| Condenados
hasta 35 años por plagios y homicidios
Casos.
Uno de los sentenciados fue el autor material del doble homicidio de un
investigador privado y su hermano menor en una pupusería de la
Cima I, en 2000.
Publicada 7 de noviembre de 2006 , El Diario
de Hoy
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| Fallo. Los imputados durante la lectura de su
condena en una sala de audiencia de los tribunales de sentencia. Foto
EDH |
Edmee Velásquez
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Cinco sujetos, miembros de una banda de secuestradores conocida como
“Los Malditos”, fueron sentenciados ayer, por el Tribunal
Segundo de Sentencia, a penas de hasta 35 años por dos plagios
y dos homicidios.
Los convictos ya habían sido condenados, años atrás,
por varios secuestros perpetrados entre 2000 y 2002.
En esta ocasión, los cinco eran procesados por los secuestros de
dos mujeres y por las muertes del investigador Guillermo Salvador Rodríguez
Carías, de 29 años, y su hermano menor Eduardo Federico
Calderón Carías.
A Baltazar Misael Gámez Méndez se le condenó a 35
años de cárcel por el plagio de una de las ofendidas en
2002, y pagará $1,500 por daños y perjuicios a la familia
de la secuestrada.
Mientras que Héctor Geovanny Portillo Guevara, Henry Stanley Miranda
Ojeda y Walter de Jesús Reyes Castro purgarán 30 años
cada uno y pagarán de igual forma $5 mil por el plagio a Mendoza,
también en 2002.
Pero en el caso de Wilfredo Enrique Agreda, fue el único condenado
a 70 años (35 por cada crimen) por el doble homicidio de los hermanos
Carías.
Un testigo, con beneficios penales, señaló a Agreda como
el autor material de las muertes, que habían quedado en la impunidad
desde hace seis años.
El hecho ocurrió la mañana del 14 de noviembre de 2000.
Los hermanos Carías estaban en una pupusería localizada
en la colonia La Cima I y se sentaron en unas bancas fuera del local.
Fue entonces cuando Ágreda, acompañado por otros dos sujetos,
llegaron al lugar, sujetaron del brazo al investigador y le dispararon
a quemarropa en la cara.
Su hermano menor, a quien le decían Lico, observó el hecho,
y fue atacado por Wilfredo, quien le asestó un disparo en el estómago
con un arma nueve milímetros.
Mal herido, Lico logró refugiarse al interior del comedor donde
posteriormente murió. Inicialmente se informó que la causa
del crimen era el robo, pero las prendas de valor no les fueron arrebatadas
a las víctimas. Pero se presume se debió a problemas personales.

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