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En capilla ardiente

San Salvador paró al Alianza y le complica su clasificación. Panteras, a un paso.


Publicada 10 de noviembre de 2006, El Diario de Hoy

Goleador. Eliseo Quintanilla (21) celebra con Ramón Sánchez (centro) y Milla (2) el primer gol de la noche y el undécimo en su cuenta en el torneo. San Salvador derrotó al Alianza 2-1. Foto EDH
Byron Sosa
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com

Liderados por Eliseo Quintanilla, San Salvador cortó la racha de Alianza y lo venció anoche 2-1, llegando al tercer lugar.

Movido, de idas y venidas. El primer tiempo fue tal como se esperaba, con dos equipos urgidos por el triunfo, ya que salían a mantener las aspiraciones por asegurar el camino rumbo a la clasificación.

Alianza, enrachado, sin derrotas desde que tomó el mando Nelson Brizuela, le costó arrancar y fue el San Salvador el que tomó la batuta al propinar las primeras llegadas de peligro.

Asediados constantemente por un Eliseo Quintanilla, Carlos Gómez Navas y Ronald Cerritos, el equipo blanco, que ayer lució de celeste, recurrió a defenderse con línea de cuatro.

Pese a ello, Cerritos fue el primero que metió en problemas a la zaga alba con cabeceos y aproximaciones a la meta de Dagoberto Portillo. San Salvador gestó cuatro ocasiones con llegadas claras a gol.

Sacrificio. Víctor Velásquez (5) y Ronald Cerritos, en duelo aéreo. Foto EDH

Mientras que los albos contaron con intervenciones regulares del mexicano Arturo Albarrán que por la derecha llevó peligro con sus centralizaciones a la zaga pantera.

La primera parte fue una maraña, un enredo que en el descanso trataron de destrabar los técnicos.

Revés

Pese a que Alianza empezó el segundo tiempo moviendo sus piezas, al ingresar al escurridizo John Novoa, arrancó sufriendo desde el primer minuto cuando Cheyo Quintanilla recogió el balón fuera del área grande y con su zurda privilegiada cruzó por bajo del cuerpo a Dago Portillo.

Castigo. Cheyo Quintanilla tuvo una marca especial, pero ganó. Foto EDH

Pero eso no paró ahí, cinco minutos después “Sansal” aprovechó la incredulidad alba del 1-0, y sacó ventaja de ello para marcar el segundo tras un error blanco de no sacar un centro de Cheyo, apareció Cerritos entre los defensas y marcó en el área chica.

No cabe duda que eso hizo pensar dos veces al Alianza en cómo remontar el juego, ya que Juan Carlos Madrid no definió dos claras oportunidades que tuvo, mucho menos sus compañeros.

Pero, de repente, quizás en un chispazo, Alianza aprovechó una de tantas. Canales le ganó el duelo a Salinas que soltó el balón cuando salió a cortar un centro, el esférico le quedó al panameño que definió a placer.

Un 2-1 que llegó a motivar a todos los aliancistas que vieron en el equipo las ganas de igualar en el marcador, pero se toparon con un Salinas que dijo no a las oportunidades blancas. Una de tantas, la más clara, la tuvo al 80’ cuando le tapó un cabezazo a Canales.

Se esperaba que llegara el gol, pero la aplicación y la suerte pantera estuvo en contra de Alianza. Los albos terminaron encimando, pero nunca lograron concretar.

De esta forma San Salvador escaló al segundo puesto y dejó al Alianza con dudas rumbo a la clasificación.


Hugo Coria paró a Nelson Brizuela

El argentino Hugo Coria y el paraguayo Nelson Brizuela, dos auténticos protagonistas de este torneo, sostuvieron su particular duelo, anoche en el Cuscatlán. Dos escuelas diferentes, pero con tan buenos resultados en este campeonato.

Brizuela, vestido de blanco desde la fecha 11 e invicto en los cinco anteriores partidos, y Coria, que ha logrado un buen campeonato con los panteras y los ha puesto a soñar con la clasificación, sabían muy bien que este no era un juego cualquiera, por eso la inhabitual intranquilidad del albo y los berrinches del metropolitano.

No era para menos, el tercer lugar y meter un pie en semifinales les esperaba al final del partido, ese del que, hacía mucho tiempo, nadie se atrevía a hablar como un clásico. Pero anoche estos señores le dieron ese matiz, y sus jugadores no le hicieron quedar mal.

Cada uno lo vivió a su manera, pero con la misma intensidad. El paraguayo fue el más intranquilo en el primer tiempo. Al borde del área técnica instruía a sus pupilos, mientras éstos se esforzaban por cumplirlas.

Por su parte, el argentino estuvo más cauto, por momentos parado en el área designada y la otra sentado en el banquillo.

Cuando estuvo parado, característico en él, fue todo un show. Gestos elocuentes cada vez que no le gustaba una jugada de sus jugadores o una apreciación arbitral. Y sentado, a decir verdad unos pocos segundos, inquieto por salir al rectángulo a gritar a sus muchachos.

Al final el duelo fue para la escuela argentina, esa que le ha devuelto al San Salvador la imagen de campeón, la que le ha puesto a soñar con otra corona.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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