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En su historia
Nicaragua en otra encrucijada

Dios quiera, que, a pesar de la ceguera de Montealegre y Rizo, el pueblo nicaragüense haga lo que yo en esta bendita tierra que es El Salvador:Votar por el menos “pior”.

Publicada 2 de noviembre de 2006, El Diario de Hoy

Manuel J. Aguilar Trujillo*
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com

El cinco de noviembre el pueblo de Nicaragua se apresta ir a las urnas para escoger entre cinco candidatos al próximo presidente del país. Ellos son Eduardo Montealegre Rivas, José Rizo Castellón, Edmundo Jarquín, Edén Pastora Gómez y Daniel Ortega Saave-dra, quien resulte electo regirá los destinos de un pueblo que por obra y gracia de muchos de sus políticos, desde los mismos albores de su independencia como provincia del Reyno o Capitanía General de Guatemala, se ha visto inmerso en asonadas, guerras civiles, asesinatos políticos, en fin, una serie de desastres que, a pesar de ser un país con grandes recursos naturales y un pueblo industrioso y trabajador, esos políticos le han impedido desarrollarse como los otros países del Istmo, teniendo el dudoso honor de ser el más pobre de la región centroamericana y el segundo o tercero de todo el continente.

Gran parte de esa o esas tragedias, se deben a la índole de sus dirigentes, incapaces de sobreponer sus ambiciones e intereses personales en aras del bienestar de la patria, luchando entre si en alcanzar el poder, siendo incapaces, ante un enemigo común de unirse, con muy pocas y notables excepciones, siendo una de ellas, cuando debido a feroz guerra civil entre demócratas y legitimistas, los políticos leoneses contratan, por medio del tratado Byron-Cole-Cas-tellón, mercenarios esclavistas estadounidenses, quienes llevando como jefe al aventurero William Walker, viendo la debilidad de los nicaragüenses, vale decir, demócratas y legitimistas, se apoderan del país, siendo necesario la unión de ambos partidos y la participación del resto de Istmo, para expulsarlos.

Es en el período conocido como el de los treinta años, que en realidad fueron treinta y seis años, en el cual gobernó la oligarquía conservadora comenzando con el general Tomás Martínez Guerrero y terminando con el doctor Roberto Sacasa Sarria, que se inaugura la primera de las dos grandes dictadores que ha tenido Nicaragua, ambas pertenecientes al Partido Liberal, la del general José Santos Zelaya, quien tiranizó Nicaragua desde el año 1893 a 1909, y las dinastías Somoza-García y Somoza Debayle, que en conjunto convirtieron a Nicaragua en un feudo, por espacio de más de cuarenta años.

Todo por la guerra civil, entre liberales y conservadores, lo que fue posible por la desunión de los de los partidos de la oposición a ambos dictadores, y propició con la siempre desunión de los políticos, la llegada del marxismo-sandinismo a Nicaragua, cuya secuela, nefasta para el país, es el ex-miembro de la junta de gobierno y ex-presidente sandinista de Nicaragua, Daniel Ortega Saavedra, quien a pesar de ostentar en su hoja política de vida, ejecutorias tales como depredador de su patria, acusado por su hijastra Zoyla América de incestuoso, acusado de masacrar de la etnia Miskita, “mago” que después de haber llegado al poder con una mano delante y a otra atrás, él y su hermano Humberto, se han convertido en dos de los personajes mas adinerados, no sólo de Nicaragua, sino de todo el Istmo.

Tales ejecutorias en cualquier país civilizado serían más que suficientes para inhibirlo de ser candidato, no digamos a presidente, sino a ocupar cualquier puesto público por modesto que este sea.

El contumaz político Ortega Saavedra, a pesar de haber sido derrotado en forma contundente en tres ocasiones, vuelve de nuevo a las andadas, esta vez con la no muy descaminada seguridad, que las ambiciones presidenciales que por separado tienen Montealegre y Rizo, Jarquín y Pastora no son más que meras comparsas, le darán la mayoría para volver al sillón presidencial y regresar a las andadas ahuyentando a las inversiones tanto internas como externas, y lo que poco a poco, a pesar de la ayuda que con toda seguridad le prestará don Hugo Chávez, el país volverá a tiempos ya idos, al desempleo y que una turba de aprovechados, tanto nacionales como extranjeros, esta vez cubanos y venezolanos, conviertan Nica-ragua en un feudo del chavismo-castrista.

Dios quiera, que, a pesar de la ceguera de Montealegre y Rizo, el pueblo nicaragüense haga lo que yo en esta bendita tierra que es El Salvador:

VOTAR POR EL MENOS “ PIOR” PARA QUE NO SE NOS ENCARAME EL MAS “PIOR”.
*Colaborador de El Diario de Hoy.

 

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