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Palabras
El castillo de Chesire era mentira
Hace doscientos cincuenta
y dos años un hombre llamado Randle Wilbrahan, de Chesire, Inglaterra,
tuvo una idea no tan extraña: volver realidad un castillo que había
andado volando en su mente.
Publicada 2 de noviembre de 2006, El Diario de
Hoy
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| Carlos Balaguer
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
Aunque los únicos castillos que vuelan son los que se construyen
en el aire o en el espacio ilusorio del alma humana.
Aquel fantasioso proyecto se volvió realidad pero… Usted
puede ver el castillo a simple vista y sentirse motivado de ir hasta él
para conocerlo. Pero después de cruzar el umbral se da cuenta que
el famoso castillo de Chesire era mentira.
Algo similar a entrar a las ciudades de cartón de Hollywood en
los estudios de filmación, que son únicamente apariencia.
Escenografía fascinante. Igualmente, el castillo del tal Randle
Wilbrahan es falso. Lo construyó en 1754 a fin de proveer un interesante
paisaje a la comarca.
La parábola de este excéntrico constructor inglés,
nos ilustra la misma condición humana: vivir de apariencias, tras
deslumbrantes fachadas, ficticias grandezas y engañosos castillos
en el aire.
Castillos en la arena los borra una ola verde y en el aire, un viento
cualquiera. El más fabuloso castillo no es nada si no pones en
su construcción el primer ladrillo de la acción y el plano
arquitectónico de la verdad.
(palabrasbalaguer@gmail.com)

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