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Noche de genios

Maradona y Mágico le dieron felicidad y espectáculo a la afición


Publicada 29 de octubre de 2006, El Diario de Hoy

El culto al 10. Los jugadores argentinos buscan a Diego Armando Maradona para celebrar su anotación en el cobro de un tiro libre.Foto: EDH

William Alfaro
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com

Una noche majestuosa la que se vivió en el Estadio Cuscatlán, primero por el encuentro de dos grandes: Diego Armando Maradona y Jorge Mágico González, el 10 argentino y el 11 salvadoreño deleitaron sus regates y goles.

Más allá del marcador que favoreció por 5-1 a los argentinos, fue la participación de estas dos grandes estrellas la que llenó el corazón de todos los que asistieron al Cuscatlán, convertido en esta ocasión, en un auténtico templo del fútbol.

Los goles

el marcador se abrió hasta corrido el minuto 19, después de un soberbio tiro libro cobrado por Diego Armando Maradona, que venció a Carlanga Rivera, quien sustituyó en el arco a Ricardo Guevara Mora lesioando en el minuto 6.

Maradona cobró después de una falta de Nelson Rojas y así puso el grito de gol en las garganta de sus fanáticos.

Si bien los argentinos estaban arriba en el marcador, fueron la salvadoreños los que llegaron con mejores ocasiones, y a al minuto 10 Mágico había abierto la pelota para Raúl Toro que la estrelló en el poste.

Aún así, los argentinos aumentaron el marcador y nuevamente Maradona anotó, esta vez al 24’, nuevo cobro de falta, con Jaime Rodríguez como infractor, que por cierto con sus barrida a Diego hizo rememorar aquel marcaje del Mundial de España 82.

Penal y gol

Pero el marcador no se podía quedar así, los dueños de casa habían hecho méritos para anotar, y El Salvador tuvo en Mágico la salvación.

Se jugaba el minuto 27 y se sanciona penal que de inmediato el público reclamó que fuera Jorge el que lo cobrara, y como se esperaba, su toque se fue a un lado y el movimiento del portero Leo Ruiz fue al sector contrario.

A estas alturas del juego, la afición estaba entusiasmada con el juego de los salvadoreños, Mágico había encendido la inspiración de sus compañeros y gente como Julio Herrera, Memo Rivera, Renderos Iraheta y Jorge Abrego hacían pensar en más goles, sin embargo la respuesta llegó por el lado argentino, con un remate sólido de Alejandro Mancuso que se fue al fondo de las redes para el tercero.

El marcador estaba sentenciado en favor de los gauchos, pero el arte y la pasión la seguía desbordando Mágico, sólo él sabe lo que el público quiere y los satisface con estilo y con clase, con la dedicación que sus seguidores merecen.

Dos goles más de Sebastián Ramberts y Alejandro Mancuso a los minutos 45 y 47 cerraron el marcador para el equipo argentino.

El ambiente fue maravilloso, excepcional, y aunque la noche fue promocionada para el 10, el fútbol y el balón dictaron que el dueño del show fue el 11, Jorge González, el Mágico de los salvadoreños.


Poca afluencia. La afición le cumplió a medias a Diego.Foto: EDH

No se llenó el Cuscatlán
Byron Sosa
Igual que en Honduras, el Showbol de Maradona no tuvo mucha convocatoria, pero los que sí llegaron anoche al estadio Cuscatlán demostraron que son “maradonianos” de corazón.
Ataviados con camisetas albicelestes, del Boca y del Barça, desde muy temprano, los hinchas de Diego llegaron al coloso de Monserrat para observar a su ídolo.

Tuvieron su premio a las 6:39 de la tarde cuando Diego salió del túnel con calzoneta y camiseta negra enmedio de un atronador aplauso. Muy respetuoso de los que le alababan, el astro argentino se dirigió a los cuatro costados del estadio para aplaudirles en son de agradecimiento por acompañarlo anoche.

El “¡Oé, oé, Diego!”, con el evidente beneplácito del argentino, se repetía una y otra vez desde los populares.

Nuevamente Maradona volvió a aparecer para recibir un reconocimiento por parte de la alcaldesa de San Salvador, Violeta Menjívar, y Diego aprovechó para enviar loas a Mágico González, más aplausos y gritos de “¡Diego, Diego!”.

Pero el estadio continuó sin llenarse. A excepción de los palcos, casi todos ocupados, y la lomita, el coloso lució un cincuenta por ciento de afluencia. Total, los que faltaron siempre se deleitaron con la televisión.


Genio. Jorge González recordó sus buenas tardes, y Mancuso lo sufrió varias veces..Foto: EDH

También tuvo magia
César Najarro
La noche del 10, también era del 11 y Jorge González se encargó de que así fuera, como se esperaba brilló con luz propia en el showbol y deleitó la nostalgia de los salvadoreños que llegaron al juego con la ilusión del reencuentro con su ídolo.

El 11 fue el hombre que generó la salida en el equipo nacional, su repertorio fue tal que incluso brilló más que el Pelusa.

Jorge se valió de sus toques precisos y aunque obviamente ya no corre como antes, fue incluso el que generó la mejor jugada para el equipo nacional en la primera parte.

Con su característica picardía amagó con un disparo a marco al minuto 13, y prefirió abrir al centro para la llegada de Memo Rivera.

La admiración que la gente le exclamaba en cada una de sus intervenciones le confirmaban a Jorge que sigue siendo el número uno para la afición.

Para el segundo tiempo Jorge anotó el único gol para El Salvador en el cobro del penal, algo que todos esperaban que así fuera, y no falló.

Pero lo mejor estaba por venir, el arte que le hizo célebre en los años 80 y que el mismo Maradona reconoce en él, se hizo presente, y tuvo un regalo muy especial, cuatro culebritas macheteadas, Jorge había prometido al menos dos.

Como complemento se vieron escenas en las que en dos ocasiones dejó tirado a Alejandro Mancuso, con unos quiebres de cintura espectaculares que ya no se ven por estos lados.

Al final del partido los asistentes al estadio se marcharon satisfechos, porque vieron como el 11 intercambiaba camisa con el 10.

Jorge cerró la noche diciendo, “Esta es una manera de darme la oportunidad de seguir representando a El Salvador, ojalá y Diego se lleve un buen concepto de nuestro país”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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