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A Barcelona le empataron en el minuto 93 y lo dejaron en una situación muy delicada. Ahora, para clasificar directamente debe ganar los dos partidos que le faltan.


Publicada 1 de noviembre de 2006, El Diario de Hoy

Presión total. El barcelonista Carles Puyol marca a Michael Essien. Un empate inesperado.

El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com

Didier Drogba marcó un gol en el tiempo de descuento y le dio al Chelsea un empate a dos tantos en el campo del Barcelona donde la hinchada azulgrana asistió a un encuentro durísimo, lleno de patadas, de tensión y de ráfagas de gran fútbol.

Muestra de ello es que el equipo inglés acumuló seis tarjetas amarillas y cuatro el Barça.
El Chelsea se mantiene como líder del Grupo A con 10 puntos, mientras el Werder Bremen se sitúa segundo gracias a sus siete puntos y el Barcelona es tercero, con cinco puntos, lo que le sitúa en un escenario muy delicado. El equipo inglés dio un golpe de efecto, no hay duda.

El partido tuvo todo lo que se esperaba de un duelo entre dos rivales de tanta calidad y con tantas cuentas pendientes. Hubo momentos de buen juego, bronca y mucha polémica arbitral. Fue un encuentro grande y con olor a una gran final.

Rijkaard presentó una alienación con una única sorpresa, que fue la inclusión de Thiago Motta en el centro del campo. Por su parte, Mourinho dejó fuera de la convocatoria a Shevchenko, con problemas físicos, para poblar el centro del campo con la adición de Robben.

Pero cualquier táctica quedó borrada en apenas tres minutos, el tiempo que el Barcelona tardó en adelantarse. El Chelsea perdió un balón en la medular, Deco lo condujo hasta las proximidades del área y desde un vértice soltó un disparo raso junto al palo de Hilario que se fue directo a la red. Un gol precioso, la reivindicación de un Deco discutido en las últimas semanas.

El Chelsea se dolió y comenzó a asumir el mando del juego ante la sorpresa de la hinchada local, que vio cómo su equipo se replegaba. A los 18 minutos, Ballack mandó el balón cerca del larguero de Víctor Valdés y el Barcelona respondió tres minutos después con una ocasión de Xavi, que se quedó solo e Hilario le sacó el balón.

Sustos

El Chelsea superó al Barcelona en el comienzo de la segunda parte, donde el equipo inglés desplegó un juego muy vertical. Robben dio un par de avisos antes de que llegara el empate, que fue una obra de arte. Al 51’, Lampard rescató un balón en el área, junto a la línea de fondo, y desde allí trazó un disparo con un efecto imposible que superó a Valdés por arriba.

Pero Ronaldinho reservó su única aparición estelar para mostrarla a los 57 minutos, cuando el brasileño dejó tirado a Boulahrouz y desde la banda izquierda mandó un centro medido hacia Gudjohnsen para que el islandés empujara a la red. El Barça marcó cuando estaba en la lona y el Chelsea acusó el golpe.

Entonces, el partido se equilibró y el Barcelona cuidó más el balón. Pero el Chelsea se reservaba un golpe final y éste llegó en el tiempo de descuento. Drogba controló en el área, dejó tirado a Rafael Márquez y superó a Valdés por bajo en un gran gol que silenció al Camp Nou. Era el minuto 93 de juego.

Mourinho se volvió loco y celebró el gol de rodillas, mientras el habitualmente pausado Rijkaard se fue a por el árbitro al final del partido para reclamarle más minutos de partido. Daba igual porque el Chelsea ya tenía puesta la cara de vencedor. <DPA/EFE>


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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