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| En El Salvador. Diego y Abel, reencuentro
en el Sheraton. El Diez no se olvida de los amigos. |
Redacción Deportes
El Diario de Hoy
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Pocos conocen mejor a Diego Maradona que Abelardo Carabelli, el entrenador
argentino que encabeza el grupo de trabajo del proyecto Futbolista Integral
de FESA.
Jugaron juntos desde que eran cipotes en la categorÌa cebollitas,
luego en Argentinos Juniors y fueron campeones del mundo juveniles en
Japón 1979, en aquel equipo que dirigía César Luis
Menotti.
“En el medio de la conferencia de prensa, cuando me vio, me dijo:
‘¿Qué hacés, Abel?’ Yo no lo podía
creer”, comentó el entrenador, quien una vez finalizada la
rueda de prensa se dio un gran abrazo con su amigo. Hacía 16 años
que no se veían.
“Maradona es un tipo increíble, se acuerda de todo, en ese
sentido es igual que cuando juega: ve absolutamente todo. Por supuesto
que recordaba la última vez que habíamos estado juntos.
Fue en Burdeos, Francia, para la final de la Copa de la UEFA, en 1989.
Yo en ese momento vivía ahí y él llegó para
jugar ese partido. Nos vimos antes y después y el Nápoli
ganó la copa. Además, me regaló la camiseta”,
dijo.
Reencuentro
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| Juntos. La revista argentina El Gráfico
les hizo una nota luego de que ganaran el Mundial Juvenil de Japón
en el año 1979. |
El abrazo al borde de la piscina del Hotel Sheraton fue el primer contacto,
pero no el único. “Nos pusimos a hablar y le dije que me
gustaría que mis hijas lo conocieran”, recordó Carabelli.
Ante el OK del Diez, Abelardo volvió el viernes por la noche con
toda su familia. La reacción de Maradona fue inmediata.
“Cuando llegué estaba cenando, pero dejó todo para
atenderme. Un fenómeno, porque eso no lo hace cualquiera... A las
nenas las atendió de maravillas, incluso les dio el número
de teléfono de sus hijas para que se comuniquen con ellas cuando
viajen a Buenos Aires. Definitivamente es el mismo tipo que conocí
hace más de 30 años”, continuó el técnico
argentino.
Carabelli conoció a Maradona allá por el año 1972,
cuando el Diez todavía no era famoso. “Más de una
vez se quedaba a dormir en casa, ya que Villa Fiorito le quedaba muy lejos”,
recordó. Tanto Carabelli como sus colaboradores en FESA, Pedro
Vega -ex jugador de River Plate- y Diego Riveri -preparador físico-
cenaron con todo el plantel argentino del Showbol.
De cipotes
“Con él compartí muchas cosas. Ambos jugamos juntos
el primer partido internacional, los dos subimos a un avión por
primera vez el mismo día: cuando en 1973 viajamos a Chile. Eramos
chiquitos pero nos hacíamos respetar, estuvimos casi cinco años
invictos”, relató Abelardo, quien reconoció que se
le cayeron las lágrimas cuando el Diez le dio un abrazo.
Pero como Abelardo no vive sólo de recuerdos, aprovechó
el momento para que Diego le grabara un mensaje para todos los chicos
de FESA. “Diego se interesó por lo que estamos haciendo acá,
le pareció una idea maravillosa y hasta me dijo que a él
le gustaría trabajar con chicos así”.
El técnico argentino no dejaba de repetir que éste había
sido un fin de semana perfecto para él. “Yo no me hacía
muchas expectativas de poder verlo o de que me atendiera.
Había pasado mucho tiempo y no sabía cómo podía
reaccionar Diego. Pero es el mismo tipo de siempre, ese que te hace llorar
de la risa”.
En busca del ídolo
Rodrigo Lagos, jugador argentino del Metapán, era de los más
ansiosos por ver a Maradona. Al final pudo ingresar al alborotado vestuario,
donde saludó a varios de los jugadores albicelestes.
El recuerdo de Jaime
Maradona es un hombre de buena memoria. Y Jaime Rodríguez puede
dar fe: “Cuando me barrí para marcarlo, se me acercó
y me dijo que le recordaba la forma en que lo había marcado en
el partido del Mundial 1982”.
Testigo presencial
Luis Ricardo Guevara Mora estuvo poco tiempo en la cancha, pero se lleva
un recuerdo muy valioso: “Ver juntos a Mágico y a Diego son
de esos privilegios que te sobran los dedos de las manos para contarlos.
Y yo tengo la satifacción de poder decir que estuve allí
con ellos”, comentó el portero salvadoreño.

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