| Ricardo Chacón*
El Diario de Hoy
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La problemática no es nueva y no se circunscribe a nuestro país; basta citar un par de ejemplos para darnos cuenta que aquí, en la China o en Estados Unidos la cuestión es sumamente compleja y difícil.
En Estados Unidos, ahora inmerso en la lucha contra el terrorismo, los medios de comunicación han perdido espacio, libertad e independencia; la batalla no se ha perdido y cada vez más se busca diferenciar lo que es la labor de “seguridad” con el trabajo “informativo” y los periodistas, en sus medios, libran una batalla por informar en un ambiente de libertad.
Si bien la guerra de Irak se cubre desde el ejército estadounidense, poco o nada se puede decir de los muertos caídos en combate, mucho menos mostrar imágenes de estos y sus familiares.
Sin embargo, el conteo de las bajas militares se hace al día. Por ejemplo, octubre se convirtió en el mes más sangriento para los soldados estadounidenses en Irak en casi dos años con el anuncio de la muerte de un marino en la provincia occidental de Anbar; con este asesinato, el mes anterior murieron 98 militares, el mayor desde enero del 2005 cuando murieron 107.
En este caso, y dado que es un punto que se debate en El Salvador, no he escuchado ni visto ninguna discusión en Estados Unidos sobre las cifras que se deslizan en los medios, ni muchos menos se cuestiona el publicarlas, aunque al ejército y la administración Bush preferirían que no se hicieran públicas.
De lo que sí hay debate, y cada vez más fuerte es sobre la imposibilidad de construir una fuerza de seguridad iraquí efectiva que permita una eventual retirada de las 140 mil tropas de Estados Unidos, todavía más a fondo, se debate sobre la política estadounidense en Irak y se cuestiona la efectividad de esta guerra.
Esto es en Estados Unidos, en China continental, no obstante el gran desarrollo económico y ser una potencia mundial, la información es sumamente controlada y el debate pasa por el Partido Comunista; el control estatal es la clave, la búsqueda de espacios de libertad es el reto para los periodistas.
Las campañas educativas propias del Estado son puestas en marcha, de manera directa y sin discusión, por los cientos y cientos de medios de comunicación chinos; el debate sobre las políticas que se siguen, incluso sobre la violencia y la pobreza en el campo, poco o nada prosperan en el debate público.
En El Salvador, acechado por la violencia y la inseguridad, hay sectores que echan sin más la culpa a los medios de la situación de zozobra que padece el país; la excesiva espectacularización de la violencia, el amarillismo, el conteo cotidiano de los muertos (que en el país rondan diariamente en diez asesinatos violentos), el hedonismo cotidiano la banalización de los más altos valores de la sociedad, son algunas de las acusaciones que se les achaca a los medios.
Sin embargo, y este es el objetivo de esta nota, es fácil levantar el dedo acusador para con los medios de comunicación obviando que se trata de instituciones cuya labor primera es informar y hacer público los hechos de la realidad.
Dicho de otra manera, la realidad de violencia, el crecimiento incontrolable de las maras, la inseguridad social que padecemos los salvadoreños, la intolerancia y la sobredeterminación de la fuerza y la imposición sobre la razón tiene raíces multicausales en la que los salvadoreños y sus instituciones no quisimos enfrentar en su momento.
El monstruo se dejó crecer; las instituciones y los diversos sectores de la vida nacional fuimos incapaces de cerrar filas y poner un “basta ya” a la violencia; ahora, las consecuencias de la violencia tocan las puertas de nuestras casas y nos asustamos...
No todo está perdido y todavía podemos hacer algo; en este sentido los medios de comunicación pueden jugar un papel preponderante, no solamente sumándose a campañas educativas, o poniendo énfasis en lo positivo consignando las batallas ganadas a la delincuencia, sino generando un debate amplio que permita a los diversos sectores acercarse y sumarse al combate a la delincuencia y la inseguridad.
Editor jefe El Diario de Hoy.

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