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| Un reto. Alumnos se someten a la prueba TIMSS donde el país participa por primera vez. Foto EDH |
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El Diario de
Hoy
nacional@elsalvador.com
Los docentes de primer grado viven con frecuencia las consecuencias de un sistema educativo deficiente en cobertura inicial. Enseñar a un niño en básica que previamente no ha estado en kinder ralentiza el proceso de aprendizaje del pequeño y, en ocasiones, el del aula.
Sonia Tario, profesora de primer grado del Centro Escolar Juan Aberle, en San Salvador, lo sabe bien. “Uno tiene que buscar diferentes estrategias para que los niños aprendan, más en nuestro caso donde hay escolares con sobreedad cuyos padres los envían a trabajar”.
En esta escuela urbanomarginal, los docentes sostienen que, aún sin estar adscritos a un programa específico de 2021, trabajan en la misma línea. Como explica la directora, Irma Elena Rivera, “es una labor ardua”.
El centro ha elaborado un currículo propio donde los contenidos son acordes a la realidad que los muchachos enfrentan cada día.
A los docentes se les capacita de forma periódica, una carencia, la falta de formación, que subraya el informe del Preal.
De esos mismos cursos habla Esperanza Gómez, del Centro Escolar Colonia Santa Margarita, quien asegura que fortalecen el crecimiento profesional. Ahora bien, por los comentarios se desprende que son trabajos aislados, lejos de una línea institucional que “acuerpe” y dirija esas capacitaciones.
En esta última escuela, los niños de primer grado trabajan bajo el programa Comprendo, un enfoque más creativo y divertido de enseñar las materias básicas. “Veo cambios en los niños. Antes tenía unos que no podían leer ni escribir, y he logrado que avancen bastante; lo más importante es que ellos están contentos”, asegura Nicolasa de Chávez, profesora de primaria de esa escuela capitalina.

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