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Rincones de la alegría

“Los Rinconcitos” es un clásico de la noche salvadoreña que se renueva todas las temporadas.


Publicada 10 de noviembre de 2006, El Diario de Hoy

Puro ritmo. La música en vivo y el baile, dos de las grandes atracciones.

Gustavo Flores
El Diario de Hoy
vida
@elsalvador.com

La tenue y opaca luz de las farolas y los vibrantes ecos de la música en vivo dan la primera impresión desde la calle:se trata de un refugio de las alegrías, de un laberinto de sitios y estilos disímiles y variados.

La idea es básica y concreta: combinar lugares distintos en un sólo lugar. Y el resultado es el buscado: cada uno encontrará su “rincón” para sentirse a gusto.

Nunca mejor puesto un nombre para definir un lugar.“Los Rinconcitos” dispara sus ángulos en distintas direcciones que en realidad apuntan a un sólo objetivo: la diversión.

Baile. Los Rinconcitos tiene ritmos para toda clase de gustos.

En estos rincones si alguien quiere bailar al ritmo de la música, las opciones de bandas en vivo es variada y de nivel; si la idea es comer algo tranquilo, entonces allí aparecen dos restaurantes con jerarquía; si la intención es una velada a la luz de las velas en busca de un amor civilizado, habrá un ambiente decorado para la ocasión... o la decoración serán simplemente las estrellas sí uno prefiere disfrutar de una cerveza al aire libre con amigos.

Si a alguien se le ocurre ver de tarde un partido de fútbol con un buen plato de bocas o si decide probar su voz en el karaoke, también este es el lugar indicado. Todas las opciones están contempladas.

Dividido en seis ambientes (“Los Rinconcitos”, “el karaoke”, “Cheers”, “Puerto Escondido” y “Dallas” y “el Rincón bailable”), por el llamado Callejón de los Rincones desfilan cerca de 2,000 personas por fin de semana y le dan vida nocturna al corazón de Zona Rosa.

¿Target? ¿Edades? Indefinido, en realidad de todo y de todos... Allí se pueden encontrar desde amigos veinteañeros hasta viejos rockeros que rondan los 50, desde chavas con gustos musicales electrónicos hasta los clásicos amantes del jazz o del blues. A veces, la sensación que se da es que lo único en común es la buena onda... Con eso, basta y sobra.

“Se me ocurrieron distintos nombres, pero el de Los Rinconcitos ensambla todo. Decorar diferentes lugares con diferentes ambientaciones para que la gente se sienta a gusto donde prefiera”. El que habla es Lisandro Pohl, dueño e ideólogo de un lugar que en su séptimo año ya se convirtió en un clásico de la noche de San Salvador y amenaza con permanecer por mucho tiempo más.


Un símbolo de la Zona Rosa

Todo OK. El lugar invita a las personas a divertirse.

La denominada Zona Rosa de San Salvador había perdido bastante terreno en el rubro de la diversión con la llegada de los grandes centros comerciales, que incluyeron discotecas, bares y otras alternativas.

Varios lugares exitosos debieron cerrar sus puertas o mudarse para sobrevivir. Sin embargo, los Rinconcitos mantuvo el “cimbronazo de los nuevos tiempos”, y se mantuvo como un estandarte de la Zona Rosa y hoy es casi un referente de ese lugar que fue uno de los más pujantes durante muchos años.

Desde hace siete años, el lugar se mantiene firme y se renueva para terminar de convertirse en un clásico.El lugar fue mutando pero hay algo que se mantiene inalterable en la Zona Rosa:Los Rinconcitos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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