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La nota del día
Sin aceptar bases morales no habrá entendimientos

Violencia es fraguar alianzas con dictaduras foráneas y grupos delincuenciales del mundo entero, como etarras, brigadistas rojos, terroristas palestinos, iraquíes y hasta mafiosos norteamericanos

Publicada 8 de noviembre de 2006, El Diario de Hoy

El diario de hoy
editorial@ elsalvador.com

A l inicio de las deliberaciones de la Comisión para la Violencia se tendría que preguntar sobre el compromiso que cada persona y grupo participante tiene con la moral, la libertad, el Orden de Derecho y la democracia, o si propugnan por esquemas contrarios, como es el caso de la extrema izquierda de El Salvador. Si no se comparte una base común de principios y aspiraciones, habrá allí un diálogo de sordos, el intento por pactar al mismo tiempo con Dios y con el diablo.

Las posturas de los comunistas no pueden ser más claras y por tanto inaceptables. En un panfleto que distribuyen en comunidades y barriadas, el titular principal es “luchamos”, pero no definen contra quién es la “lucha” aunque se deduce que adversario es aquel que no se somete a sus consignas.

En el papel convocan a concentraciones, difaman, prometen lo inalcanzable y en general se esfuerzan por crispar el ambiente político y enfrentar con violencia a unos contra otros. Comenzando por eso de “liberación nacional”; la meta no es contribuir, colaborar, echar el hombro, sino “liberar”, vale decir aniquilar lo que está en pie para construir una “nueva sociedad”.

Aunque de manera permanente los comunistas invocan los acuerdos de paz y quisieran que toda negociación, todo encuentro con el Ejecutivo y cualquier sector social sea parte de esas interminables negociaciones, a las claras rechazan lo que no encaje con su práctica y su ideario.

Por esas razones ni el Ejecutivo ni los sectores y personas que de buena fe se han integrado a la Comisión, deben dejarse entrampar por la noción de que el problema de la violencia es el problema de las maras. La violencia en nuestro país se manifiesta en múltiples hechos, cada uno de los cuales atropella la seguridad de todos. Violencia es:

La emboscada frente a la Universidad Nacional el J5 en la cual dos policías fueron asesinados por un franco tirador y una decena de agentes heridos; grave violencia es desarticular los servicios médicos del ISSS, amenazar a los pacientes y pretender incrementos salariales que la entidad no puede conceder; violencia es la de los jueces que liberan a los peores criminales, generando el clima de impunidad que les ampara en sus fechorías; violencia es la permanente diatriba contra el gobierno, los sectores productivos, las instituciones y lo que son los esquemas de trabajo de todas las grandes democracias; violencia es armar huelgas, marchas, bloqueo de calles y todo lo que los comunistas denominan “lucha social”.

“Lucha” donde los contrincantes somos todos sin haber buscado esa clase de enfrentamiento; violencia es fraguar alianzas con dictaduras foráneas y grupos delincuenciales del mundo entero, como etarras, brigadistas rojos, terroristas palestinos, iraquíes y hasta mafiosos norteamericanos. El interés nacional se supedita al interés de grupos y regímenes externos.

Usan la democracia para atacarla

La extrema izquierda se sirve de las libertades y garantías propias de una democracia, para socavarla, atacarla y, es su deseo, destruirla. Participan en la legislatura pero presionan en la calle, denuncian la criminalidad pero entrenan a sus nuevos comandos urbanos, claman por que se mejore la salud pero apoyan al sindicato que la niega a los que les pagan. Al mismo tiempo que acusan al gobierno de incapaces por no detener la violencia marera, pactan con esos grupos criminales.

 

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