de una ayuda para la gente que se va a ir, esto es un negocio y ellos lo hacen para obtener utilidades por intermediar en el reclutamiento”, puntualizó.
Sin respuestas
Cuéllar dijo que no poseía información sobre la supuesta tramitación de tarjetas de crédito, por parte de Capros, para muchos de los preseleccionados, como tampoco sobre si las instalaciones y el armamento militar fue prestado o alquilado.
Pero, el 27 de octubre, a través de un correo electrónico dijo que Capros pidió a los preseleccionados que gestionaran una tarjeta de crédito o de débito porque en enero del presente año, se iniciaría el entrenamiento y Greystone sugirió que se empezara a ver la manera cómo se les iba a pagar a los contratados.
Según Cuéllar, Marcos Castillo “a título personal”, contactó al banco para que los preseleccionados gestionaran las tarjetas.
Los plásticos serían utilizados cuando estuvieran en Iraq, o por sus familiares aquí, y cada uno cancelaría su crédito cuando se les hiciera los pagos mensuales por su trabajo en Iraq.
En el correo, el abogado afirma que “Capros y Marcos Castillo jamás mintieron al banco para obtener las tarjetas de crédito, ya que fue el banco que emitió las tarjetas y fueron los preseleccionados quienes firmaron por ellos mismos. No se firmó nada al banco respaldando ninguna transacción”.
Les llenaron solicitud
Sin embargo, varios preseleccionados aseguran que fue Marcos Castillo quien los indujo a obtener la tarjeta, que para tal fin escribieran en la solicitud que trabajaban para Capros. Incluso, algunos sólo escribieron su nombre en la solicitud y otros ni eso hicieron.
El llenado del formulario se hizo en la segunda planta donde funciona la minúscula oficina, en la colonia Santa Eugenia, de San Salvador.
No obstante, el correo de Cuéllar reza que a los preseleccionados se les advirtió que no debían usar las tarjetas hasta que salieran del país ya contratados.
Cuéllar dijo que Chávez y Velasco no quisieron conceder la entrevista porque temían que la publicación de información errónea malograra el proyecto.
Este periódico, buscaba precisamente que Chávez, por ejemplo, explicara su esmero en la tramitación de las tarjetas cuando ni siquiera había un requerimiento de Greystone, o bajo qué términos utilizaron instalaciones y armamento militar.
Greystone no tiene pedidos de personal
El 19 de octubre, Greystone-Ltd aseguró que sí existen relaciones comerciales con Capros en la consecución de un proyecto para enviar salvadoreños a trabajar en Iraq.
Chris Burgess, empleado de Greystone, asegura que han visitado El Salvador con la intención de entrevistar personal con la compañía local, es decir, con Capros.
Según Burgess, Greystone está muy impresionado con los perfiles de las personas que entrevistaron y manifiesta que están interesados en emplear a salvadoreños para el trabajo en ultramar.
Sin embargo, Burgess explicó que hasta la fecha Greystone no había tenido ningún requerimiento para enviar salvadoreños a Iraq, así también aclaró que nunca se hizo una promesa de trabajo a nadie, que sólo fue una preselección de candidatos.
Sobre el envío de dinero a Capros, Burgess aseguró que, efectivamente, Greystone proporciona una pequeña suma a la empresa local para que se mantenga a flote y proporcione lecciones gratuitas de inglés a las personas interesadas.

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