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| Voraz. Nico Muñoz está intratable. Ya comienza a intimidar. FOTO/EDH |
Víctor Zelada Uceda
El Diario de Hoy
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No se propone una meta, ni le promete goles a nadie, pero siempre sale al campo con la frialdad para quemar las redes. Esa ansiedad futbolística la sacó de su caja de trucos y en el torneo lleva seis tantos: cuatro al Independiente y dos al Firpo.
En su historial en Primera ya registra 33 tantos: (14 con FAS, 13 con Chalate y el restante con el cuadro emplumado).
Muñoz sabe que si hoy tiene una oportunidad es porque su equipo una endemia con sus delanteros: “Con Álex Campos, personalmente le he dicho que lo estoy esperando (de su lesión) para el siguiente partido. Estoy contento con los otros delanteros. Corrales y Paleta Erazo facilitan la sana competencia”, contó.
Sueño a medias
Nico es conocido en el medio y sus goles son su referencia laboral. Si bien integró los procesos juveniles Sub 20 y 23 en Panamá, aun le falta el mayor suelo: la Selección mayor.
“Para nadie es desconocido que en el 2004 sufrí una rotura de tibia y peroné, que me truncó ese sueño. Estaba convocado, pero a mis 24 años todavía estoy a tiempo de lograrlo”, confesó.
Al consultársele si siempre fue delantero, contestó: “Una vez quise ser portero, cuando tenía once años, porque mi tío Iván Barichovich me regaló unos guantes y una sudadera. Pero mi papá me los escondió. Él quería que siguiera sus pasos como delantero. Fue seleccionado para las eliminatorias mundialistas de España 1982. De allí nace mi vocación como atacante”.

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