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Lula logra reelección

Brasil. Consolido su victoria con los amplios programas sociales que ha promovido. Ha aumentado el poder adquisitivo de la gente. Entre los desafíos a vencer en su nuevo mandato están el erradicar la violencia urbana y combatir la pobreza que alcanza a 40 millones de los 187 millones de brasileños


Publicada 30 de octubre de 2006 , El Diario de Hoy

Liderazgo. El actual Presidente, que asumirá su segundo mandato de cuatro años el próximo 1 de enero, saluda a decenas de sus simpatizantes. Foto EDH
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, fue reelecto ayer con una aplastante mayoría que ratificó su carismático atractivo para las masas populares y opacó escándalos que sacudieron a su Partido de los Trabajadores (PT).

Pocas horas después de cerrada la votación en todo el país, el presidente del Tribunal Supremo Electoral (TSE), Marco Aurélio Mello, proclamó oficialmente el triunfo del ex dirigente sindical, quien al cumplir el viernes 61 años dijo esperar ese regalo.

Lula derrotó en la segunda ronda electoral de ayer al ex gobernador de Sao Paulo Geraldo Alckmin, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), como habían vaticinado todas las encuestas previas de intención de votos.

Con más del 97 por ciento de los sufragios escrutados, Lula obtenía un 60.79 por ciento, contra el 39.21 por ciento de Alckmin, un médico de 53 años.

Celebraciones
En ciudades y pueblos de Brasil, numerosas personas salieron a festejar el triunfo del ex obrero metalúrgico nacido en el empobrecido noreste del país.

“Ole, ole, ola, Lula, Lula, Lula”, gritaban en estribillo numerosos jóvenes que ondeaban banderas rojas del PT del mandatario frente al comité de campaña del presidente en Brasilia.

El PT, fuente de los escándalos que acompañaron al gobierno de Lula, convocó a una gran concentración en una avenida de Sao Paulo, corazón financiero y económico de Brasil.

La reelección ayudará al mandatario de origen obrero a superar la estela de escándalos que acompañó a su gobierno sin golpear su popularidad, basada en la estabilidad económica, amplios programas sociales y un cautivante carisma.

Simpatizantes. Celebran por el gane de Lula. Foto EDH

Convoca a unidad
Respaldado masivamente por los pobres y parte de una clase media favorecida por la estabilidad económica que gestó, Lula votó temprano con tono triunfal en el distrito industrial de Sao Bernardo do Campo, en la periferia de Sao Paulo.

El presidente también consolidó su victoria con los amplios programas sociales que promovió, así como en una mejora del poder adquisitivo de los salarios y de la distribución de la renta, secularmente desigual en el país.

Luego de ser ovacionado y prácticamente alzado en brazos, prometió convocar a todos las fuerzas políticas para formar un gobierno de unidad.

Brasil va a salir “más unido que nunca” del proceso electoral, dijo el mandatario, consciente de que su nuevo gobierno requerirá de un mayor respaldo para concretar reformas que requieren aprobación legislativa, como muy necesarios cambios de los sistemas político e impositivo.

Lula será el segundo presidente electo de Brasil en gobernar durante dos períodos consecutivos, después de su antecesor, Fernando Henrique Cardoso, del PSDB.

Oposición “altiva”
Sin embargo, Cardoso, un respetado sociólogo con fuerte peso en el PSDB y sectores empresariales, dijo que es difícil que el segundo mandato de Lula sea mejor que el primero.
“En el segundo mandato no hay más perspectivas de continuar en el poder, y en la política quien no ofrece esa perspectiva tiene más dificultades. Lula perdió la capacidad que tuvo de ser una persona que agrega, que suma, pasó a ser una persona que divide”, dijo Cardoso, quien prometió una oposición “altiva”.

Casi 126 millones de brasileños estuvieron habilitados para votar en la cuarta democracia más populosa del mundo, que se extiende desde la selva tropical amazónica hasta las templadas sierras meriodionales fronterizas con Argentina y Uruguay.

Además de presidente y vicepresidente, se votó para elegir gobernadores de diez de las 27 unidades políticas del país.

En Río de Janeiro, el estado más poblado entre los que tenía su gobernación en juego, fue electo un aliado de Lula del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), Sergio Cabral, según el resultado oficial.

En tanto, en Río Grande do Sul, quinto mayor estado de la federación brasileña, se impuso la candidata del PSDB, Yeda Crusius.

Los resultados de la elección presidencial mostraron casi los mismos guarismos con los que Lula fue electo en 2002, cuando venció al ahora electo gobernador de Sao Paulo, José Serra, del PSDB, con un 61.3 por ciento de los votos válidos. <AP Y reuters>


Economía. La pobreza sigue siendo uno de los mayores retos para Da Silva. Foto EDH

“Mi segundo mandato se llamará desarrollo”

Luiz Inácio Lula da Silva, de 61 años de edad, es el presidente de Brasil desde el 1º de enero de 2003.

Con el triunfo obtenido ayer, deberá llevar las riendas de Brasil hasta el 2010.

El nombre por el que se le conoce, Lula, era un apodo de sus tiempos de sindicalistas, que luego oficializó en el registro civil.

Fue dirigente sindical durante tres décadas, en el movimiento de los obreros metalúrgicos, al que se incorporó en los años ‘60.

Incursionó en la política como uno de los fundadores del Partido de los Trabajadores (PT), en 1980.

Su gobierno no ha logrado impulsar el crecimiento económico que él prometió, en parte debido a su política antiinflacionaria, con tasas de interés que están entre las más altas del mundo.

Pero hasta sus críticos reconocen que ha logrado una buena estabilidad, que se evidencia, entre otras cosas, por el fortalecimiento en un 39% del real frente al dólar y por la reducción de la inflación del 13% al 3.8%.

“Mi segundo mandato se llamará desarrollo. Desarrollo con distribución de la renta y educación de calidad”, dijo el actual mandatario antes de emitir su voto.

Opinión de analistas
Muchos brasileños pobres dicen que ahora es menos difícil encontrar trabajo y millones de ellos se han beneficiado de Bolsa Familia y otros proyectos impulsados por el gobierno de Lula para luchar contra la pobreza.

“La gente votó por Lula por varias razones”, dijo Alexandre Barros, analista de Early Warning, en Brasilia. “Primero, porque está satisfecha con la manera en que están las cosas. Segundo, porque no había evidencia alguna que vinculase a Lula con ningún escándalo. Y tercero, porque demostró que era un candidato más coherente que Alckmin”.

En declaraciones dadas ayer a los periodistas, Lula dijo: “Yo debo comenzar a gobernar Brasil otra vez desde mañana y vamos a tejer las alianzas necesarias para que las personas tengan tranquilidad y para aprobar los grandes proyectos que Brasil necesita”.

La urgencia de Lula no era precipitada y muchos analistas la compartían.

“El segundo mandato de Lula será más difícil que el primero”, dijo David Fleischer, analista político de la Universidad de Brasilia. “En 2003 contaba con entusiasmo de quienes votaron por él pues era el primer presidente obrero de Brasil. Ahora tendrá que negociar mucho”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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