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| Un señor. Diego, en el fútbol-tenis
que hizo con sus compañeros después de la conferencia.
Foto: EDH |
Byron Sosa
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Veinte minutos fueron suficientes para que Diego Armando Maradona sorprendiera
con sus repuestas en una conferencia de prensa, previa al Showbol que
brindará hoy a las 7:30 de la noche en el estadio Cuscatlán.
A las 4:30 p.m. anunciaron que ya se había despertado; a las 5:00
bajó de su suite y comenzó a deslumbrar.
Un Diego fresco y sin pelos en la lengua, con barba y en calzoneta (con
su camiseta portando el 10 en la espalda), hizo que el ambiente colmado
de periodistas y unos cuantos hinchas se centrara en él.
“Agradezco la presencia, espero que se sientan a gusto mañana
en el partido, a todos los salvadoreños que disfruten el juego”,
dijo el astro para romper el hielo.
Lo mejor
‘Maradona dio paso a las preguntas dentro de las que sobresalieron
temas de presidentes, política, fútbol, salud y del Mágico.
“Realmente era único, porque si uno quería imitar
al Mágico González no podía”, recordó
el argentino, a quien “es un placer verlo bien...es un placer”.
“Yo no lo conozco desde ahora al Mágico, lo conozco desde
hace muchísimo tiempo y es una gran persona”, dijo Maradona.
Ese es uno de los motivos por los que Diego le propondrá al Mágico,
dentro de otras cosas, que esté dentro del seleccionado de Showbol
que formará el próximo año; “seguramente sería
uno de los jugadores imprescindibles”, dijo.
Luego lo sorprendieron regalándole un abano, como regaló
de cumpleaños (el próximo lunes).
Diego hizo sonreír a todos al hablar de la política argentina,
de México; eso sirvió de introducción para preguntarle:
¿El Presidente del país ya te saludó? “No!,
no. Me saludó la mucama cuando salí recién de la
habitación”, exclamó instantáneamente, con
una sonrisa el “10”, quien luego habló sobre el muro
de Estados Unidos y sobre Vicente Fox.
Ahí demostró cómo es Maradona, cómo ve la
vida, el fútbol; ese que brindará hoy junto al Mágico.
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- En tinta. Carlos Mc Allister firma un autógrafo
a un hincha de los argentinos.
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- Imponente. Diego camina rumbo a la conferencia,
acompañado de Sergio Zárate.
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- Habló. El astro dijo que lo del muro de
los Estados Unidos es “una vergüenza”.
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- Juntos. El “Mágico” llegó
a reunirse con Maradona, junto a Ricardo Guevara Mora.
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- Relax. Camps, Rambert y Almandoz, jugadores del
Showbol, tomaron el sol.
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La noche del 10
Gustavo Flores
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| Con el ídolo. Cinco personas de EDH
posan con Diego Armando Maradona. Foto: EDH |
De excelente humor, con una sonrisa siempre a mano y una larga sobremesa
entre amigos, donde no faltaron las bromas, los recuerdos, las imitaciones
y los cánticos del fútbol. Así pasó Diego
Maradona su primera noche en El Salvador, en la que el Diario de Hoy tuvo
el privilegio de ser el único medio presente.
El jardín del hotel Sheraton Presidente, al lado de la pisicina
y con una iluminación que mezclaba pantallas y velas, Maradona
fue el epicentro de una suculenta cena con sus compañeros.
En el mismo hotel y apenas a 60 metros de donde terminaba la entrega de
premios de Nuestras Estrellas, Diego y su equipo se aprestaban a cenar
después del viaje por avión privado que los había
depositado en Comalapa desde Honduras. Por eso hubo saludos varios cuando
Diego se sentó a la mesa alrededor de las 11 p.m.. Y hasta algunas
figuras de la televisión presentes en la fiesta de EDH se animaron
a pedirle algunos minutos para tomarse una foto.
Lejos del exagerado celo que mostraban algunos miembros de la seguridad,
Diego recibió a las chicas con una sonrisa, se levantó de
la mesa y les dijo: “Primero una foto todos juntos y después
una con cada una de ustedes”. Hasta se animó a bailar algunos
pasos de la cumbia “Maradona”, de Rodrigo, cuando las mujeres
le cantaron. Brenda, una de las privilegiadas, no salía de su asombró:“Es
un amor”, dijo.
Después fue el turno de la cena y las risas. Una comida amena,
con algunas anécdotas siempre infaltables en las charlas con el
Diez y el turno de las imitaciones. Allí Diego hizo reir a todos
los comensales. Hubo aplausos y gritos ante cada intervención.
“Diego está muy bien, se nota”, indicó el Colorado
McAllister, uno de los defensores emblemáticos de la Argentina
en la década del 90 e integrante del showbol. Fue uno de los que
primeros que se levantó de la mesa.
Otro que decidió irse a dormir temprano fue Diego Soñora,
quien le preguntó a EDH por un viejo amigo. “¿Juega
todavía el Zarco Rodríguez?”. El defensor compartió
equipo con el salvadoreño en el Dallas Burn, de la MLS.
Maradona fue uno de los más animados y de los últimos en
irse de la mesa para retirarse a su habitación. Eran apenas pasadas
las 2 a .m. cuando la noche ya estaba cerrada por completo y Diego se
levantó junto con su amigo y socio Alejandro Mancuso para dar por
terminada la velada. Poca gente quedaba en el hotel además de empleados
con algo de sueño.
Enseguida llegó el pedido de la gente de El Diario de Hoy: “Una
foto Diego, dale”. Y Maradona aceptó con una condición:
“Está bien , pero sin líos”, dijo ante el posible
alboroto. Así firmó algunas camisas y se tomó la
foto con el equipo de EDH. Luego subió a su habitación.
Se lo notaba cansado pero feliz. Era el final para la primera noche del
Diez en El Salvador.
Un sueño imposible
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| Momento. Diego le firma la camisa a Leo Rivas,
de El Diario de Hoy. Foto: EDH |
Debe haber pocas personas más fanáticas de Maradona que
yo. Cuando se me frustó la posibilidad de ir a verlo al aeropuerto
me sentí muy mal. Y peor cuando algunos compañeros que estaban
en el Sheraton me llamaron para comentarme que lo habían visto
pasar.
Para evitar la tentación, al llegar a mi casa apagué el
celular. Mi esposa me preguntó si iba a salir y le dije que no.
Estaba durmiendo cuando recordé que uso el movil como despertador,
por lo que no tuve más remedio que encenderlo otra vez.
Eran más de la una de la mañana cuando me despertó
el sonido del celular: era Luis Fernando, un amigo. “Acá
está Diego, cenando en hotel. Es tu oportunidad, tenés 10
minutos para llegar”, me dijo.
Vivo en los Planes de Renderos y tardé siete minutos en llegar
al Sheraton. Dejé el carro mal parqueado y corrí al lobby.
Tuve que esperar media hora, pero al final apareció. No lo podía
creer. Me firmó la camisa y nos tomamos una foto con todo el equipo
de EDH.
La camisa la voy a enmarcar para que la gente me crea. Yo vi al Diego.
Volví a las tres, pero no pude dormir hasta las cuatro y media.
Es la herencia para mis hijos. Que no me pidan pisto, les dejaré
algo más valioso:la camisa del Diego.

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