elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

Zoologico en el limbo

Abandono. La negociación para el traspaso del parque más popular de El Salvador está estancada. Falta de dirección por parte de Concultura y conflictos con empleados detienen el proceso


Publicada 3 de noviembre de 2006 , El Diario de Hoy

DAR CLIK PARA AMPLIAR
Jorge Ávalos
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

Una vez más el futuro del parque nacional más visitado del país está en entredicho.

Un plan, anunciado en agosto, para transferir la administración del Parque Nacional Zoológico del Consejo Nacional para la Cultura y el Arte (Concultura) a manos del Ministerio de Turismo se estancó durante la última semana de octubre.

El Parque sufre un abandono institucional sin precedentes y el ministerio de Turismo no quiere aceptarlo en esas condiciones: sin director, con un mínimo de recursos humanos y sin resolver los viejos conflictos entre la administración y los empleados.

El presidente de Concultura, Federico Hernández Aguilar, asegura que él siempre ha creído que la gestión del Zoológico no le compete a Concultura, y que esta es la verdadera razón detrás de la propuesta de transferir el parque al ministerio que dirige Rubén Rochi.

Pero en los últimos cinco años Concultura ha sido severamente criticada por el deterioro operativo del parque: por la falta de suficientes veterinarios, por los altos niveles de basura, por la reducción de seguridad y por las muertes cuestionables de valiosos ejemplares, incluyendo la osa Melosa, Alfredito el hipopótamo y el leoncito Yulu Cova.

Concultura ha manejado el Zoológico durante los últimos 15 años. En ese tiempo la visitación anual del parque aumentó hasta alcanzar el impresionante número de 684,368 usuarios en el 2005.

Aunque esto le genera al parque ingresos de casi $280,000 por año, Concultura asegura que los gastos anuales del Zoológico duplican esa cifra. En el 2004, por ejemplo, el costo total para mantener las operaciones del parque ascendió a $587,300, según la institución estatal.

Esto implicaría que los gastos del centro recreativo han aumentado a pesar del incremento de sus ingresos y aunque el número de empleados y especialistas que lo manejan fue drásticamente reducido de 150, hasta hace 20 años, a 42 en el año 2006.

Este balance de cuentas fue cuestionado por numerosos especialistas, incluyendo a Juan Pablo Domínguez de Salvanatura, quien señala que un reciente estudio de factibilidad concluyó que el Zoológico puede ser autosuficiente.

Las cafeterías
Uno de los mayores problemas que enfrenta el parque son las ventas de comida que se encuentran en su interior.

Concultura las acusa de muchos de los problemas que afectan al Zoológico. Dado que una de ellas es manejada por Acoecón, una cooperativa de ahorro y préstamo integrada por empleados del ministerio de Educación y de Concultura. Hernández Aguilar no duda en atribuirles intereses económicos a los paros y huelgas que realizan a menudo.

Según el director de esa entidad estatal, el hecho de que empleados del parque sean propietarios de una cafetería representa un serio conflicto de intereses, porque las ventas de comidas son una fuente de basura, y esta, sobre todo las bolsas plásticas, han sido la causa de la muerte de algunos ejemplares de la colección, incluyendo llamas y venados.

“En lugar de estar cuidando a los animales están echando pupusas”, ha dicho Hernández Aguilar.

Jorge Alberto Valencia, presidente de Acoecón, dice que eso es una difamación y agrega: “Los empleados del parque ni echamos pupusas ni vendemos las bolsas de mango que han causado las muertes de los animales; es Concultura la que permite la entrada de comida externa”.

Para Carlos Roberto Hasbún, presidente de la Fundación Zoológica de El Salvador (Funzel), esta discusión es irrelevante porque no considera ni el bienestar de los animales ni los objetivos de un parque zoológico.

“Yo no estoy en desacuerdo con que los empleados busquen maneras de incrementar sus ingresos personales, pero esto no puede ser a costa del Zoológico”.

Hasbún cree que los numerosos problemas del parque son síntomas de una institucionalidad que tiene problemas crónicos y que esto sólo se puede resolver con un reingeniería administrativa total, la cual podría incluir el cierre temporal del parque, la reselección de personal y la transferencia de la responsabilidad de las cafeterías al parque mismo.

También Domínguez, de Salvanatura, ha sugerido que los ingresos de las cafeterías y tiendas al interior del Parque Zoológico son claves para garantizar la sostenibilidad del mismo.

“En 1989, cuando era director del Zoológico”, explica Hasbún, “hicimos un censo para explorar la posibilidad de subir el precio de la entrada, y descubrimos que después de pagar los 15 centavos de colón que la entrada costaba en ese entonces, cada visitante gastaba un promedio de 10 colones en las ventas al interior del parque; de esto, ni un centavo beneficiaba a los animales ni a las facilidades del Zoológico”.

En mayo de este año, Concultura ganó una demanda contra Acoecón, la cooperativa de los empleados del parque.

Desde entonces, asegura José Ramiro Parada, abogado asesor de Concultura, la cooperativa ha estado pagando a tiempo una deuda acumulada durante dos años en concepto de renta de local.

Hernández Aguilar tiene razón al afirmar que los empleados no deberían tener negocios al interior del parque. En esto lo respalda la Ley de Adquisiciones y Contrataciones de la Administración Pública, asegura Parada.

Entonces, ¿por qué no cerrar las cafeterías en lugar de negociar con ellas?
“Necesitábamos primero resolver el problema de la deuda”, dijo Parada. “El futuro de las cafeterías se decidirá después, cuando se cancele esa deuda”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

elsalvador.com WWW