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Sumar no basta

Informe de la Preal. Más y más jóvenes en América Latina tienen acceso a la educación en la última radiografía del programa Preal; una tendencia que, sin embargo, no opaca un cúmulo de deficiencias comunes -poca inversión, falta de calidad y deficiente formación docente- que arrastra la enseñanza en el continente w Experto aplaude el 2021, pero habla de la necesidad de cambios


Publicada 3 de noviembre de 2006 , El Diario de Hoy

Foto EDH
Susana Joma/J.R.
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com


Cantidad sin Calidad. El Programa de Promoción de la Reforma Educativa en América Latina y el Caribe (Preal) denominó así el informe sobre el progreso de la enseñanza en la región, del cual El Salvador no es ajeno. Tres palabras que sintetizan el esfuerzo emprendido por la región en materia de cobertura educativa y el desafío de una enseñanza de calidad en un área que, en muchas de las variables, va a la zaga si se compara con otros continentes.

El estudio sobre el progreso educativo pone los puntos sobre las íes en nueve asignaturas, entre ellas equidad, carrera docente, inversión y matrícula, que a la postre definen el curso de la enseñanza de un país. Un camino salpicado de suspensos y tendencias que invitan a mejorar unos resultados donde, como indica Juan Valiente, representante del Preal en El Salvador, “hay deudas importantes pendientes”.

En esa radiografía, el panorama se torna oscuro para El Salvador si se pone a la altura de los países del continente, incluso de Centroamérica como Costa Rica. Sólo se ve la luz cuando se mira hacia dentro y se observa el Plan 2021, una estrategia de nuevas políticas y objetivos a largo plazo para la enseñanza, el cual, según Valiente, tampoco escapa a algunos cuestionamientos.

El Preal reconoce que el país es uno de los que más esfuerzo ha hecho en variables como la equidad, entendiendo por ésta disminuir la brecha del acceso a clases entre ricos y pobres, en los últimos 15 años. Los matices, sin embargo, son diversos. El primero: la incorporación a la educación inicial, un punto contemplado en el 2021, pero sin el apremio que, según indica el Preal, se necesita.

En El Salvador, apenas el 50 por ciento de los infantes entre cuatro y seis años asiste a clases. Y esa cifra, a juzgar por Valiente, no variará mucho en los próximos años a pesar de que Educación se planta “atrapar” al 64 por ciento de los niños en 2009. “El énfasis no está en la parvularia. Si bien tiene sus recursos y metas, pero (son) para dentro de varios años, entonces vamos a tener el porcentaje de niños que no será atendido en una edad que se ha demostrado que es importante para cimentar la calidad”, apuntó el responsable del Preal en el país.

Cumplir o no con los objetivos es, en parte, cuestión de recursos, uno de los puntos más críticos del país. El presupuesto para 2007, $526 millones apenas refleja un incremento sustancial en términos absolutos con respecto al anterior y está muy lejos de lo proyectado por ese plan, $613 millones.

La ministra de Educación, Darlyn Meza, sin embargo, destaca el esfuerzo realizado en los últimos dos años en reducir la dependencia de los préstamos y asumir los costos con los fondos del Estado. El presupuesto de 2007 es un ejemplo. “Cuando llegamos en 2004 incorporamos a los maestros Educo, unos tres mil, que eran pagados por préstamos. Hoy absorbemos unos $45 millones”, asevera la funcionaria, quien tampoco olvida los refuerzos que reciben cada año.

“Si no hay un flujo de recursos adicionales no vamos a salir de esto”, sentencia Felipe Rivas, asesor con amplia experiencia en la enseñanza rural. Logros aparte, Rivas ve que importantes estrategias del plan como el acceso a la tecnología y la ampliación de la escolaridad, esto es que los jóvenes pasen 11 años en las aulas, se pueden venir abajo si el país no crece más, aumenta el Producto Interno Bruto (PIB) y, por supuesto, si a Educación no le llega el cuatro por ciento del PIB cuanto antes. Lejos de eso, esa meta, prevista para 2009, está un punto por debajo.

Uno de los aspectos que destaca el informe es que, por primera vez, El Salvador se ha colado en el grupo de los países, junto a México, Uruguay y Brasil, (Honduras también se lo plantea) en pruebas internacionales como la TIMSS. Algo que, según Valiente, “dará un indicador más claro de cómo estamos”.

Durante esa prueba, Edmundo Salas, director nacional de monitoreo del Ministerio de Educación, explicó que este ejercicio busca conocer el rendimiento de los alumnos entre más de 60 naciones, la mayoría de un nivel superior como Irlanda, Singapur y Japón.

Después de diez años con las pruebas de evaluación, la TIMSS (estudio internacional de tendencias en Matemática y Ciencias) es la guinda de un pastel, más allá del lugar en el que finalmente se ubique el país.

Las pruebas internas, la más conocida de ellas es la Paes, reflejan lo mucho que todavía falta por hacer. La última de ellas, con una nota promedio de 5,04.

El nivel de aprendizaje de estos jóvenes que dan el salto a la universidad es, en general, bajo para Joaquín Machuca, vicerrector académico de la Universidad de ElSalvador (UES). En los últimos años se repite de calificaciones mediocres.

En el examen que hacen a los cerca de 20 mil aspirantes cada año, la nota promedio se quedó en 4.1, en 2005. Cinco años antes había sido de cinco, un resultado que le hace dudar de que el país vaya por buen camino.

El Preal, si bien es cierto que con variables de hace dos y tres años, también se hace eco de ese déficit. “Alrededor del 40-50 por ciento de los estudiantes de secundaria se ubica en el nivel más bajo de desempeño en Lenguaje, Ciencias y Estudios Sociales”.

El revés de los resultados, entre otras circunstancias, se explica, de acuerdo con el informe, por que los países no hacen énfasis en los estándares educativos. Los planes de estudio se quedan en guías donde no existe un compromiso docente para asegurar que un estudiante adquiera el conocimiento mínimo.

Para Edgardo Guidos, del Sindicato de Maestros de El Salvador (Simes), además de los señalamientos, hay que empezar por definir “calidad”. “Es el requerimiento que la sociedad hace al sistema educativo”, acota el docente, antes de volverse a preguntar cómo se va a servir a la sociedad cuando “el docente no ha sido formado con lo que el país demanda”.

Precisamente, el docente aparece como un punto destacado en el análisis del Preal, donde se insta a la mejora salarial, una base de incentivos según el desempeño y de quien tiene la enseñanza en su manos.

El Salvador revisó su estatuto docente junto a varias de las gremiales y, hoy, según el informe, selecciona a los futuros docentes de acuerdo con su nivel académico.
Eso sí, al igual que el resto de países arrastra vicios como la falta de estándares claros para evaluar el desempeño de los profesores. Un factor que mantiene a los buenos y malos docentes en igualdad de condiciones.


“El próximo reto es hacer universal la secundaria”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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