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Rinden últimos honores a capitán muerto en Iraq

Atentado. El militar murió en una emboscada cuando escoltaba un convoy con alimentos. Deja a tres menores de seis, cuatro y dos años en la orfandad


Publicada 30 de octubre de 2006 , El Diario de Hoy

Honores. Familiares fueron acompañados por altos mandos de la Fuerza Armada. Foto EDH
Sonia Bernal/G. Varela
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

Entre lágrimas de familiares y amigos, los restos del capitán José Argelio Soto Ochoa, muerto en Iraq el pasado 20 de octubre, fueron enterrados ayer en Nueva Guadalupe, departamento de San Miguel.

Al sepelio asistió el ministro de la Defensa, Otto Romero, altos mandos de la Fuerza Armada y unas mil personas que acompañaron a la familia del capitán Soto.
“Era un hombre trabajador, humilde y bien pendiente de su familia”, recordaban vecinos del militar.

El vicario general del ordinariato militar, Francisco Javier Morán destacó en la misa ofrecida, que la muerte del capitán Soto es un ejemplo de esperanza y valentía, que fue a cumplir su misión a Iraq, “ahora vuelve a las manos de Dios, de donde salió”, dijo el religioso.

En el cementerio, la medalla “Al caído en combate” fue impuesta en el pabellón sobre el féretro, que luego fue entregada a la viuda del capitán, Carmen Elisa Funes, quien era acompañada por dos de sus tres hijos, de seis, cuatro y dos años.

El militar perdió la vida cuando junto a varios efectivos más escoltaba un convoy con alimentos desde el campamento Echo, en Diwaniya, hacia el campamento Delta en Al Kut y fueron emboscados por grupos insurgentes.

En el ataque un subsargento, dos cabos y un soldado más resultaron heridos.

Estables

El ministro de la Defensa aseguró que el resto de militares heridos se encuentra estable y han sido reincorporado a las labores humanitarias que el Cuscatlán VII realiza en ese país.

Según el funcionario, tragedias como la muerte de éste y otros militares, no desaniman a las tropas salvadoreñas que se encuentran “preparadas para este tipo de situaciones”.

Con la muerte del capitán Soto, del séptimo contingente, suman cinco soldados del Batallón Cuscatlán que han muerto en suelo iraquí, desde agosto de 2003 cuando se iniciaron las tareas de seguridad y reconstrucción como parte de la fuerza multinacional.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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