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“Revélate contra la pobreza”

En honor a la transparencia, estas cosas se deben conocer, pero entendamos que los gobiernos que aportan ayudas dudan, cuando descubren manipulaciones raras con los impuestos de sus ciudadanos.

Publicada 29 de octubre de 2006, El Diario de Hoy

Pedro Roque*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

Este fue el principal slogan de los 150.000 manifestantes del pasado veintiuno de octubre en muchas ciudades españolas, exigiendo cumplimiento a los “objetivos del milenio”, sobre todo el primero: “Erradicar la pobreza extrema y el hambre”, reduciendo el porcentaje de personas cuyos ingresos son inferiores a un dólar diario y a la mitad, el de los que padecen hambre.

Se pide, aunque saben que no cumplirán, según los manifestantes, por falta de voluntad política, que los países ricos, asignen el 0,7% de su presupuesto a la ayuda al desarrollo.

Según sé, sólo naciones como Suecia, Luxemburgo, Dina-marca y los Países Bajos, están cumpliendo la recomendación de la ONU. El resto no llegan al porcentaje comprometido en los acu-erdos de 2000.

Algunas personas de diferentes países europeos que conozco y conocen nuestro país, me dicen que dudan de que El Salvador sea un país pobre, pues cada vez que vienen encuentran más centros comerciales y más consumo.

Y también, que todo el mundo sabe, que entre dinero A, B y C, El Salvador recibe anualmente en remesas y otras encomiendas, entre 3.600 y 4.500 millones de dólares, que significan entre 12 y 13,5 millones diarios, que divididos entre los tres millones de habitantes, ya sobrepasan tres dólares diarios por persona y que con esta cifra, estamos por encima del umbral de la pobreza.

Así, pues, se empieza a pensar en Europa, que algunos países son pobres, pero no por falta de dinero, sino porque con el dinero que entra no se genera riqueza y va directamente al consumo, o bien, que tal como viene se va.

Lo de los centros comerciales, no se puede negar, ahí están, a tope. Lo del dinero, tampoco, pues el BCR publica las estadísticas oficiales, es decir, el dinero “A”. Pero, según se dice, el “pistillo” que entra en “B”, lo que traen y mandan en sobres, es al menos el 40% del A, o sea, que a lo que dice el BCR, hay que sumarle el B y el “C”, ni idea.

Pero volviendo a si El Salvador es un país pobre, les comenté que existen estudios de organizaciones importantes, como los mapas de la pobreza, donde se cuantifica y se localizan las zonas de pobreza y que eso aún puede justificar que El Salvador califique como país pobre. En ese momento, no se me ocurrió otra cosa, pues hablar del salario mínimo, sólo hubiera complicado más la conversación.

En todo caso, me dijeron, hemos visto que en El Salvador desperdician lo que en los países ricos se ahorra y que con una mejor organización, seríamos menos pobres. Por ejemplo, el inmenso desperdicio de combustible al conducir agresivamente y en los atascos por falta de civismo, las chorreras de humo de los buses, las reparaciones de las carreteras que cada día duran menos y hay que rehacer por el doble, la inmensidad de accidentes que cuestan mucho dinero, no haber ordenado aún el proceso de selección, recolección y procesamiento de la basura, los gastos por enfermedades como el dengue, las diarreas y el cólera, que se pueden prevenir y una serie de más cosas que ustedes ya saben.

La conclusión es que hay países que de verdad tienen grandes necesidades y otros como El Salvador, donde las cosas no están tan mal, me dijeron, pues aquí prácticamente todos tienen alguien que les mande algo de algún lugar del mundo.

La siguiente inquietud, es el manejo del dinero, pues existe cierta desconfianza, que confirmó en el EDH el martes pasado en su ar- tículo el Sr. Samuel Gregg, en el que dice textualmente: “El Banco Mundial (supongo que en todo el mundo) ha identificado desde 2001 más de dos mil casos de corrupción relacionados con sus programas”.

En honor a la transparencia, estas cosas se deben conocer, pero entendamos que los gobiernos que aportan ayudas dudan, cuando descubren manipulaciones raras con los impuestos de sus ciudadanos.

Pero, ¿qué podemos hacer, usted y yo, contra la pobreza en El Salvador? Muchísimo. Lo primero, dejar de lamentarnos que somos un país pobre y trabajar serio y duro haciendo mejor nuestro trabajo, pues es lo que hicieron y aún están haciendo para salir de la pobreza, los tigres asiáticos, el dragón chino y el elefante hindú.

Lo único que genera riqueza es la inversión, la educación y el trabajo bien hecho y bien vendido.

Revelémonos, pues, contra la pobreza, tomando más en serio nuestro trabajo y haciéndolo cada día mejor. ¿Está de acuerdo? ¿Lo hará ? Pues manos a la obra.

*Ingeniero y columnista de El Diario de Hoy.

 

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