| Pedro
Roque*
El Diario de Hoy
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Este fue el principal slogan de los 150.000 manifestantes del pasado
veintiuno de octubre en muchas ciudades españolas, exigiendo cumplimiento
a los “objetivos del milenio”, sobre todo el primero: “Erradicar
la pobreza extrema y el hambre”, reduciendo el porcentaje de personas
cuyos ingresos son inferiores a un dólar diario y a la mitad, el
de los que padecen hambre.
Se pide, aunque saben que no cumplirán, según los manifestantes,
por falta de voluntad política, que los países ricos, asignen
el 0,7% de su presupuesto a la ayuda al desarrollo.
Según sé, sólo naciones como Suecia, Luxemburgo,
Dina-marca y los Países Bajos, están cumpliendo la recomendación
de la ONU. El resto no llegan al porcentaje comprometido en los acu-erdos
de 2000.
Algunas personas de diferentes países europeos que conozco y conocen
nuestro país, me dicen que dudan de que El Salvador sea un país
pobre, pues cada vez que vienen encuentran más centros comerciales
y más consumo.
Y también, que todo el mundo sabe, que entre dinero A, B y C, El
Salvador recibe anualmente en remesas y otras encomiendas, entre 3.600
y 4.500 millones de dólares, que significan entre 12 y 13,5 millones
diarios, que divididos entre los tres millones de habitantes, ya sobrepasan
tres dólares diarios por persona y que con esta cifra, estamos
por encima del umbral de la pobreza.
Así, pues, se empieza a pensar en Europa, que algunos países
son pobres, pero no por falta de dinero, sino porque con el dinero que
entra no se genera riqueza y va directamente al consumo, o bien, que tal
como viene se va.
Lo de los centros comerciales, no se puede negar, ahí están,
a tope. Lo del dinero, tampoco, pues el BCR publica las estadísticas
oficiales, es decir, el dinero “A”. Pero, según se
dice, el “pistillo” que entra en “B”, lo que traen
y mandan en sobres, es al menos el 40% del A, o sea, que a lo que dice
el BCR, hay que sumarle el B y el “C”, ni idea.
Pero volviendo a si El Salvador es un país pobre, les comenté
que existen estudios de organizaciones importantes, como los mapas de
la pobreza, donde se cuantifica y se localizan las zonas de pobreza y
que eso aún puede justificar que El Salvador califique como país
pobre. En ese momento, no se me ocurrió otra cosa, pues hablar
del salario mínimo, sólo hubiera complicado más la
conversación.
En todo caso, me dijeron, hemos visto que en El Salvador desperdician
lo que en los países ricos se ahorra y que con una mejor organización,
seríamos menos pobres. Por ejemplo, el inmenso desperdicio de combustible
al conducir agresivamente y en los atascos por falta de civismo, las chorreras
de humo de los buses, las reparaciones de las carreteras que cada día
duran menos y hay que rehacer por el doble, la inmensidad de accidentes
que cuestan mucho dinero, no haber ordenado aún el proceso de selección,
recolección y procesamiento de la basura, los gastos por enfermedades
como el dengue, las diarreas y el cólera, que se pueden prevenir
y una serie de más cosas que ustedes ya saben.
La conclusión es que hay países que de verdad tienen grandes
necesidades y otros como El Salvador, donde las cosas no están
tan mal, me dijeron, pues aquí prácticamente todos tienen
alguien que les mande algo de algún lugar del mundo.
La siguiente inquietud, es el manejo del dinero, pues existe cierta desconfianza,
que confirmó en el EDH el martes pasado en su ar- tículo
el Sr. Samuel Gregg, en el que dice textualmente: “El Banco Mundial
(supongo que en todo el mundo) ha identificado desde 2001 más de
dos mil casos de corrupción relacionados con sus programas”.
En honor a la transparencia, estas cosas se deben conocer, pero entendamos
que los gobiernos que aportan ayudas dudan, cuando descubren manipulaciones
raras con los impuestos de sus ciudadanos.
Pero, ¿qué podemos hacer, usted y yo, contra la pobreza
en El Salvador? Muchísimo. Lo primero, dejar de lamentarnos que
somos un país pobre y trabajar serio y duro haciendo mejor nuestro
trabajo, pues es lo que hicieron y aún están haciendo para
salir de la pobreza, los tigres asiáticos, el dragón chino
y el elefante hindú.
Lo único que genera riqueza es la inversión, la educación
y el trabajo bien hecho y bien vendido.
Revelémonos, pues, contra la pobreza, tomando más en serio
nuestro trabajo y haciéndolo cada día mejor. ¿Está
de acuerdo? ¿Lo hará ? Pues manos a la obra.
*Ingeniero y columnista de El Diario de Hoy.

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