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| Goleador. Eliseo Quintanilla (21) celebra con
Ramón Sánchez (centro) y Milla (2) el primer gol de
la noche y el undécimo en su cuenta en el torneo. San Salvador
derrotó al Alianza 2-1. Foto EDH |
Byron Sosa
El Diario
de Hoy
deportes@elsalvador.com
Liderados por Eliseo Quintanilla, San Salvador cortó la racha
de Alianza y lo venció anoche 2-1, llegando al tercer lugar.
Movido, de idas y venidas. El primer tiempo fue tal como se esperaba,
con dos equipos urgidos por el triunfo, ya que salían a mantener
las aspiraciones por asegurar el camino rumbo a la clasificación.
Alianza, enrachado, sin derrotas desde que tomó el mando Nelson
Brizuela, le costó arrancar y fue el San Salvador el que tomó
la batuta al propinar las primeras llegadas de peligro.
Asediados constantemente por un Eliseo Quintanilla, Carlos Gómez
Navas y Ronald Cerritos, el equipo blanco, que ayer lució de celeste,
recurrió a defenderse con línea de cuatro.
Pese a ello, Cerritos fue el primero que metió en problemas a la
zaga alba con cabeceos y aproximaciones a la meta de Dagoberto Portillo.
San Salvador gestó cuatro ocasiones con llegadas claras a gol.
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| Sacrificio. Víctor Velásquez (5)
y Ronald Cerritos, en duelo aéreo. Foto
EDH |
Mientras que los albos contaron con intervenciones regulares del mexicano
Arturo Albarrán que por la derecha llevó peligro con sus
centralizaciones a la zaga pantera.
La primera parte fue una maraña, un enredo que en el descanso trataron
de destrabar los técnicos.
Revés
Pese a que Alianza empezó el segundo tiempo moviendo sus piezas,
al ingresar al escurridizo John Novoa, arrancó sufriendo desde
el primer minuto cuando Cheyo Quintanilla recogió el balón
fuera del área grande y con su zurda privilegiada cruzó
por bajo del cuerpo a Dago Portillo.
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| Castigo. Cheyo Quintanilla tuvo una marca especial,
pero ganó. Foto EDH |
Pero eso no paró ahí, cinco minutos después “Sansal”
aprovechó la incredulidad alba del 1-0, y sacó ventaja de
ello para marcar el segundo tras un error blanco de no sacar un centro
de Cheyo, apareció Cerritos entre los defensas y marcó en
el área chica.
No cabe duda que eso hizo pensar dos veces al Alianza en cómo remontar
el juego, ya que Juan Carlos Madrid no definió dos claras oportunidades
que tuvo, mucho menos sus compañeros.
Pero, de repente, quizás en un chispazo, Alianza aprovechó
una de tantas. Canales le ganó el duelo a Salinas que soltó
el balón cuando salió a cortar un centro, el esférico
le quedó al panameño que definió a placer.
Un 2-1 que llegó a motivar a todos los aliancistas que vieron en
el equipo las ganas de igualar en el marcador, pero se toparon con un
Salinas que dijo no a las oportunidades blancas. Una de tantas, la más
clara, la tuvo al 80’ cuando le tapó un cabezazo a Canales.
Se esperaba que llegara el gol, pero la aplicación y la suerte
pantera estuvo en contra de Alianza. Los albos terminaron encimando, pero
nunca lograron concretar.
De esta forma San Salvador escaló al segundo puesto y dejó
al Alianza con dudas rumbo a la clasificación.
Hugo Coria paró a Nelson Brizuela
El argentino Hugo Coria y el paraguayo Nelson Brizuela, dos auténticos
protagonistas de este torneo, sostuvieron su particular duelo, anoche
en el Cuscatlán. Dos escuelas diferentes, pero con tan buenos resultados
en este campeonato.
Brizuela, vestido de blanco desde la fecha 11 e invicto en los cinco anteriores
partidos, y Coria, que ha logrado un buen campeonato con los panteras
y los ha puesto a soñar con la clasificación, sabían
muy bien que este no era un juego cualquiera, por eso la inhabitual intranquilidad
del albo y los berrinches del metropolitano.
No era para menos, el tercer lugar y meter un pie en semifinales les esperaba
al final del partido, ese del que, hacía mucho tiempo, nadie se
atrevía a hablar como un clásico. Pero anoche estos señores
le dieron ese matiz, y sus jugadores no le hicieron quedar mal.
Cada uno lo vivió a su manera, pero con la misma intensidad. El
paraguayo fue el más intranquilo en el primer tiempo. Al borde
del área técnica instruía a sus pupilos, mientras
éstos se esforzaban por cumplirlas.
Por su parte, el argentino estuvo más cauto, por momentos parado
en el área designada y la otra sentado en el banquillo.
Cuando estuvo parado, característico en él, fue todo un
show. Gestos elocuentes cada vez que no le gustaba una jugada de sus jugadores
o una apreciación arbitral. Y sentado, a decir verdad unos pocos
segundos, inquieto por salir al rectángulo a gritar a sus muchachos.
Al final el duelo fue para la escuela argentina, esa que le ha devuelto
al San Salvador la imagen de campeón, la que le ha puesto a soñar
con otra corona.

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