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Clásico goleador

El clásico milanista fue color neroazzurro, enun emocionante partido donde hubo muchos goles


Publicada 29 de octubre de 2006, El Diario de Hoy

Casta. Crespo inició la fiesta del Inter.Materazzi (atrás)la terminó.xFoto: EDH

El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com

El Inter se hizo con el partido ante el Milan (3-4) en un duelo de la máxima rivalidad milanesa interesante, goleador, emocionante al final y que refuerza el liderato interista, dando además un duro golpe a un rival que ahora queda a una amplia distancia de 14 puntos.

Las últimas 24 horas, desde luego, no han podido ser peor para el Milan: el viernes la Cámara de Conciliación y Arbitraje del Comité Nacional Olímpico Italiano no le descontó uno sólo de los -8 puntos de penalización con que inició el torneo por fraude deportivo; y, ayer, su “odiado eterno rival” le ganó a domicilio.

El 265 derbi milanés resultó interesante, con momentos brillantes, goles, pasión y color en las gradas y emoción final. También dejó patente que el actual Inter es superior al Milan y que el equipo interista es temible para cualquier rival en acciones a balón parado, pero asimismo se deja complicar las cosas cuando las tiene ampliamente favorables.

Ansia azzurra

Desde el mismo pitido inicial. Fue el Inter, con una mayor velocidad y presión, quien fue con hambre en busca del mando del balón y de una meta rival que pasó muchos apuros.

Hernán Crespo, de cabeza tras un saque de falta comenzó la fiesta del líder. Un tanto que sembró aún en mayores dudas a un Milan impotente, que no sabía como sacudirse el aluvión rival y que se mostraba inoperante en ataque.

Stankovic aumentó la cuenta al 22’ con un disparo seco desde el borde del área.

El Inter volvió a marcar tras el descanso. Ibrahimovic, al 47’, aprovechó un pase de Stankovic.
Olía a goleada por parte del Inter. Pero un zambombazo de Seedorf, tocado en un defensa interista, trajo pronto el 1-3, al 50’.

El tanto de Materazzi, en el 68’, parecía sentenciar las cosas, pero faltaban los goles de Gilardino y Kaká, que metieron miedo en el Inter, pero la reacción acabó ahí e Inter pudo celebrar a costa de su más odiado rival. <EFe>

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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