elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

El dueño de la pelota

Maradona habló de todo previo al Showbol de hoy. Alabó al Mágico, a quien quiere en una selección.


Publicada 28 de octubre de 2006, El Diario de Hoy

Un señor. Diego, en el fútbol-tenis que hizo con sus compañeros después de la conferencia. Foto: EDH

Byron Sosa
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com

Veinte minutos fueron suficientes para que Diego Armando Maradona sorprendiera con sus repuestas en una conferencia de prensa, previa al Showbol que brindará hoy a las 7:30 de la noche en el estadio Cuscatlán.

A las 4:30 p.m. anunciaron que ya se había despertado; a las 5:00 bajó de su suite y comenzó a deslumbrar.

Un Diego fresco y sin pelos en la lengua, con barba y en calzoneta (con su camiseta portando el 10 en la espalda), hizo que el ambiente colmado de periodistas y unos cuantos hinchas se centrara en él.

“Agradezco la presencia, espero que se sientan a gusto mañana en el partido, a todos los salvadoreños que disfruten el juego”, dijo el astro para romper el hielo.

Lo mejor

‘Maradona dio paso a las preguntas dentro de las que sobresalieron temas de presidentes, política, fútbol, salud y del Mágico.

“Realmente era único, porque si uno quería imitar al Mágico González no podía”, recordó el argentino, a quien “es un placer verlo bien...es un placer”.

“Yo no lo conozco desde ahora al Mágico, lo conozco desde hace muchísimo tiempo y es una gran persona”, dijo Maradona.

Ese es uno de los motivos por los que Diego le propondrá al Mágico, dentro de otras cosas, que esté dentro del seleccionado de Showbol que formará el próximo año; “seguramente sería uno de los jugadores imprescindibles”, dijo.

Luego lo sorprendieron regalándole un abano, como regaló de cumpleaños (el próximo lunes).

Diego hizo sonreír a todos al hablar de la política argentina, de México; eso sirvió de introducción para preguntarle: ¿El Presidente del país ya te saludó? “No!, no. Me saludó la mucama cuando salí recién de la habitación”, exclamó instantáneamente, con una sonrisa el “10”, quien luego habló sobre el muro de Estados Unidos y sobre Vicente Fox.

Ahí demostró cómo es Maradona, cómo ve la vida, el fútbol; ese que brindará hoy junto al Mágico.

  • En tinta. Carlos Mc Allister firma un autógrafo a un hincha de los argentinos.
  • Imponente. Diego camina rumbo a la conferencia, acompañado de Sergio Zárate.
  • Habló. El astro dijo que lo del muro de los Estados Unidos es “una vergüenza”.
  • Juntos. El “Mágico” llegó a reunirse con Maradona, junto a Ricardo Guevara Mora.
  • Relax. Camps, Rambert y Almandoz, jugadores del Showbol, tomaron el sol.

La noche del 10

Gustavo Flores

Con el ídolo. Cinco personas de EDH posan con Diego Armando Maradona. Foto: EDH

De excelente humor, con una sonrisa siempre a mano y una larga sobremesa entre amigos, donde no faltaron las bromas, los recuerdos, las imitaciones y los cánticos del fútbol. Así pasó Diego Maradona su primera noche en El Salvador, en la que el Diario de Hoy tuvo el privilegio de ser el único medio presente.

El jardín del hotel Sheraton Presidente, al lado de la pisicina y con una iluminación que mezclaba pantallas y velas, Maradona fue el epicentro de una suculenta cena con sus compañeros.

En el mismo hotel y apenas a 60 metros de donde terminaba la entrega de premios de Nuestras Estrellas, Diego y su equipo se aprestaban a cenar después del viaje por avión privado que los había depositado en Comalapa desde Honduras. Por eso hubo saludos varios cuando Diego se sentó a la mesa alrededor de las 11 p.m.. Y hasta algunas figuras de la televisión presentes en la fiesta de EDH se animaron a pedirle algunos minutos para tomarse una foto.

Lejos del exagerado celo que mostraban algunos miembros de la seguridad, Diego recibió a las chicas con una sonrisa, se levantó de la mesa y les dijo: “Primero una foto todos juntos y después una con cada una de ustedes”. Hasta se animó a bailar algunos pasos de la cumbia “Maradona”, de Rodrigo, cuando las mujeres le cantaron. Brenda, una de las privilegiadas, no salía de su asombró:“Es un amor”, dijo.

Después fue el turno de la cena y las risas. Una comida amena, con algunas anécdotas siempre infaltables en las charlas con el Diez y el turno de las imitaciones. Allí Diego hizo reir a todos los comensales. Hubo aplausos y gritos ante cada intervención.

“Diego está muy bien, se nota”, indicó el Colorado McAllister, uno de los defensores emblemáticos de la Argentina en la década del 90 e integrante del showbol. Fue uno de los que primeros que se levantó de la mesa.

Otro que decidió irse a dormir temprano fue Diego Soñora, quien le preguntó a EDH por un viejo amigo. “¿Juega todavía el Zarco Rodríguez?”. El defensor compartió equipo con el salvadoreño en el Dallas Burn, de la MLS.

Maradona fue uno de los más animados y de los últimos en irse de la mesa para retirarse a su habitación. Eran apenas pasadas las 2 a .m. cuando la noche ya estaba cerrada por completo y Diego se levantó junto con su amigo y socio Alejandro Mancuso para dar por terminada la velada. Poca gente quedaba en el hotel además de empleados con algo de sueño.

Enseguida llegó el pedido de la gente de El Diario de Hoy: “Una foto Diego, dale”. Y Maradona aceptó con una condición: “Está bien , pero sin líos”, dijo ante el posible alboroto. Así firmó algunas camisas y se tomó la foto con el equipo de EDH. Luego subió a su habitación. Se lo notaba cansado pero feliz. Era el final para la primera noche del Diez en El Salvador.


Un sueño imposible

Momento. Diego le firma la camisa a Leo Rivas, de El Diario de Hoy. Foto: EDH

Debe haber pocas personas más fanáticas de Maradona que yo. Cuando se me frustó la posibilidad de ir a verlo al aeropuerto me sentí muy mal. Y peor cuando algunos compañeros que estaban en el Sheraton me llamaron para comentarme que lo habían visto pasar.

Para evitar la tentación, al llegar a mi casa apagué el celular. Mi esposa me preguntó si iba a salir y le dije que no. Estaba durmiendo cuando recordé que uso el movil como despertador, por lo que no tuve más remedio que encenderlo otra vez.

Eran más de la una de la mañana cuando me despertó el sonido del celular: era Luis Fernando, un amigo. “Acá está Diego, cenando en hotel. Es tu oportunidad, tenés 10 minutos para llegar”, me dijo.

Vivo en los Planes de Renderos y tardé siete minutos en llegar al Sheraton. Dejé el carro mal parqueado y corrí al lobby.

Tuve que esperar media hora, pero al final apareció. No lo podía creer. Me firmó la camisa y nos tomamos una foto con todo el equipo de EDH.

La camisa la voy a enmarcar para que la gente me crea. Yo vi al Diego. Volví a las tres, pero no pude dormir hasta las cuatro y media. Es la herencia para mis hijos. Que no me pidan pisto, les dejaré algo más valioso:la camisa del Diego.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

elsalvador.com WWW