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El Premio Nobel de la Paz toca a El Salvador

Amplia red. Para acceder a un crédito en el Grameen Bank, entidad cuyo creador, Mohamed Yunus, recibió el Premio Nobel de la Paz, es indispensable ser pobre. En cuatro años, más de cuatro mil salvadoreñas se han beneficiado con esos préstamos.


Publicada 4 de noviembre de 2006 , El Diario de Hoy

Emprendedoras. Guadalupe (primer plano) y Sandra Hernández, en el taller de costura que han forjado con la ayuda. Foto EDH
Mirella Cáceres
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

A Guadalupe Hernández, residente en el Cantón Chancala, de Mejicanos, no le suena conocido el nombre de Mohamed Yunus, el economista que acaba de ganar el Premio Nobel de laPaz gracias a la implementación de un sistema de microcréditos para las personas pobres, extendido por todo el mundo, y del cual es beneficiaria.

El semblante de Guadalupe se transforma cuando escucha hablar del Grameen Bank o Banco Rural, la institución crediticia que Yunus ideó hace 30 años y que le ha hecho posible pasar de ser una sencilla costurera a una microempresaria de la confección en un pequeño taller que maneja junto a dos hermanas, Sandra y Roxana.

“Puedo decir que esta casita es producto de esa facilidad que nos da ese sistema”, dijo Sandra mientras sus ojos se fijan en la pequeña casa de concreto, levantada poco a poco con las ganancias de un negocio que funciona con cinco máquinas industriales.

Perfil

Mohamed Yunus nació en Bangladesh en 1940. Se graduó en economía en la Universidad de Vanderbilt (EE.UU.). En 1976 creó el sistema de microcréditos para personas muy pobres a través del Grameen Bank, una idea que surgió cuando él prestó $27 a unas artesanas.

Contiguo al nuevo edificio sobrevive la vivienda de adobe que vio los inicios de “Confecciones Ochoa”, hace cuatro años, cuando recibieron el primer préstamo de $114 del Grameen Bank.

En Chancala, hay otras vecinas que saben de la entidad y han emprendido negocios como pupuserías, tiendas y talleres de carteras de rafia con los créditos.

“Antes trabajaba con créditos para pagarlos en un día y me cobraban el 20% de interés, pero con este sistema tengo un plazo más largo para pagarlo y en cuotas más chiquitas, me sale mejor”, explica Santos Ochoa, quien hace tamales desde que era niña. Hoy tiene 74 años y ha logrado colocar entre 250 y 300 tamales semanales en el Mercado Central.

Como Santos, Sandra, Roxana y otras mujeres de Chancala hay otras 4,300 salvadoreñas de unos 20 municipios que hacen uso de estas ayudas. Los lugares, como las profesiones, son diversos. Los hay en la zona metropolitana y en puntos más retirados como Barra de Santiago, en Ahuachapán.

En el país, el acceso a los créditos que ofrece el Banco Grameen se hace a través de dos organizaciones: el Movimiento Mélida Anaya Montes, “Las Mélidas”, y la Asociación Salvadoreña Pro Salud Rural (Asaprosar), ésta con sede en Santa Ana.

Clelia López y Mauricio Cuéllar, encargados de los programas de créditos de ambas organizaciones, iniciaron su labor con $97 mil hace cuatro años. Hoy ven la experiencia como positiva y se refleja en la mejoría de la calidad de vida.

Estas dos organizaciones fueron seleccionadas por el citado banco en 2001 para canalizar los préstamos. Las condiciones de pago son accesibles: un plazo de seis meses y un interés del dos por ciento mensual.

“Si la persona obtiene un préstamo de $57.14, su cuota semanal es de $2.70. Es una cantidad accesible para ellas y casi todas son puntuales en sus pagos. Ésta ha sido una oportunidad que ninguna empresa financiera les hubiera dado porque es gente sin respaldo”, afirma Clelia López, de Las Mélidas.

Y es que en este sistema de préstamos, los requisitos son casi antagónicos a los que pide la banca común: ser pobres y no tener respaldo económico. “El principal que llenaron estas mujeres es que vivían en extrema pobreza”, indica Cuéllar, pese a lo cual, puntualiza que “son responsables en sus pagos”.

Ser pobre, el primer requisito

Para tener acceso al sistema crediticio del Banco Grameen, la persona debe carecer de bienes y conocer el valor de la solidaridad.

Sin respaldo

Los aspirantes a obtener un préstamo deben demostrar que viven en la pobreza y que quieren iniciar o ampliar algún tipo de empresa.

Agrupados
Una vez que aplica al crédito, la persona debe aliarse con un grupo de cinco integrantes y participar de charlas sobre cómo funciona el sistema.

Garantía
Como los deudores no tienen el respaldo material, la única garantía que presentan es la solidaridad. Están dirigidos, sobre todo, a las mujeres.

Pagos mínimos
El préstamo inicial oscila entre $57 y $114. Establecen cuotas mínimas para un plazo de seis meses. Al cancelarlo pueden obtener otro crédito.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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