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Auguste Rodin: Las pasiones de un escultor

En una muestra colectiva casi una veintena de artistas salvadoreños rendirán un homenaje al francés


Publicada 30 de octubre de 2006, El Diario de Hoy

Impresión. Sus esculturas llaman la atención por su realismo y expresividad.

Serge Maller
Director Alianza Francesa / Colaborador
El Diario de Hoy
vida
@elsalvador.com

El 12 de noviembre de 1840 nació, en Francia, Francisco Agustín Rodin. Si bien todos conocemos al hombre como el gran escultor del final del siglo 19 y principios del siglo 20, tal vez nunca nos enteramos de las dos grandes pasiones que tuvo: la pintura clásica y la obra maestra del filósofo Dante Alighieri.

Rodin fue pintor antes de ser escultor y durante toda su juventud dudó entre las dos artes. Al inicio, pintó al óleo.

Los desnudos de sus primeras clases fueron los primeros modelos del artista en torno a 1855.

Londres. Un visitante admira El Beso, en la Royal Academy of Arts.

Posteriormente realizó sus primeros retratos de familiares como el de su padre y de su mujer. También, su cuadro “Crucifixión” es una “copia” de “Le coup de lance” (calvario) de Rubens.

Entre 1871 y 1877, el escultor realiza varias composiciones de inspiración muy libre, haciendo recordar a las obras del lionés Auguste Ravier, precursor del impresionismo.

Para él, no se trataba de plagiar sino de poder recaudar ideas nuevas y plasmar en el papel sus observaciones.

El pensador. El escultor se inspiró en la obra de Dante Alighieri.

Rodin tenía un dominio absoluto de la punta seca y su interés primordial era siempre la de realizar una multitud de bocetos que le servían después para crear sus esculturas. El retrato del poeta “Víctor Hugo de tres cuartos” es uno de sus mejores ejemplos.

En realidad su amor por el dibujo y la pintura en general era tal que se inspiraba en los grandes pintores clásicos. Entre 1879 y 1880, Rodin manifestó su admiración por Miguel Ángel y las obras de ese período son un verdadero testimonio de su fascinación por el maestro florentino. Se podría citar “La Defensa” o “A las armas” donde Rodin representó a un soldado herido y desnudo que recordaba al Cristo de “La Piedad” de Miguel Ángel.

También la estatua “Adán” tiene el brazo derecho hacia el suelo, el mismo gesto que aparece en “La Creación del Hombre” del techo de la Capilla Sixtina.

Inspiración

Otra pasión que tuvo Rodin que marcó fuertemente su trayectoria fue la lectura del filósofo Dante Alighieri.

En 1863. Rodin trabajando en el busto del padre de Eymard.

Indudablemente, “La Divina Comedia” invadió la inspiración de Rodin y esta complicidad entre el escultor y el poeta florentino llegó hasta tal punto que la identificación fue total. Durante todo un año, probablemente en 1883, Rodin vivió de sí mismo y consigo mismo, dibujando los ocho círculos de su “infierno”.

Los dibujos inspirados en esa lectura son mucho más fieles al texto original que las esculturas que realizó después de “La Puerta del Infierno”. Un centenar de dibujos fueron editados en 1897 y esta publicación fue una etapa importante para el dibujante al poner término al período negro de su imaginación. Tampoco se puede obviar que la famosa escultura “El Pensador” no es más que la representación del propio Dante.

A lo largo de su vida Rodin fue totalmente compenetrado por esa búsqueda de lo estético. Iba a suprimir todos aquellos detalles que le parecían superficiales. Eliminaba los atributos para concentrar toda la atención en el gesto. De esta manera, la obra de Rodin se destacó por poner sobre todo en evidencia lo físico. “El cuerpo, decía el escultor francés, es un molde en el que se imprimen las pasiones”.

En aquella época centenares de figuras modeladas a partir de modelos vivos, sorprendieron a quienes las contemplaron por el realismo de sus poses, tan audaces como innovadoras, donde la pasión se expresaba de una forma directa. Se expresaba con los huesos, con los músculos, con los nervios, con todo el organismo. Es como si todo el cuerpo contribuía a la intensidad del resultado final.

Desde 1883 un inspector de Bellas Artes reconocía: “El trabajo del menor Rodin es del máximo interés. La obra de este joven escultor presenta una originalidad y una fuerza de expresión atormentada verdaderamente sorprendentes”.

Bajo las actitudes, bajo la vehemencia de las poses, Rodin supo disimular su desprecio o más bien su indiferencia por enseñarnos de manera muy novedosa la miseria terrestre.

A partir del 31 de octubre hasta el 15 de noviembre, en el marco del festival “Escultura es Cultura 2006, la Alianza Francesa, en colaboración con el Consejo Nacional para la Cultura y el Arte (Concultura) propone una exposición homenaje a Auguste Rodin.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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