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| Líderes. Niños y niñas elegidos
por su potencial para influir en otros se están convirtiendo
en los impulsores de un programa de prevención. Foto
EDH |
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El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Hay quienes visitan el país por la belleza de sus paisajes. Otros
llegan en busca de comprensión y visitan las áreas donde
se desarrolló el conflicto bélico.
De los primeros se dice que practican el turismo ambiental, de los segundos,
el turismo histórico. ¿Cómo debemos llamar a las
personas que visitan el país con el único propósito
de ejercer su poder económico y comprar actos sexuales?
“A eso yo lo llamaría un problema de carácter sicológico”,
concluyó Elena de Rivera, Gerente General de la Corporación
Salvadoreña de Turismo (Corsatur). “Nadie en su sano juicio
debería relacionar la explotación sexual comercial con el
turismo. Aquí no se da como en Tailandia”, recalcó.
“Todas las personas que combaten la explotación sexual comercial
de menores le van a decir lo mismo: el turismo sexual no existe en El
Salvador”, observó Ítalo Cardona, de la Organización
Internacional del Trabajo. “El día a día no nos da
el tiempo para investigar el tema; pero sería una lastima si el
país cae en eso”.
El problema es muy serio. Tal y como lo demuestra la experiencia de países
como Tailandia, Costa Rica y Brasil, las redes de comunicación
y de servicios enfocados en el turismo sexual acaban por victimizar a
personas menores de edad.
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| Ética. El turismo debe beneficiar a la
población receptora, indica el Código Mundial del sector,
la explotación niega su esencia. Foto
EDH |
Estudios demuestran que la mayoría de los turistas sexuales no
son pedófilos, pero demandan mujeres cada vez más y más
jóvenes llevados por la falsa creencia de que éstas están
libres de infecciones sexuales.
“Ese es un mito. En El Salvador hay alrededor de 30,000 personas
con sida, y el 51% tiene entre 14 y 25 años”, aclara Mauricio
Carrillo, miembro de la junta directiva de la Fundación para la
Prevención, Educación y Acompañamiento de la Persona
con VIH/Sida (Fundasida).
Señal de alerta
Si las guías internacionales para turistas sexuales que se encuentran
en Internet son un indicador confiable, el fenómeno del turismo
sexual sí existe en El Salvador. La precisión y frecuencia
de los informes no sólo lo confirman, también demuestran
que el problema está creciendo.
“No le podríamos dar datos exactos, pero han proliferado
las salas de estética, las salas de masajes, de barras show, los
night clubs y las casas de citas camuflageadas como residencias; usted
ve en la calle a más mujeres vendiendo el cuerpo; es decir, eso
es evidente, y entre toda esa oferta de personas hay menores de edad”,
confirma Rigoberto Vigil, subjefe de la División de Fronteras de
la Policía Nacional Civil (PNC).
“El turismo sexual sí ocurre, lo que pasa es que adopta otra
modalidad: edecanes o damas de compañía”, explica
Victoria Navarrete, sicóloga de Huellas de Ángel, una organización
que provee servicios médicos y sociales a las trabajadoras de sexo
en San Salvador.
Si el problema está presente, ¿está el país
preparado para afrontarlo? Elena de Rivera indica que se puede combatir
desde tres campos de acción: la justicia, la empresa privada y
la educación.
“Estamos concientizando a las empresas del sector turismo para que
no permitan que se generen condiciones para estas prácticas; un
hotel, por ejemplo, no debería permitir visitas a las habitaciones”,
dice.
Si este es el caso, muy poco se ha logrado. En sus informes, los turistas
sexuales indican que los hoteles de cinco estrellas deberían ser
evitados porque no permiten visitas, pero al mismo tiempo listan los hoteles
céntricos que sí lo hacen.
Hay un hotel en particular, ubicado en el área de El Salvador del
Mundo, que se ha convertido en un centro de operaciones para turistas
sexuales. En el International Sex Guide, un usuario describe el tráfico
de jóvenes salvadoreñas que se retiran de este hotel los
domingos por las mañanas, cuando los hombres extranjeros cancelan
sus cuentas y regresan a sus países de origen.
Pero los principales mediadores entre los turistas y los centros de prostitución
son los taxistas, quienes se convierten en guías que les ayudan
a trazar un mapa de visitas.
Todos los taxistas que trabajan afuera del Lips, por ejemplo, reciben
fuertes comisiones mensuales por llevar clientes a dos prostíbulos
ubicados en la Colonia Escalón: “La Casa del Sol” y
“La Oficina”.
Acciones
Lo que pocos turistas parecen saber es que las leyes que castigan delitos
sexuales en El Salvador cambiaron en los dos últimos años,
cuando se establecieron las penas más severas de la región.
Otra consecuencia de esto es que se creó la Unidad de Trata de
la Policía.
El 7 de octubre pasado, “Eric7”, un usuario de International
Sex Guide comentó haber visto en la televisión una noticia
sobre el operativo realizado por la Unidad de Trata de la PNC en el burdel
Cocktails and Dreams. “Fue como ver el show Policías en los
Estados Unidos... ja ja”.
Lo que le causó tanta gracia fue la historia de una joven nicaragüense
que fue rescatada ese día de una situación de “servidumbre
forzada”, como él mismo lo llamó.
¿Cuál fue la reacción del jefe de la Unidad de Trata
al enterarse de la existencia de este foro? Un prolongado silencio. La
Policía no se está riendo. Tampoco las agencias que luchan
por erradicar la explotación sexual de menores.
Edelma de Olivaria, trabajadora social de la Fiscalía General de
la República, asevera que “le estamos entrando a la prevención
en grande, fomentando la autoestima y el liderazgo de niños y jóvenes
en riesgo”.
Y Leticia Herrera, coordinadora de Huellas de Ángel, opina que
la prevención es “el arma más barata y saludable que
tenemos”.
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¿Cómo afrontar el problema?
- Legislación
Las leyes que castigan delitos sexuales, espcialmente la explotación
sexual comercial de niños y niñas, deben ser aplicadas
con igualdad y con fuerza, sin importar la nacionalidad del imputado.
- Normas éticas
Las empresas turísticas deben poner en práctica
el Código Ético Mundial para el Turismo, y deben
evitar toda acción que le facilite a los turistas, ya sea
directa o indirectamente, la compra de servicios sexuales.
- Prevención
Campañas de concientización deben ser acompañadas
de proyectos que fortalezcan la autoestima, la educación
y las oportunidades de niños y niñas que se encuentran
en zonas de riesgo, donde son vulnerables a la explotación.
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Inesperado enemigo de los explotadores: la autoestima
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| Campañas. El fortalecimiento de las leyes
ha estimulado proyectos de concientización. Foto
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En el Centro Escolar Plantier, ubicado en una zona considerada de riesgo
para los niños debido al entorno de pobreza y la fuerte presencia
de prostitución en las calles, una veintena de niños y niñas
entre los 13 y 16 años aprenden una materia insólita: cómo
reconocer y evitar a un explotador sexual.
El tema no los sorprende. Los niños y niñas dibujan al explotador
sobre una cartulina y escriben a un lado sus apreciaciones: “parece
licenciado pero frecuenta cervecerías”; “parece tener
educación pero no le importa causar daño a otras personas”;
“es ostentoso, ambicioso y manipulador”.
“Es importante que nosotras sepamos reconocerlos para no caer en
la explotación”, opina una de las estudiantes, elegida por
su liderazgo y su desempeño. “Aprendemos a manejar el tema
para después compartirlo con nuestras propias palabras. A nosotras
sí nos escuchan los otros estudiantes”.
Este programa de prevención, financiado por el Ayuntamiento de
Galicia, es llevado a cabo por la Fiscalía General de la República
y por Huellas de Ángel. No es educación sexual: es formación
de líderes, que a pesar de sus cortas edades, están aprendiendo
a influir positivamente en sus compañeros.

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