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| Reciben charlas. Antes de poner manos a la obra, los participantes son orientados. Foto: EDH |
Ängela Castro de Cea
El Diario de Hoy
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Tienen el entusiasmo, pero sobre todo el deseo de aprender algo nuevo. Son 16 internos del Centro de Cumplimiento de Penas de Occidente, que desde el pasado 19 de octubre asisten al curso de elaboración de artesanías finas y grabado en pintura.
Es la segunda actividad de este tipo que imparten en penitenciarías del país, según Rodolfo Hernández, jefe de Planificación de la Dirección de Centros Penales.
“En el taller participan personas condenadas, quienes se dedican también a la carpintería”, agregó.
Los instructores provienen de la Asociación Moje (Movimiento de Jóvenes Encuentristas) de Ilobasco, departamento de Cabañas.
“Les enseñamos a trabajar artesanías en madera con diseños de casas antiguas”, explicó Jaime García, coordinador de Moje.
Buscan con ello dotar de una herramienta de trabajo a los internos.
“Ellos demostrarán que sí son personas capaces de producir para empresas nacionales y para exportar”, afirmó René González, director del penal.
Un ejemplo
José Jiménez, uno de los reos favorecidos. Tiene 33 años, 12 los ha vivido dentro de la penitenciaría.
“Sólo me quedan 17 meses para terminar mi condena”, explica, con un gesto alegre, pues sabe que al salir del recinto podrá dedicarse a este oficio y llevar el sustento a su familia.
“Son herramientas para reincorporarnos a la sociedad”, sostuvo Jiménez.
Al salir de la prisión, él planea instalar su taller en el barrio Santa Lucía, siempre en la Ciudad Morena, de donde es originario.
“Aplicaré todo lo aprendido, pero también enseñaré a mis hijos el oficio de la carpintería y a hacer estas bonitas artesanías”, finalizó el presidiario.
Como él, varios ven con optimismo la labor.
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