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Comienzan críticas contra la izquierda

Managua. Advierten que Daniel Ortega buscará las vías para perpetuarse en el poder. Temen despido de periodistas radiales.


Publicada 8 de noviembre de 2006, El Diario de Hoy

Nicaragua. El candidato de oposición, Eduardo Montealegre, aceptó dignamente su derrota. Foto AP
El Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com

Tras conocerse el triunfo de Ortega, quienes adversan al Frente Sandinista comenzaron a llamar a no quedarse sentados “viendo cómo se llevan este país a la perdición”.

Un ejemplo de ello fueron dos periodistas radiales que pidieron ser identificados como “Olga” y “Ramón” por temor a represalias.

“Ramón”, de 56 años, que trabaja para una emisora de carácter privado, dijo estar seguro de que “no habrá forma de lograr que entregue (Ortega) la presidencia de forma pacífica dentro de cinco años. Subió a las buenas, pero sólo va a bajar a las malas”, opinó.

Su tesis es que Ortega va a repetir las mismas estrategias de Chávez, en Venezuela, y Evo, en Bolivia, buscando las vías para perpetuarse en el poder.

Si eso ocurriera, Nicaragua habría perdido un logro histórico que venía repitiéndose desde 1990, cuando sucedió por primera vez en 169 años de historia independiente que un partido político entregara el poder -por las buenas- a otro partido.

“Ramón” prometió aprovechar el poder de la radio para crear conciencia entre su público de que al final de cuentas, el FSLN alcanzó el poder con sólo con el 25% del padrón electoral, lo que implica que hay casi un 75% que está en contra de ellos.

“Olga”, por su parte, narró que ya tuvieron una primera reunión con los miembros del sindicato de periodistas de la radio estatal en la que trabaja, para pensar qué harán para defenderse de lo que consideran un despido inminente, ya que fueron contratados por un gobierno de ideología diferente a los sandinistas.

“Vamos a estar preparados para denunciarlos ante la OEA, la SIP y todos los organismos internacionales que haya para no dejarlos que hagan lo que les dé la gana”, manifestó Olga, acompañada de otros profesionales de la comunicación.

Chávez aplaude a los sandinistas

Caracas. El presidente venezolano Hugo Chávez. Foto AP

El mandatario venezolano Hugo Chávez celebró ayer el retorno de los sandinistas al poder en Nicaragua de la mano de Daniel Ortega.

“Vuelve Sandino por Nicaragua”, señaló el presidente venezolano, quien expresó públicamente sus simpatías por Ortega durante la campaña electoral.

Además, la empresa estatal Petróleos de Venezuela de S.A. (PDVSA) firmó en los últimos meses un acuerdo con una asociación de alcaldías sandinistas para venderles combustibles a precios preferenciales, convenio que fue denunciado por los detractores de Ortega como una forma de intervención en la campaña electoral.

“América Latina está dejando de ser, y para siempre, patio trasero del imperio norteamericano. ¡Yankee, go home!, ¡Gringo, go home! (Gringo, vete a tu casa). Esta tierra es nuestra, esta es nuestra América’’, agregó Chávez en un acto ante sus partidarios que estallaron en aplausos y vítores.

Chávez recibió a Ortega en el país durante la campaña electoral del ex presidente sandinista, que en la década de los años ochenta libró una guerra contra rebeldes financiados por Estados Unidos, país cuyo gobierno ahora denomina a Venezuela, Bolivia y Cuba como “eje del mal” al que podría unirse Nicaragua.

Comentario
El regreso de Ortega
¿Por qué un sujeto que gobernó con mano militar, arruinó la economía, hostigó a los medios de comunicación independientes y se quedó con cuanto pudo en la famosa piñata ganó la elección en Nicaragua?

Uno de los responsables directos del regreso de Daniel Ortega es el cuestionado ex presidente Arnoldo Alemán, quien traicionó a los nicaragüenses que anhelaban prosperar bajo un régimen de libertad económica y la consolidación democrática. Alemán se dedicó a despilfarrar las arcas del Estado y a construir una nefasta alianza política con los sandinistas.

Alemán y Ortega, en un intento por auto protegerse, se repartieron el poder electoral y judicial de Nicaragua como producto del famoso pacto. El reparto favoreció a los sandinistas al punto de darle a Ortega el control casi total del órgano de justicia. Además, sabiendo que el techo electoral de los sandinistas no ha pasado nunca del 40%, logró que el requisito para que un partido ganara en primera vuelta fuera obtener solo el 35% de los votos con 5 puntos de diferencia con el más cercano seguidor.

Los sectores democráticos también tienen cuota de culpa. Fueron incapaces de forjar una alianza que cerrara de manera definitiva a los sandinistas cualquier esperanza de volver a gobernar. Ello era posible, pues los resultados electorales muestras que más de la mitad de los nicaragüenses siguen repudiando al sandinismo y a Ortega.

El izquierdista Ortega regresa en un contexto muy distinto al de los años ochenta. Ya no existe el “campo socialista de naciones” y la Guerra Fría, tal como la vivimos, es historia. El dictador cubano Fidel Castro está muy enfermo y ya no hay guerrillas en El Salvador. Esas son las buenas noticias. Pero allí está Hugo Chávez, el comandante venezolano que con sus petrodólares está decidido a prender la revolución marxista en todo el continente.

Como resultado -en muchos casos- de malos gobiernos de derecha o de supuesta derecha, hay una oleada de gobiernos populistas en América Latina. De ellos, Chávez y Evo Morales se han unido a La Habana para formar un eje marxista. Ortega sería la cuarta pata de esa mesa. Pero además, lo que ocurre en Nicaragua tiene siempre un fuerte impacto en El Salvador.

¿Quién no sabe de Farabundo Martí combatiendo junto a Augusto César Sandino en las montañas nicaragüenses a principios de siglo?, ¿o al General Ramón Belloso yendo a combatir el filibustero William Walker? Fue acá en San Salvador donde se entrenó Rigoberto López Pérez para ir a matar a Anastasio Somoza García, y fueron millares de armas sandinistas las que inundaron nuestras montañas en los ochenta.

De aquí para adelante lo que haga o deshaga Ortega tendrá un profundo impacto en las elecciones generales del país en 2009. Para mal o para bien.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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