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| Pandillas. Según la policía, la
mayoría de extorsionistas pertenecen a la Mara Salvatrucha
y a la 18. En San Miguel, la Policía ha desbaratado a varias
bandas de chantajistas, la mayoría extorsionan a comerciantes.
Foto EDH |
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Óscar Iraheta/E.
Velásquez
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Hace unas dos semanas, temprano por la mañana, Rodrigo Ávila
recibió una llamada inusitada. “Sabemos quiénes son
los miembros de tu familia, dónde estudian tus hijos y por dónde
te movés... queremos que nos des cierta cantidad de tarjetas de
prepago si no querés que le pase algo a vos o a tu familia”,
le dijo una voz masculina, un tanto subterránea pero pausada y
que trataba de aparentar buenos modales.
Pero el tiro le salió por la culata al que llamaba.
“Evidentemente no sabían que estaban hablando con el Director
de la Policía... Creo que habían llamado a mi teléfono
al azar. Investigamos, checamos el número y la llamada procedía
de un teléfono celular que luego fue decomisado en el penal de
Quezaltepeque”, relató el funcionario a El Diario de Hoy.
El caso, aunque curioso, sólo revela la generalización de
las extorsiones, que ahora ocupan el primer lugar entre los delitos más
graves y frecuentes en el país, así como las más
variadas maneras en que los delincuentes, incluso desde penales, investigan
o seleccionan a sus víctimas aleatoriamente para obtener dinero
fácil.
Ávila afirmó que actualmente hay unas 4,500 extorsiones
activas, aunque sólo se denuncia formalmente el 10 por ciento.
Antes, sólo se denunciaba una de cada 100.
El centro de llamadas registra 2,800 avisos desde septiembre, de las cuales
600 se han convertido en denuncias formales.
Estas se suman a las 1,200 denuncias que ha habido en el año. Esto
significa que en un mes y 26 días se tiene la mitad de las denuncias
de todo el año.
Una explicación es que realmente hay una generalización
del delito, pero también significa que la gente está perdiendo
el miedo y denunciándolo más, a juicio del director.
El año anterior hubo 320 denuncias. “En un mes, este año,
hemos tenido casi el mismo número de denuncias que todo 2005”,
añadió.
Pero las denuncias han permitido capturar a 459 extorsionistas durante
este año. En un principio extorsionaban las maras, con “rentas”
desde un “impuesto de peaje” en barrios y colonias hasta la
cuota para los buseros.
De hecho, 84 transportistas han sido asesinados y 25 buses y microbuses
incendiados, por la negativa a pagar por los chantajes. El año
anterior hubo 107 asesinados.
Ahora personas de toda clase, condición y hasta menores de edad
intentan obtener dinero de esa manera, aunque con diversos métodos.
Incluso transportistas han sido encausados bajo cargos de extorsionar
a sus colegas o atentar contra las unidades de sus compañeros.
Perfiles
Según la policía, los delincuentes mueven una especie de
“grupo de inteligencia” y se toman el tiempo para “perfilar”
y amenazar a las víctimas, sobre todo si tienen el tiempo en un
penal.
“Los salvadoreños tienen que entender que los extorsionistas
se han dado a la tarea de averiguar lo más que puedan sobre sus
vidas... colores de vehículos, nombre de colegios de los hijos
y esto es fácil porque en nuestros países la gente no vive
reservadamente y conseguir esa información es fácil”,
enfatizó Ávila.
Inclusive hay personas que dan la información de buena fe, como
secretarias o empleados sobre sus patrones, o gente a la que llaman para
pedirle datos por teléfono.
Cuando buscan esta información, lo hacen al por mayor, muchas veces
por cuadras de vecindarios o mediante la guía telefónica.
Llegan al punto de que cuando les contestan, le preguntan a su interlocutor
“¿quién habla?” para dirigirse a él por
su nombre, sin saber siquiera de quién se trata.
“Los delincuentes tratan de aterrorizar a las víctimas para
debilitarlas moralmente y que accedan pronto a sus pretensiones, pero
hay que tener en cuenta que quien lo hace está probando a su víctima
y no sólo a ella, sino a muchas más”, explicó.
Pero para Ávila, “lo peor que puede suceder es que se les
pague a los extorsionistas, porque al hacerlo se les da fuerza”.
Lo que la gente tiene que hacer es unirse, perder el miedo y poner una
denuncia colectiva, sobre todo si son comerciantes o empresarios, “porque
no deben dejar que se secuestre la voluntad de los ciudadanos”,
advirtió. Cuando la gente denuncia y no cede a los chantajistas,
“los delincuentes han desistido en un 60% de los casos, y al resto
los hemos capturado”, explicó.
“Denúncielos y dígaselo, para que vean que no tienen
miedo, que es el principal aliado de los delincuentes”, enfatizó.
Botones para muestra
Citó el caso de un menor de edad que ni conocía a las víctimas,
pero se dedicó a llamarlas y fue capturado. De igual manera, había
dos sujetos que se dedicaron durante 15 días a buscar información
de sus víctimas y tenían un cuaderno lleno de datos, direcciones
y números, el cual les fue decomisado.
Un cuaderno similar tenían los pandilleros de la MS que secuestraron
y asesinaron al joven Ricardo Ernesto Rosales Padilla, quien fue llevado
a ellos por una mujer que apenas conoció en un centro comercial.
También figura el caso de un médico que daba consejos de
salud en un programa mañanero y divulgaba su número telefónico,
al cual comenzaron a llamarlo.
Uno de los teléfonos de los sujetos tenía un tráfico
de llamadas de 590 minutos, es decir, habían pasado diez horas
llamando a más de 200 personas.
Hay trucos tan comunes como el de los mareros que llegan a donde los comerciantes
y les dicen que les han ordenado matarlos, pero que si les pagan una cantidad
menor de la que recibirían de sus contratistas, “se olvidarán
del asunto”.
Reformas
Este es un problema, dice Ávila, que desde 2005 se veía
venir y por eso se pidieron reformas a la legislación procesal
penal, tales como aumentar las penas de ocho a 12 años, mejorar
la valoración de pruebas y proteger férreamente la identidad
de los ofendidos, incluso en el juicio.
Afirmó que algunos jueces han comenzado a liberar a los extorsionistas,
porque al parecer son presa del terror de los delincuentes. “Por
eso, cuando consolidamos un caso, se lo llevamos a los jueces que actúan
correctamente, que son la mayoría, sobre todo porque esto nos garantiza
la seguridad de las víctimas y testigos y ha habido condenas”,
explicó.
La Policía, por su parte, ha capacitado a más de 300 investigadores
en el tema de extorsiones.
Las Recomendaciones
Cambie su rutina
Varíe sus rutinas y las de la familia. Esto les variará
los planes. No se identifique al recibir llamadas de extraños
No dé datos a extraños
No dar datos por teléfono o verificar si quien llama para pedírselos
realmente pertenece a una entidad reconocida.
No hable de su vida
No comente su vida más que con su círculo familiar. Estreche
su círculo de amigos, servidumbre y trabajadores ocasionales
No pague lo que piden
Si lo extorsionan guarde la calma, anote el número y grábelo.
Si usan a niños, la pena es mayor. Nunca les pague la extorsión
Únase con sus vecinos
Denuncie los casos al teléfono 2202-0000. No tiene que identificar
a los delincuentes. La Fiscalía se encargará de acusarlos
“Se debe encerrar a los líderes”
El Senador de Massachusetts Jarrett Barrios dijo que para disminuir el
impacto de la violencia en El Salvador se debe encarcelar a los líderes
de las pandillas.
El funcionario dijo que para poder acabar con el liderazgo en las maras
se debe investigar su funcionamiento y dónde están radicados.
“Debemos agarrarlos y demostrar su culpabilidad ante un juez. Sé
que es cuestión de recursos, pero hay que administrarlos e invertir
en la investigación para que queden presos”, aseveró.
Asimismo, el Senador subrayó que de nada sirve detener a los jóvenes
de 15 años que “amenazan a los vecinos” porque luego
va a llegar otro que hará lo mismo la próxima semana.
Sin embargo, afirmó que la Policía debe contar con mayores
recursos económicos para especializar a sus agentes en el combate
contra las pandillas.
“Deben reforzar la investigación, contar con reglas de evidencia
y proteger a sus testigos. Es tan importante su testimonio así
como evitar el contacto entre imputado con la familia de la víctima,
ya que ellos lo que quieren es justicia y no a costa de lo que sea, sino
que pague el que sea culpable”, acotó.
La colaboración de la comunidad constituye un elemento importante,
dijo el funcionario, sobre todo porque es en el “barrio donde también
viven los pandilleros y donde se les puede conocer y combatirlos de frente”.
Barrios dio esta ponencia en el Foro Internacional sobre violencia juvenil
en la región ante varios grupos sociales e instituciones gubernamentales.

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