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Indecisos forzarían a segunda vuelta

El llamado voto oculto es, según las encuestas, de un 11.5% de personas que no revelan por quién votarán. La fragmentada derecha y un triunfo en primera vuelta con 35% (y 5% sobre el rival más cercano) favorecen ahora al izquierdista Daniel Ortega.


Publicada 2 de noviembre de 2006 , El Diario de Hoy

Recta final. Militares vigilan el transporte del material electoral hacia los diferentes departamentos de Nicaragua. Foto EDH
Nicaragua elecciones
Corresponsal / Iván Olivares
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

Nicaragua vive otra vez más de lo mismo: un proceso electoral dominado por el miedo, en donde todas las encuestas -incluso las que son pagadas por los adversarios políticos- dan la victoria al Frente Sandinista en las elecciones presidenciales del domino.

Una vez más, la esperanza de quienes adversan al partido y el hombre que gobernó el país en la década de los ‘80, es que todo lo decida la misma fuerza que ya infringió tres derrotas consecutivas a Ortega en 1990, 1996 y 2001: los indecisos, llamados también el voto oculto, fenómeno que en Nicaragua tiene un nombre, El Güegüense.

El término hace referencia a una comedia-bailete escrita durante la Colonia, en la que el personaje central se burla del conquistador español haciendo cosas distintas de las que dice.

Candidato. Edmundo Jarquín, disidente de los sandinistas. Foto EDH

Con las encuestas apuntando a una victoria de Ortega, incluso con más de 11 puntos sobre Eduardo Montealegre, Víctor Borge, Director de la firma encuestadora Borge & Asociados, sabe que la categoría “indecisos”, en la que a estas alturas todavía se incluye al 11.5% de los votantes, será la que decida el rumbo de la elección.

“La experiencia de elecciones anteriores es que los indecisos se van contra Ortega, y sabiendo eso es que decimos que hay posibilidades de una segunda vuelta”, asegura Borge.

Lo dice recordando que en el 2001 pronosticó un empate técnico entre Ortega y el entonces candidato Enrique Bolaños, en el que se anotaba además un 15% de ciudadanos que aseguraban que no votarían o que no sabían por quien hacerlo.

Campaña. José Rizo, del Partido Liberal Constitucionalista. Foto EDH

Al final, ese voto se volcó en masa hacia Bolaños, que ganó con un contundente 56.3% contra el 42.3% de Ortega.

Pero hay dos cosas en las que esta elección se distingue de todas las anteriores.

En primer lugar, ahora basta con obtener el 35% de los votos -y que el segundo lugar esté a cinco puntos porcentuales de distancia- y además, el voto antidanielista está fragmentado, mientras en los procesos electorales previos era evidente cual era la figura con posibilidades reales de derrotar al candidato del FSLN.

La apuesta es que Ortega no gane en primera ronda, a sabiendas que cualquiera puede ganarle en segunda. La duda es -siendo que se considera que Ortega ganará la primera ronda- quién será el que le acompañe a la segunda.

Según las encuestas, ese sería Eduardo Montealegre, al que la última encuesta de Borge & Asociados ubica en segundo lugar, con 23% de intención de voto.

Ese voto oculto se transformaría entonces en lo que se da en denominar “voto útil”, que se decantaría por el candidato que aparezca con posibilidades de derrotar al ex presidente Ortega. Los sondeos señalan que esa persona es Montealegre.

Elecciones

Unos 3.665.141 nicaragüenses están convocados a las urnas.

Para ganar
Cualquiera de los cinco debe superar el 40% de los votos válidos u obtener un 35% con una diferencia porcentual de 5 puntos sobre el segundo.

Llamado
El ejército llamó ayer a candidatos y dirigentes de partidos a ser tolerantes y respetar los resultados de los comicios “gane quien gane’’.

Observadores
El Consejo Supremo Electoral informó de que 16,000 observadores locales y mil extranjeros supervisarán las elecciones.

Silencio
Organismos de observación electoral pidieron ayer a los partidos respetar el “silencio electoral” que inicia hoy y abstenerse de hacer propaganda.

Regla
Esa disposición, conocida en Nicaragua como “silencio electoral”, es para que los ciudadanos puedan “reflexionar” antes de ejercer su voto.

Temen retorno al pasado
El ex vicepresidente y afamado novelista Sergio Ramírez y el candidato de la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), el ex canciller Eduardo Montealegre, advierten al pueblo de Nicaragua sobre las consecuencias “catastróficas” de un posible regreso de Daniel Ortega al poder como cuando gobernó en los años ochenta.
A oídos del pueblo. El escritor alerta sobre consecuencias de un triunfo sandinista.

Sergio Ramírez augura corrupción y populismo

La “corrupción y el populismo” reinarán en Nicaragua si Ortega, candidato presidencial del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), gana las elecciones, afirmó ayer su ex correligionario y ex vicepresidente Sergio Ramírez.

“El Frente Sandinista está en manos de la familia Ortega y sus dirigentes únicamente buscan el poder para hacer negocios”, opinó Ramírez, quien se dedica a la actividad literaria como novelista.
La insistencia de Ortega por recuperar el poder es “una obsesión viciosa por la que no hay raya que no haya cruzado”, consideró el escritor.

El ex vicepresidente (1985-90) recordó que, “recientemente, Ortega ha apoyado la penalización del aborto terapéutico”, aprobada en el parlamento con los votos de los sandinistas, “y ahora es católico, cristiano, apostólico y romano, e inseparable del cardenal Miguel Obando y Bravo”.

Estos movimientos obedecen, según Ramírez, a un intento de captar votos de la derecha.

En este contexto, “ni Estados Unidos, ni nadie, debe temer una posible alianza de Ortega con Castro y Chávez, porque además Nicaragua no puede ser una amenaza para nadie”, dijo Ramírez sobre la supuesta amistad entre el sandinista y los gobernantes de Cuba y Venezuela.

“A mí lo que me da miedo es la corrupción y el populismo, además del gangsterismo judicial” que van a reinar en Nicaragua si Ortega gana las elecciones, confesó.

Según él, en caso de retornar al poder, Ortega se va a dedicar a ejercer de “caudillo”, a comprar voluntades entre el campesinado y los trabajadores con todo tipo de favores y concesiones, mientras su entorno político se concentra en hacer negocios.

De hecho, muchos de los dirigentes del FSLN son ya acaudalados empresarios, propietarios de suculentos negocios que, según Ramírez, les ha permitido financiar “una campaña electoral que ha podido llegar a costar diez millones de dólares”.

“Es posible que algo de ese dinero se lo haya dado (Hugo) Chávez”, presidente de Venezuela, “pero no la mayor parte”, consideró el ex vicepresidente autor de la novela “Adiós Muchachos”.

El ex líder sandinista opinó, no obstante, que, si bien Ortega va a ganar las elecciones del próximo domingo, no va a conseguir los votos suficientes para evitar “una segunda vuelta en la que sí tiene asegurada la derrota”. <ACAN-EFE>

 
“Votantes elegirán miseria o desarrollo”
Compromiso. Montealegre promete combatir pobreza.
Ante la amenaza del retorno al poder de los sandinistas que confiscaron los bienes de su familia, Eduardo Montealegre, un liberal clásico y de aspecto juvenil surge como el rostro fresco que busca llegar a la presidencia de Nicaragua con la promesa de darle estabilidad al país.

Para el candidato de la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), en segundo lugar en la intención de voto, Nicaragua necesita “estabilidad y transparencia institucional, estabilidad macroeconómica, mejor salud y mejor educación, independencia energética y un presidente que sepa atraer inversión’’.

Montealegre, de 51 años y que no olvida que vivió en el extranjero luego que los sandinistas confiscaron los bienes de su familia en la década de los años 80, señala a cada momento cómo llevaron a la miseria a su país y dice que “en las elecciones del domingo vamos a escoger entre retroceder al pasado o avanzar, entre la miseria o el desarrollo”.

“La única manera de disminuir la pobreza es generando riqueza para distribuirla”, dijo el candidato.

Graduado en economía en la Universidad de Brown en Estados Unidos, obtuvo una maestría en Administración de Empresas en la universidad de Harvard.

Regresó al país en 1976 para trabajar en el Banco Central de Nicaragua, pero al triunfar los sandinistas en 1979, llegaron también las expropiaciones. Sus padres eran unos preeminentes banqueros, empresarios, agricultores, ganaderos y los sandinistas les quitaron todo.

Regresó a Estados Unidos y desarrolló una exitosa carrera en la campo financiero en Nueva York, hasta montar su propia compañía de asesoría financiera en Miami.

Regresó en 1991 para trabajar en la banca y se afilió al Partido Liberal Constitucionalista (PLC).

Montealegre sostiene que la pobreza se combate con más empleo y que para ello es necesario atraer la inversión lo cual difícilmente podría hacer el candidato sandinista por sus malas relaciones con el exterior.

“Ortega es el más grande peligro para el país”, dijo en un encuentro con periodistas. “Daniel Ortega no atrae la inversión, ahuyenta la inversión”, afirmó.

“Estados Unidos no quiere nada con él y los europeos no aceptan que un presidente es acusado de violar a su propia hija. Entonces ¿quién le va dar recursos? ¿Hugo Chávez?”, preguntó.

“(El presidente venezolano Hugo) Chávez lo que ha hecho es llevar a su país del 40 al 60 por ciento de pobreza aún con el petróleo’’, manifestó. <AP>

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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