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“Nunca perdí la fe de encontrar a mi hija”

Regocijo. La joven recuperó a su bebé después de ocho días desde que se la robaron.


Publicada 2 de noviembre de 2006 , El Diario de Hoy

Ropa. Yesenia Álvarez muestra la ropa que vestía su hija el día que fue recuperada. La niña era alimentada con leche inadecuada para bebés, según comentó la madre. Foto EDH
Jorge Beltrán
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

El rumor sobre niños robados para extraerles órganos hizo que Yesenia Álvarez temiera lo peor para su bebé, quien el martes, justo el día que la hallaron después de seis días desde que se la sustrajeron, cumplió dos meses de nacida.

Yesenia es una joven de 19 años, oriunda de Anamorós, departamento de La Unión, que desde hace siete meses vive en una colonia deIlopango.

La noche del martes para amanecer miércoles fue la primera que durmió tranquila, sin llantos. Esa noche cambió las súplicas a Dios y los santos de su devoción, por agradecimientos.

“Nunca perdí la fe de hallarla”, sostiene mientras se desgrana en explicar todo lo que hizo ayudada por muchas gentes en procura de volver a ver a su bebé, Jennifer Carolina Álvarez.

El viernes anterior, nomás llegó a su casa, improvisó un altar. Prendió dos grandes cirios ante la Virgen deFátima y a cada rato se arrodillaba a pedirle a Dios que le devolviera a su hija.

Habían pasado seis días de pesadillas desde que Sandra Valladares la había envenenado con una gaseosa en Los Planes de Renderos para huir con Jennifer, según recuerda.

Constancia. Yesenia tiene todos los documentos que prueban su maternidad, pero falta que le hagan una prueba de ADN. Foto EDH

Pero los ruegos a Dios de católicos y evangélicos, según cree Yesenia, rindieron frutos. Volver a ver a su hija no se lo explica más que por un milagro, dice.

Justo el martes, al mediodía, mientras ella y una tía explicaban en Los Planes de Renderos a un noticiero internacional cómo ocurrió el rapto, una señora evangélica que conocía su desgracia la llamó al celular de su tía: le dijo que ese mismo día tendría noticias de la niña.

Dicho y hecho, dice, antes de oscurecer, la policía la llamó para que fuera a Apopa, a ver si era su hija la que tenía una mujer a quien un vecino había denunciado de tener una bebé sin haber estado embarazada.

Pide castigo

Cuando vio a su hija, el corazón “le volvió a su puesto”, pero a la vez se le encogió al ver a su hija sucia de ropas y costrosa de cuello y rostro.

Sintió ganas de cobrarle a golpes a Sandra, los seis días que la hizo sufrir. Pero se contuvo y optó por amamantar a la niña y revisarla que no estuviera lastimada.

Ayer, sosegada en su casa, Yesenia mostraba los trapos con que halló a Jennifer, mismos que hacen aflorar las creencias propias.

“Me dicen que los queme porque es un tuerce (mala suerte) para la niña, pero otros me dicen que la ropita no tiene nada que ver”, explicaba la joven.

Es más. Desde aquel aciago jueves Yesenia no ha barrido la habitación de ella y su bebé, ni ha lavado la ropa que a Jennifer le cambió por última vez en su casa.

“Me dijeron que era malo barrer el último lugar o lavar la última ropa que ha andado un perdido. Dicen que no se encuentra”, afirma Yesenia, quien cumplió con eso con la esperanza de hallarla.

Tras la recuperación de Jennifer, el teléfono de su casa no ha dejado de sonar. La llaman gentes que están regocijadas por su dicha.

De Sandra Valladares y Manuel Méndez, los capturados el pasado martes por el rapto, sólo quiere que la justicia caiga sobre ellos.

El despertar de su pesadilla, dice Yesenia, le ha dejado una enseñanza: no debió haber confiado en Sandra, una desconocida con quien trabó amistad el 12 de septiembre en el hospital de San Bartolo.

Sólo rumores
- En los dos últimos meses se ha rumoreado mucho sobre el robo de niños para extraerles órganos.
- La Fiscalía informó ayer que, al menos en San Salvador, no tienen ni una sola denuncia de rapto de menores durante este año.
- La afirmación fiscal deriva de una investigación que han hecho en coordinación con otras instituciones que velan por los derechos de los menores.


Jennifer aún no está en su casa

El sosiego de Yesenia tras haber recuperado a su hija es evidente. Sus ojos lagrimean sólo al recordar el suceso.

Pero la mujer aún no tiene a Jennifer consigo. Desde el martes anterior y por requisitos legales, la bebé permanece en el Instituto Salvadoreño para la Niñez y la Adolescencia (ISNA).

Ayer, Yesenia y la tía en cuya casa vive, andaban de un lado a otro reuniendo documentos que la Fiscalía y la Policía le está exigiendo para entregarles a la bebé.

Pero la espera podría prolongarse. Las autoridades le han dicho que tienen que hacerle un examen de ADN para comprobar científicamente el vínculo sanguíneo con la bebé, y la mujer no sabe si tendrá que esperar el resultado del examen o no.

Sólo sabe, según le han dicho, que tarda días en conocer los resultados de esa prueba.
Yesenia ayer ya tenía en su poder los “plantares” (constancia) con que prueba que dio a luz a Jennifer en el hospital de San Bartolo, así como la partida de nacimiento y, mejor que todo dice ella, muchas personas que atestiguan el parentesco entre ella y la niña.

Aunque le inquieta no tener a la niña a su lado, lo mejor de todo es, dice, que de un momento a otro la tendrá, que está a buen resguardo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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