elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

Turismo sexual

Durante la última década, agencias privadas y de gobierno han negado que haya extranjeros que visitan el país con el único propósito de tener experiencias sexuales con mujeres salvadoreñas. Pero las guías internacionales de sexo los desmienten. Supuestos hombres de negocios y aventureros, la gran mayoría provenientes de los Estados Unidos, registran sus actividades y revelan el lado oscuro del turismo.


Publicada 29 de octubre de 2006 , El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

Una joven no debería ser una atracción turística, pero la aparición de visitantes extranjeros que han encontrado en El Salvador un territorio virgen para el turismo sexual ha creado una nueva amenaza contra la cual se tienen pocos recursos y poca experiencia para afrontarla.

Oficialmente, las instituciones de gobierno niegan que existe en el país el turismo sexual, una práctica en la que hombres, provenientes de Norteamérica y Europa principalmente, viajan a países más pobres con el objeto de vivir experiencias eróticas.

Esta actividad suele estar teñida de racismo y de resabios coloniales: las mujeres “locales” son consideradas exóticas y fáciles de degradar o someter a cualquier tipo de prácticas sexuales con ofertas de dinero.

Inevitablemente, esta variación aberrante del turismo se traduce a diversas formas de explotación sexual comercial, y con demasiada frecuencia se desborda al abuso de personas menores de edad.

Esto es lo que ocurrió en países asiáticos durante las últimas dos décadas, y el estigma que genera ha sido devastador para el turismo y la economía de países como Tailandia, donde la propagación del sida se ha convertido en una amenaza para la salud pública nacional.

Destino inédito

Guías sexuales. Foros en inglés, diseñados para viajeros de países desarrollados, evalúan países, sitios, y mujeres que ofrecen servicios eróticos.

Varios sitios de Internet, que funcionan como centros de información y de encuentro para “mongerers”, la palabra con la se designan a sí mismos los turistas sexuales, contienen más de 2 mil registros individuales sobre El Salvador, que dan cuenta de los sitios, los precios, las prácticas disponibles, los nombres y evaluaciones de las mujeres y los medios para acceder a ellas.

Los informes son tan actuales y detallados que es posible seguirlos, partiendo de un conocido hotel, en un día y una hora determinada, y llegar a un burdel preciso para comprar un servicio sexual específico de una prostituta en particular.

En un sitio llamado World Sex Guide hay un registro que se remonta a septiembre de 1998, en el que un usuario con el seudónimo “Buster” habla de un lugar que le recordó una casa de citas clandestina de Chicago. Las jóvenes salvadoreñas, asegura, eran tan inocentes, que tuvo que enseñarle ciertas prácticas sexuales que desconocían.

Fácil acceso. Bases de datos que incluyen las direcciones y teléfonos de prostíbulos están disponibles en línea.

En ese entonces, el foco del turismo sexual estaba en Asia, en países como Filipinas y Tailandia. Para el año 2000, nuevas legislaciones llevaron a la persecución de abusadores extranjeros en esa región, y el turismo sexual se orientó a un nuevo destino: América Latina.

Debido a su desarrollo turístico y a un débil marco legal, Costa Rica se convirtió en el centro del turismo sexual en Centroamérica.

Reportes en el sitio de Internet más popular entre los turistas sexuales, International Sex Guide, indican que en El Salvador se comenzó a generar este tipo de actividad en el año 2002. Esto ocurrió porque en Costa Rica se detectó el peligro que esto implicaba y se impulsó una batalla contra el turismo sexual.

Oferta local. Tres conocidos burdeles se proyectan por medio del Internet, ofreciendo “compañía exclusiva” para “caballeros distinguidos”.

Al mismo tiempo, se presentaron dos nuevas condiciones en El Salvador que lo hicieron atractivo a los “mongerers”: un mayor desarrollo de la infraestructura turística y leyes débiles contra los delitos sexuales.

Guías

International Sex Guide, utilizado principalmente por estadounidenses que pagan $19.95 al año por la membresía y el derecho a participar, contiene 1,214 informes sobre El Salvador, el segundo país más popular en la región después de Costa Rica, sobre la cual hay 4,775 informes.

Las primeros noticias sobre turismo sexual en San Salvador fueron escritos para invitar a más actividad.

“Una chica debe tener 18 años para trabajar legalmente en un burdel. En mis numerosos viajes allí, sólo encontré a una niña menor de 18 (acababa de cumplir los 17). Sin embargo, tengo amigos que han estado con chicas muy tiernas, de sólo 15 años de edad”, escribió “Doodads” en junio de 2002.

Entre 2004 y 2006 la frecuencia de los informes aumentó, generando cada vez más expectativa por El Salvador como un destino de turismo sexual.En los foros se reseñan prostíbulos y se crea consenso acerca de cuáles ofrecen los mejores servicios, lo cual incluye la limpieza del local, la seguridad y la más variada oferta de mujeres jóvenes y bonitas.

Irónicamente, las mujeres salvadoreñas rara vez son apreciadas por su belleza. Las calificaciones que reciben caen entre los 6 y 8 puntos por el atractivo físico, pero en cuanto a su entusiasmo para realizar actos sexuales suelen acaparar las mejores calificaciones de la región: 10, o como se expresaría un “mongerer”, son clase “GFE” (girl friend experience), es decir, se comportan como novias.

Las mujeres salvadoreñas que contratan los turistas sexuales son tan “complacientes”, dicen los informes, que realizan actos sin protección contra las infecciones de transmisión sexual: BBBJ (sexo oral sin condón de la mujer al hombre); DATY (sexo oral del hombre a la mujer); FK (besos en la boca); y varias prácticas aberrantes.

Lo que todo esto significa es que el temido fenómeno del turismo sexual ha llegado a El Salvador.


Las sanciones penales en El Salvador

El Código Ético Mundial para el Turismo, adoptado el 1 de octubre de 1999 por los países miembros de las Naciones Unidas, incluyendo El Salvador, hizo un llamado especial a combatir el turismo sexual.

“La explotación de seres humanos, en cualquiera de sus formas, especialmente la sexual, y en particular cuando afecta a los niños, vulnera los objetivos fundamentales del turismo y constituye una negación de su esencia”, indica el artículo 2.1, el cual también insta a las naciones a combatirlo sin reservas, sancionando estos delitos con rigor en sus legislaciones.

En noviembre de 2003, El Salvador reformó varias de sus leyes. Aunque no se aplica, el artículo 170-A del Código Penal establece que una persona puede ser sancionada con prisión de cuatro a ocho años por “la mera demanda o solicitud de servicios de prostitución”.

El artículo 169-A, que sí se aplica agresivamente, sanciona con una pena de tres a ocho años de prisión al que “pague o prometa pagar con dinero u otra ventaja de cualquier naturaleza a una persona menor de 18 años o a una tercera persona para que la persona menor de edad ejecute actos sexuales o eróticos”.

Esta ley castiga todo tipo de explotación sexual comercial. Basta que un adulto solicite una danza o un masaje erótico de una persona menor de edad para que sea arrestado y llevado a juicio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

elsalvador.com WWW