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| La atención. Médicos y enfermeras tratan de hacer su mejor esfuerzo, a pesar de los pocos recursos que posee el nosocomio. Foto: EDH |
Cristian Díaz
El
Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
La crisis por la que atraviesan los hospitales de la red pública parece no acabar, pese a los esfuerzos que las autoridades de Salud hacen por resolverla.
El hospital Francisco Menéndez, de la cabecera departamental, no es ajeno a esta situación.
Ahí, hay quejas por falta de hilos para suturar, papel, guantes, sondas y maquinaria que necesita mantenimiento. Además de la suspensión de operaciones, escasez de medicina y vitaminas. Estas son sólo algunas de las carencias que dicho nosocomio enfrenta.
La gerente del Sistema Básico de Salud Integral (Sibasi) de Ahuachapán, doctora María Eugenia de Carballo, negó la situación, que muchos señalan como un secreto a voces entre usuarios y empleados del centro.
Una trabajadora, que pidió el anonimato, confesó que en el pasado las personas colaboraban con dos dólares por consulta.
Actualmente, con la eliminación de la cuota voluntaria, el promedio de ayuda por persona es de 35 centavos de dólar.
La empleada añadió que desde hace tres meses no se realizan exámenes de rayos “X”, a las personas que solicitan el servicio. Sólo lo hacen en casos de emergencia, ante la falta de insumos.
Pero a pesar de las opiniones de trabajadores y usuarios, la doctora De Carballo es enfática en asegurar que el hospital cuenta con lo necesario.
“La situación es preocupante, pero como Gerencia estamos tratando de salir adelante, priorizando. En ningún momento se han suspendido actividades en el hospital”, aseguró.
Sin papel
El colmo de la situación fue hace unas semanas, cuando los resultados de los exámenes les fueron entregados a los pacientes en papel reciclado, que al reverso contenía información agena a las pruebas médicas prácticads, dijeron los usuarios.
Al respecto, la gerente del Sibasi brindó dos explicaciones diferentes, en igual número de entrevistas realizadas por este rotativo.
En la primera, reconoció que el hospital no cuenta con un presupuesto para la compra de papelería, por lo que “se está priorizando toda aquella que en el área legal y clínica no puede utilizarse, según protocolos de ley. Se está reciclando”, dijo.
Al siguiente día argumentó que la duplicadora estaba dañada, pero que eso ya había sido resuelto.
Detalló que antes el hospital recaudaba 400 dólares diarios en concepto de cuota voluntaria. Actualmente no llega ni a 50.
El centro recibe anualmente un presupuesto de siete millones 729 mil 440 dólares, que deben ser compartidos con las unidades de salud del Sibasi de todo el departamento.
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A la espera. Los usuarios que requieren de una cirugía tienen que esperar hasta dos meses para recibir atención. Foto: EDH |
Responsabilizan a médicos por algunos de los problemas
La coordinadora del Equipo Técnico de la Zona Occidental (ETZ) del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS), doctora Sandra Villafuerte de Marroquín, reconoció que durante septiembre el hospital atravesó una crisis, principalmente en el área quirúrgica. Ésta fue producto de la eliminación de las cuotas voluntarias.
Aunque aclaró que “a partir de octubre se abasteció de hilo, que era una de las principales preocupaciones”.
Agregó que el hospital tramitó más dinero a través del concepto de economía de salario, que fueron aprobados y que dará al nosocomio 28 mil dólares, con los cuales tendrá que funcionar lo que resta del año.
La funcionaria también manifestó que la escasez de reactivo para los exámenes se debe a “un sobreabuso de indicaciones de éstos de parte de nuestros clínicos”.
Es decir que en muchas ocasiones, los médicos dejan exámenes que no están relacionados con la enfermedad por la que el paciente llega a consultar.
Una de las medidas que las autoridades del nosocomio están tomando para paliar esta situación es la conformación de un patronato.
Éste se encargará de velar para que el centro de salud cuente con los recursos necesarios para su buen funcionamiento, reveló De Marroquín.
“Vamos a tener fuertes medidas de control para investigar qué es lo que están haciendo nuestros clínicos, porque hemos encontrado que recetan productos que no proceden”, afirmó.
Respecto a la escasez de medicina, De Marroquín explicó que en muchas ocasiones, los médicos no se apegan al cuadro básico que tiene el nosocomio y recetan a los pacientes fármacos que el hospital no adquiere.
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