x

elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

Breve Análisis
Los modelos que no hay que seguir

El Reino Unido es el que más ha mantenido su tamaño relativo con respecto a los Estados Unidos. Hay muchas cosas que debemos copiar de Europa, pero no sus políticas laborales y económicas

Publicada 3 de noviembre de 2006, El Diario de Hoy

Manuel Hinds*
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com

En el artículo anterior mostré cómo las rígidas políticas laborales de Europa continental, que son consideradas “progresistas” en el ambiente local, resultan en tasas de desempleo que son mucho más altas que las de los Estados Unidos, que tiene leyes mucho más liberales.

El altísimo desempleo que existe en Europa es un gravísimo problema social, ya que afecta principalmente a los más jóvenes y a los menos educados. En el largo plazo, el problema se está volviendo una bola de nieve, porque las instituciones europeas de seguridad social, incluyendo dentro de éstas a los sistemas de pensiones y los seguros de desempleo, están generando tantas obligaciones por encima de sus ingresos que prácticamente son insolventes.

Los gobiernos han tratado de reducir estos problemas flexibilizando las leyes laborales y reduciendo a niveles más razonables los beneficios ofrecidos por la seguridad social, pero se han enfrentado con una oposición fiera de los sindicatos, que, por supuesto, protegen a los que tienen trabajo a costa de los que no lo tienen. Europa se encuentra entrampada en esta rigidez que la condena a tener altísimas tasas de desempleo y a tener que vivir con impuestos altísimos también para pagar los beneficios que los sistemas de seguridad social no pueden pagar. Los altos impuestos, por supuesto, son un desincentivo para la inversión.

Pero las leyes laborales y los altísimos impuestos son apenas uno de los problemas que han ido dando a Europa una rigidez que la hace producir menos de lo que la permitiría su alto nivel de educación.

A través de los años la región se fue llenando también de leyes, regulaciones y reglamentos que dieron pie a la formación de una enorme burocracia autoritaria, que controla innumerables aspectos de la vida económica, incluyendo en algunos países hasta las horas en las que puede estar abierta una oficina o un negocio.

Esta excesiva regulación, que algunos también consideran “progresista”, porque pone al Estado en control de la vida entera de los ciudadanos, impone costos enormes a las empresas que operan en Europa, costos que disminuyen la competitividad de la región, porque necesariamente aumentan el precio de los productos pero no el valor agregado de su producción. Lo mismo pasa en Japón pero peor y, en muchísimo menor grado después de las reformas de Margaret That-cher, en el Reino Unido.

Todos estos costos eventualmente han revertido el proceso de convergencia del ingreso de Europa y Japón con el de los Estados Unidos, que se dio aceleradamente después de la Segunda Guerra Mundial.En esos años de menores regulaciones, la recuperación de Europa y de Japón, se llamó un milagro --de las cenizas de la guerra estos países se recuperaron muy rápidamente, de tal manera que parecía que iban a igualar o superar a los Estados Unidos.

Como muestra la gráfica anexa, la economía de los países que hoy conforman la Unión Mone-taria Europea (básicamente los países de Europea continental, que son parte de la Unión Europea más Irlanda), llegaron a representar un bloque con un tamaño igual al 93.8% del de los Estados Unidos (medidos los Productos Internos Brutos en dólares ajustados por el poder de compra, PPP). Ahora, bajo el peso de las cargas enormes no productivas, el bloque representa ya sólo el 72.9% del tamaño de los Estados Unidos.

Como puede verse en la gráfica, Japón siguió creciendo con relación a los Estados Unidos hasta 1989 y desde entonces decayó. El Reino Unido es el que más ha mantenido su tamaño relativo con respecto a los Estados Unidos. Hay muchas cosas que debemos copiar de Europa, pero no sus políticas laborales y económicas.
*Ingeniero y columnista de El Diario de Hoy.

 

elsalvador.com WWW