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Por un turismo más humano

El Salvador se encuentra en una buena posición para afrontar la creciente presencia de Turistas sexuales: tiene fuertes leyes y una visión clara de cómo prevenir el problema. ¿Se unirá el sector privado más activamente?


Publicada 29 de octubre de 2006 , El Diario de Hoy

Líderes. Niños y niñas elegidos por su potencial para influir en otros se están convirtiendo en los impulsores de un programa de prevención. Foto EDH
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

Hay quienes visitan el país por la belleza de sus paisajes. Otros llegan en busca de comprensión y visitan las áreas donde se desarrolló el conflicto bélico.

De los primeros se dice que practican el turismo ambiental, de los segundos, el turismo histórico. ¿Cómo debemos llamar a las personas que visitan el país con el único propósito de ejercer su poder económico y comprar actos sexuales?

“A eso yo lo llamaría un problema de carácter sicológico”, concluyó Elena de Rivera, Gerente General de la Corporación Salvadoreña de Turismo (Corsatur). “Nadie en su sano juicio debería relacionar la explotación sexual comercial con el turismo. Aquí no se da como en Tailandia”, recalcó.

“Todas las personas que combaten la explotación sexual comercial de menores le van a decir lo mismo: el turismo sexual no existe en El Salvador”, observó Ítalo Cardona, de la Organización Internacional del Trabajo. “El día a día no nos da el tiempo para investigar el tema; pero sería una lastima si el país cae en eso”.

El problema es muy serio. Tal y como lo demuestra la experiencia de países como Tailandia, Costa Rica y Brasil, las redes de comunicación y de servicios enfocados en el turismo sexual acaban por victimizar a personas menores de edad.

Ética. El turismo debe beneficiar a la población receptora, indica el Código Mundial del sector, la explotación niega su esencia. Foto EDH

Estudios demuestran que la mayoría de los turistas sexuales no son pedófilos, pero demandan mujeres cada vez más y más jóvenes llevados por la falsa creencia de que éstas están libres de infecciones sexuales.

“Ese es un mito. En El Salvador hay alrededor de 30,000 personas con sida, y el 51% tiene entre 14 y 25 años”, aclara Mauricio Carrillo, miembro de la junta directiva de la Fundación para la Prevención, Educación y Acompañamiento de la Persona con VIH/Sida (Fundasida).

Señal de alerta

Si las guías internacionales para turistas sexuales que se encuentran en Internet son un indicador confiable, el fenómeno del turismo sexual sí existe en El Salvador. La precisión y frecuencia de los informes no sólo lo confirman, también demuestran que el problema está creciendo.

“No le podríamos dar datos exactos, pero han proliferado las salas de estética, las salas de masajes, de barras show, los night clubs y las casas de citas camuflageadas como residencias; usted ve en la calle a más mujeres vendiendo el cuerpo; es decir, eso es evidente, y entre toda esa oferta de personas hay menores de edad”, confirma Rigoberto Vigil, subjefe de la División de Fronteras de la Policía Nacional Civil (PNC).

“El turismo sexual sí ocurre, lo que pasa es que adopta otra modalidad: edecanes o damas de compañía”, explica Victoria Navarrete, sicóloga de Huellas de Ángel, una organización que provee servicios médicos y sociales a las trabajadoras de sexo en San Salvador.

Si el problema está presente, ¿está el país preparado para afrontarlo? Elena de Rivera indica que se puede combatir desde tres campos de acción: la justicia, la empresa privada y la educación.

“Estamos concientizando a las empresas del sector turismo para que no permitan que se generen condiciones para estas prácticas; un hotel, por ejemplo, no debería permitir visitas a las habitaciones”, dice.

Si este es el caso, muy poco se ha logrado. En sus informes, los turistas sexuales indican que los hoteles de cinco estrellas deberían ser evitados porque no permiten visitas, pero al mismo tiempo listan los hoteles céntricos que sí lo hacen.

Hay un hotel en particular, ubicado en el área de El Salvador del Mundo, que se ha convertido en un centro de operaciones para turistas sexuales. En el International Sex Guide, un usuario describe el tráfico de jóvenes salvadoreñas que se retiran de este hotel los domingos por las mañanas, cuando los hombres extranjeros cancelan sus cuentas y regresan a sus países de origen.

Pero los principales mediadores entre los turistas y los centros de prostitución son los taxistas, quienes se convierten en guías que les ayudan a trazar un mapa de visitas.

Todos los taxistas que trabajan afuera del Lips, por ejemplo, reciben fuertes comisiones mensuales por llevar clientes a dos prostíbulos ubicados en la Colonia Escalón: “La Casa del Sol” y “La Oficina”.

Acciones

Lo que pocos turistas parecen saber es que las leyes que castigan delitos sexuales en El Salvador cambiaron en los dos últimos años, cuando se establecieron las penas más severas de la región. Otra consecuencia de esto es que se creó la Unidad de Trata de la Policía.

El 7 de octubre pasado, “Eric7”, un usuario de International Sex Guide comentó haber visto en la televisión una noticia sobre el operativo realizado por la Unidad de Trata de la PNC en el burdel Cocktails and Dreams. “Fue como ver el show Policías en los Estados Unidos... ja ja”.

Lo que le causó tanta gracia fue la historia de una joven nicaragüense que fue rescatada ese día de una situación de “servidumbre forzada”, como él mismo lo llamó.

¿Cuál fue la reacción del jefe de la Unidad de Trata al enterarse de la existencia de este foro? Un prolongado silencio. La Policía no se está riendo. Tampoco las agencias que luchan por erradicar la explotación sexual de menores.

Edelma de Olivaria, trabajadora social de la Fiscalía General de la República, asevera que “le estamos entrando a la prevención en grande, fomentando la autoestima y el liderazgo de niños y jóvenes en riesgo”.

Y Leticia Herrera, coordinadora de Huellas de Ángel, opina que la prevención es “el arma más barata y saludable que tenemos”.

¿Cómo afrontar el problema?

  • Legislación
    Las leyes que castigan delitos sexuales, espcialmente la explotación sexual comercial de niños y niñas, deben ser aplicadas con igualdad y con fuerza, sin importar la nacionalidad del imputado.
  • Normas éticas
    Las empresas turísticas deben poner en práctica el Código Ético Mundial para el Turismo, y deben evitar toda acción que le facilite a los turistas, ya sea directa o indirectamente, la compra de servicios sexuales.
  • Prevención
    Campañas de concientización deben ser acompañadas de proyectos que fortalezcan la autoestima, la educación y las oportunidades de niños y niñas que se encuentran en zonas de riesgo, donde son vulnerables a la explotación.

Inesperado enemigo de los explotadores: la autoestima

Campañas. El fortalecimiento de las leyes ha estimulado proyectos de concientización. Foto EDH

En el Centro Escolar Plantier, ubicado en una zona considerada de riesgo para los niños debido al entorno de pobreza y la fuerte presencia de prostitución en las calles, una veintena de niños y niñas entre los 13 y 16 años aprenden una materia insólita: cómo reconocer y evitar a un explotador sexual.

El tema no los sorprende. Los niños y niñas dibujan al explotador sobre una cartulina y escriben a un lado sus apreciaciones: “parece licenciado pero frecuenta cervecerías”; “parece tener educación pero no le importa causar daño a otras personas”; “es ostentoso, ambicioso y manipulador”.

“Es importante que nosotras sepamos reconocerlos para no caer en la explotación”, opina una de las estudiantes, elegida por su liderazgo y su desempeño. “Aprendemos a manejar el tema para después compartirlo con nuestras propias palabras. A nosotras sí nos escuchan los otros estudiantes”.

Este programa de prevención, financiado por el Ayuntamiento de Galicia, es llevado a cabo por la Fiscalía General de la República y por Huellas de Ángel. No es educación sexual: es formación de líderes, que a pesar de sus cortas edades, están aprendiendo a influir positivamente en sus compañeros.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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