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| “Cómo no te voy a querer”.
El mediocampista Carlos Aparicio abraza al anotador del gol de la
victoria Eduardo Retana quien anotó en el último minuto
del partido. El jugador entró al 92’ por Albarrán.
Foto EDH |
Franklin Ponce
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Del infierno al cielo, literalmente. Esa es la actual realidad del Alianza,
que ayer, con un tanto de Eduardo Retana en el 93’, derrotó
2-1 a domicilio al Chalatenango para pensar ya en la clasificación.
Estos son otros albos. Desde el inicio salen con todo a presionar al rival
y a buscar el arco contrario. Ayer esa actitud recogió frutos rápidamente.
Se corría el minuto 4 cuando el mexicano Arturo Albarrán
robó el balón en el medio de la cancha, lo llevó
hasta unos 35 metros fuera del área norteña y, sin marca,
tiró un potente disparo rasante que le picó antes al portero
norteño Óscar Martínez y le pasó encima para
el 1-0.
Después de esa anotación y hasta el término de la
primera mitad, fue dominio albo. Albarrán se junto con Jorge Rodríguez
en el medio campo para ser los creadores de muchas de las ocasiones de
peligro que no fueron aprovechadas por los delanteros Anel Canales y Juan
Carlos Madrid.
Por su parte, los chalatecos, durante ese primer tiempo, se vieron desmotivados
y sin ninguna ambición hacia el frente.
Edwin Orellana por la banda derecha nunca encajó en el planteamiento
de Agustín Castillo. Franklin Webster y Naún Galdámez
trataron de proponer hacia adelante.
Cambio de cara
El tiempo de complemento fue diferente, el regaño de Castillo en
el medio tiempo caló en los jugadores norteños, quienes
se acordaron de jugar y salieron en busca de empate.
En el 47’, Eliseo Salamanca marcó el gol del empate, al vencer
a Dagoberto Portillo tras una seguidilla de rechazos del portero albo.
Las cosas se le complicaron un poco al Alianza tras salir expulsado Julio
Castro, en el 74’, por la acumulación de dos tarjetas amarillas.
Pero los albos, a pesar de la expulsión, no bajaron los brazos
y siguieron hacia el ataque, esta vez usando el contragolpe como herramienta,
ya que el conjunto norteño se lanzó en busca del segundo
tanto.
En el 92’, ingresó Retana por Albarrán como táctica
de Brizuela para perder tiempo sin saber que con él encontraría
la victoria.
En el 93’, un saque de banda de Ramiro Carballo, que prologó
de cabeza Canales hasta Retana y éste, de espalda al marco, cabeceó
hacia atrás para anotar el 2-1, ayudado por la mala salida del
portero Miguel Montes.
El bombero Brizuela
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| Paciente. Brizuela está satisfecho
con el desempeño que está mostrando el equipo, y ya
piensa en clasificar. Foto EDH |
“Es difícil, pero se puede”, fue una de las frases
del técnico paraguayo Nelson Brizuela en sus pimeros días
con el conjunto albo.
El equipo se encontraba, hasta la fecha 10, en la novena posición
con 10 puntos. Desde que Brizuela tomó las riendas, los albos no
conocen la derrota. En los últimos cuatro juegos, los paquidermos
han acumulado otros diez puntos (ya suman 20) y se colocan en la cuarta
posición, producto de tres victorias (todos de visita) y un empate.
“Me siento contento con este grupo, son unos muchachos muy unidos
con ganas de querer hacer bien las cosas hasta este momento todo nos está
saliendo a la perfección. Este es el resultado del duro trabajo
que realizamos entre la semana”, explicó el DT paraguayo.
Con respeto a los chalatecos, el técnico capitalino fue sincero
en decir: “Obtuvimos una agónica victoria, merecíamos
ganar por que jugamos mucho tiempo con un hombre menos. Siento que este
triunfo es justo, por muchos factores”.
Objetivos
Una de las principales metas que el estratega sudamericano siempre tuvo
desde que llegó al banquillo blanco fue el estar entre los primeros
cuatro lugares, aunque por el sistema de juego de los paquidermos para
muchos era muy difícil lograrlo.
“Desde que vine aquí siempre fui optimista, porque confiaba
en estos jugadores de que podríamos salir adelante. Hoy estamos
donde siempre pensé estar, aunque nada está definido aún,
faltan muchos juegos y cualquier cosa puede pasar”, expresó
Brizuela.
Al término del partido de ayer, el técnico salió
del estadio con una sonrisa de oreja a oreja, ovacionado por todos los
aficionados aliancistas, que junto a él también sueñan
con la clasificación.

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