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Nota del día
No más amables candidatos en las campañas de EE.UU.

Revelar las fallas y los pecados de un candidato es distinto a difamarlo o calumniarlo. Calumnia es propagar falsedades, decir de alguien lo que no es cierto.

Publicada 31 de octubre de 2006, El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com

No hay forma más segura de perder una elección, que andar de Madre Teresa como candidato. Lo vimos para las pasadas dos elecciones municipales y, por desgracia, puede repetirse en futuros comicios. En un memorable momento, la derrotada candidata nos dijo que dada la popularidad del candidato opositor, optaba ella por lo propositivo, las posturas conciliatorias, el diálogo, la imparcialidad. ¿O había acuerdos debajo de la mesa…?

Según el New York Times, el candidato “nice guy”, el ecuánime y caballeroso, es cosa del pasado. Entrarle al opositor con toda la gana, todas las marrulladas y todas las armas es el signo de los tiempos. En la actual campaña para el Congreso estadounidense, la mayoría de anuncios electorales ataca al contrincante; de treinta sólo tres son positivos, cualquiera que sea el sentido del término.

Los candidatos estadounidenses no disponen, por las señales que hay, de la artillería, bombas y misiles al alcance de un candidato hispanoamericano. ¡Qué diera un político de Connecticut o Nebraska por que su opositor hubiera andado en secuestros, destrucción de bienes públicos y matanza de alcaldes como en nuestro trópico! Los opositores no pasan de señalar pecadillos, como el que su contrincante acepte una pequeña comisión monetaria por conceder licitaciones, o un affaire romántico con la pasante de oficina, como lo fue la señorita Lewinsky. Nunca tienen, esos aspirantes a diputado o juez, un opositor cuya fortuna se haya hecho a base de secuestros o pactando arreglos con la mafia.

En Colorado, un candidato republicano para reelección destaca las virtudes financieras de la candidata contraria: ¿Qué sabemos en verdad de Angie Paccione?, se pregunta.

Angie tiene diez embargos a su sueldo por deudas… La ilustre Angie, se nos dice, es de muy ligeras costumbres en lo que de dinero se trata. Obviamente son faltas menores considerando que en otros lugares los diablos opositores fungieron de asesinos a sueldo en sus años mozos, o cuentan en su pedigrí coloridas historias personales de ese calibre. En la actual campaña electoral de Estados Unidos, o para el caso de Francia, nadie acusó a nadie de poner bombas al coche de jueces, lo que para un finado cura liberacionista no tenía nada de reprochable.

Maestros del engaño, dijo Churchill

Volvamos al tema: no sólo es válido sacar los trapos al sol de un candidato contrario, sino que es una manera de bien informar a los votantes: la gente debe conocer con detalle el pasado de los candidatos a dignidades públicas, para anticipar sus comportamientos. Si el candidato perpetraba secuestros para financiar sus campañas y actividades políticas, hay que saberlo.

Se dice que hace años un candidato a presidente en Sudamérica iba imparable hacia la victoria, hasta que la abuela contó que de niño estrangulaba animalitos.

Revelar las fallas y los pecados de un candidato es distinto a difamarlo o calumniarlo. Calumnia es propagar falsedades, decir de alguien lo que no es cierto. Y en eso de calumniar los comunistas son consumados maestros, pues desde que inician carrera se les enseña a descalificar a los contrarios echando mano de cuanta mentira y barbaridad encuentren.

Uno de los financieros del partido, además de cumplir con el mandato, ejerce como el anonimista más vil que ensució esta tierra salvadoreña. Según el marxismo, al anular al hombre se anulan sus argumentos.

 

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